Podemos construir un mundo neutro en carbono para 2050. Así se hace

The sun rises behind windmills at a wind farm in Palm Springs, California, February 9, 2011
We cant afford not to become carbon-neutral - and that's why it will happenImage: REUTERS/Lucy Nicholson
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¿Es posible un mundo neutro en carbono para 2050? Sí. ¿Sucederá? Insisto, sí. Ningún político podrá ignorar las presiones sociales y económicas a medida que los efectos climáticos se agraven; pero cuanto más tiempo tarde, más caro será. Los gobiernos, los estados, las ciudades, las empresas y los inversores lo saben.

El Acuerdo de París ofrece a los países un marco internacional para fijar objetivos claros y aumentar, con el tiempo, su ambición de alcanzar un mundo con cero emisiones netas de carbono. La Coalición Carbon Neutral - integrada por 26 países, 15 ciudades, 17 regiones y estados, y 192 empresas - impulsa esfuerzos ambiciosos para aplicar políticas e incentivos que respalden el proceso. Las 20 ciudades de la Carbon Neutral Cities Alliance están tomando medidas para impulsar reducciones agresivas de las emisiones. La Under2Coalition de 205 jurisdicciones, que representan 43 países y seis continentes, está elaborando planes de descarbonización profunda para 2050. Y 412 empresas se han comprometido a establecer ‘objetivos basados en la ciencia’ para alcanzar el mismo objetivo.

Fijar un objetivo claro que concuerde con la ciencia climática exige un liderazgo audaz, sobre todo porque puede que no sea posible articular con claridad exactamente cómo se alcanzará. Pero la intención envía una poderosa señal a clientes, inversores, empleados y otras partes interesadas sobre la dirección que se seguirá, lo que a su vez ayuda a impulsar políticas, cambios de comportamiento e inversiones en soluciones que, en última instancia, respalden la capacidad de las empresas para alcanzar el objetivo.

Cada vez más empresas se pasan a la energía renovable o se comprometen a hacerloImage: Agencia Internacional de Energías Renovables

Mahindra es una de las empresas que no solo se fijan este objetivo, sino que también animan a otras a hacer lo mismo. Anand Mahindra, presidente del Grupo Mahindra, lanzó un desafío a la comunidad empresarial en Davos este año: quiere que 500 empresas se comprometan a establecer objetivos basados en la ciencia a tiempo para la Cumbre Mundial de Acción Climática en California en septiembre. Bastarán solo 88 empresas más para hacer realidad este llamamiento a la acción.

Fijar un objetivo es una cosa; cumplirlo, otra. La mayoría de las empresas inician este camino con soluciones en las que todos ganan, que normalmente pueden materializarse aumentando la productividad energética y cambiando a fuentes de energía de bajas emisiones de carbono. Solo estas acciones pueden marcar una gran diferencia en la reducción de la huella de carbono de una empresa, además de reducir los costes operativos.

Un número creciente de empresas están fijando –y alcanzando– objetivos de consumir un 100 % de energía renovable, y el mercado responde para respaldarlo. No es necesariamente cierto que cuanta más energía se utilice, más difícil resulte cambiar. Tiene más que ver con las opciones de acceso a la energía renovable, que aumentan gracias a su mayor asequibilidad y demanda.

Reducir las emisiones del transporte puede ser más complicado, pero las soluciones en este sector también se están acelerando. La tendencia a largo plazo hacia la electrificación del transporte terrestre significa que las compañías eléctricas tienen una enorme oportunidad de mercado a medida que la demanda pasa de la gasolina a la electricidad. No obstante, para que esto sea una opción inteligente desde el punto de vista del carbono, se requiere que la transición a una energía de bajas emisiones forme parte de la solución. Están surgiendo nuevas alianzas entre ciudades, proveedores de energía y empresas de vehículos eléctricos para garantizar que el cambio a los vehículos eléctricos también suponga un cambio hacia una movilidad limpia. Y 18 empresas se han unido a la EV100 , iniciativa que se fija el objetivo de pasar al 100 % de vehículos eléctricos.

Aplicar las medidas económicamente viables que pueden reducir las emisiones hoy tiene sentido empresarial. Pero no tardarán en llegar decisiones de inversión más difíciles. En algunos sectores que dependen de los combustibles fósiles para la energía o los procesos industriales, la intervención del gobierno para crear los mecanismos necesarios para la transición a bajas emisiones de carbono es esencial.

Las normas que entrarán en vigor en 2021 para el sector de la aviación impulsarán la necesidad de un crecimiento con cero emisiones netas, que es alcanzable a corto plazo mediante el uso del mercado de carbono para compensar las emisiones. Mientras tanto, la implementación y el desarrollo de combustibles y tecnologías innovadores de bajas emisiones desempeñarán un papel importante a largo plazo.

El sector naviero también ha creado un marco que impulsará una reducción de carbono más ambiciosa mediante la implementación de tecnología mejorada. Otros sectores incluidos en el ámbito del Acuerdo de París están viendo una intervención gubernamental que respalda la transición mediante su inclusión en esquemas de fijación de precios del carbono – ya sea mediante una mayor fiscalidad o mediante la inclusión en regímenes de fijación de precios del carbono que permitan a las fuerzas del mercado determinar las opciones económicas óptimas.

Pero no son solo los sectores intensivos en combustibles fósiles los que afrontan desafíos para reducir sus emisiones. El sector del uso del suelo también está cada vez más en el foco de atención. La naturaleza del sistema alimentario, agrícola y de uso del suelo hace más difícil sortear cuestiones políticas, ideológicas, sociales y ambientales para presionar a estos sectores a reducir sus emisiones. Sin embargo, la creciente necesidad no solo de frenar las emisiones del sector, sino también de intensificar la capacidad de «absorción de carbono» de los bosques, los suelos, los océanos y otros sumideros naturales, indica que ha llegado el momento de abordar este desafío. Es un hecho científico sencillo que, si se quiere cumplir el objetivo global de neutralidad de carbono para 2050, el papel de los sumideros naturales de carbono (bosques, océanos y suelos, así como otros sistemas naturales que «absorben» carbono) será cada vez más importante.

Esto, a su vez, despierta un mayor interés por la propuesta de valor de las soluciones basadas en la naturaleza. Para las empresas que dependen de recursos terrestres, oceánicos o hídricos dentro de su cadena de valor, la colaboración entre múltiples partes interesadas ha contribuido a impulsar esfuerzos para abordar una gama más amplia de cuestiones de sostenibilidad. Como resultado, los beneficios climáticos y de carbono no siempre son el foco principal. A medida que aumenta la necesidad de intervención de los gobiernos y de las empresas que recurrirán a soluciones basadas en la naturaleza para alcanzar objetivos de neutralidad de carbono, este ámbito atrae nueva atención e innovación. Aunque todavía existen desafíos en torno a las metodologías para medir, verificar y contabilizar eficazmente las emisiones de carbono, la tecnología inteligente ayuda a aumentar la transparencia y a generar credibilidad. También se necesitan mecanismos contables sólidos, junto con una gobernanza adecuada, para posibilitar nuevos flujos de financiación.

Todo esto en conjunto quizá no logre por completo el objetivo de cero emisiones netas. Pero a medida que el precio del carbono aumente, que las nuevas innovaciones y tecnologías sean más asequibles y que cambien los comportamientos de los consumidores, lo que hoy puede parecer poco realista podría desempeñar pronto un papel en la lucha contra los desafíos de reducción de carbono más obstinados. Estas soluciones van desde tecnologías asequibles de captura y almacenamiento de carbono, nuevas formas de energía limpia y materiales que absorben carbono, como los plásticos y el cemento, hasta dietas basadas en una menor ingesta de proteína de origen cárnico.

Cuanto más tardemos en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y en restaurar los sumideros naturales de carbono, más extremos serán los efectos climáticos. Cuanto antes actuemos sobre los frutos más fáciles de alcanzar y, al mismo tiempo, debatamos soluciones viables para los ámbitos más difíciles de mitigación y adaptación, más probabilidades tendremos de construir un mundo neutro en carbono para 2050. Las empresas tienen un papel enorme que desempeñar en este proceso. De cara a 2020, mientras los gobiernos elaboran sus planes para aplicar el Acuerdo de París, este es precisamente el momento adecuado para formar parte de la construcción de un mundo neutro en carbono con normas que tengan sentido empresarial.

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