Varias empresas de las cadenas de suministro globales han trasladado su enfoque de digitalización hacia las redes empresariales de las que forman parte. Los actores de la cadena de suministro necesitan trabajar digitalmente con otros a través de las fronteras nacionales para optimizar el flujo de bienes físicos, así como el complejo flujo de información y de transacciones financieras.
En las relaciones comerciales digitales, como las cadenas de suministro globales, es esencial garantizar que exista una entidad jurídica detrás de las identidades que intervienen en una interacción comercial. Hoy en día, la mayoría de los sistemas de identidad digital existen de forma aislada. Las distintas soluciones públicas y privadas registran y mantienen datos de identidad idénticos, potencialmente cientos de veces, y no son interoperables, lo que genera una cantidad significativa de información de identidad redundante. Esto supone un desperdicio de recursos para la red en cuestión, es difícil de escalar y queda sepultado en procesos propensos a errores y muy dependientes del papel
La identidad digital garantiza la integridad en la conexión del mundo físico y el digital. En las transacciones digitales globales de las cadenas de suministro, es esencial que una entidad jurídica demuestre su propia identidad y verifique las de las demás partes, cada una de las cuales requiere una firma digital única, verificable y auténtica.
Imagínese un modelo en el que las empresas y los gobiernos puedan validar de forma instantánea la fiabilidad de cualquier entidad jurídica con la que pretendan entablar una interacción comercial. Esto permitiría cadenas de suministro más fluidas y dinámicas, en las que se pueda interactuar con las entidades comerciales, los objetos y los agentes de software autónomos adecuados en el momento oportuno, para adquirir los servicios correctos. Sin la tediosa tarea de registrar y aprobar previamente a los socios de la cadena de suministro antes de la interacción.
El reciente Libro Blanco del Foro Económico Mundial Verificación fiable de las identidades digitales recomienda implantar una Identidad Global de Comercio (GTID) digital compartida para las empresas y las autoridades públicas que intervienen en el comercio global. Una GTID es un elemento fundamental para facilitar el comercio de forma más eficiente y, como tal, es un requisito para reducir diversas barreras en la cadena de suministro. El informe del Foro Económico Mundial de 2013 Enabling Trade: Valuing Growth Opportunities muestra que “reducir las barreras de la cadena de suministro al comercio podría incrementar el PIB mundial en casi un 5 % y el comercio en un 15 %”. Aunque la digitalización no es la única actividad que ayudará a eliminar las barreras de la cadena de suministro, la GTID es un requisito previo para aprovechar la mayoría de los beneficios de la digitalización; un factor fundamental del aumento del PIB y del comercio mundiales derivado de la digitalización.
La GTID requiere una colaboración global, y dicha colaboración debe basarse en principios diseñados para garantizar la neutralidad y la inclusividad:

Libro Blanco del WEF sobre la GTID ilustra un modelo que respalda estos principios y garantiza una infraestructura digital de Identidad Global de Comercio en la que las empresas y los gobiernos pueden gestionar su propia identidad sin depender de un tercero. Cada parte puede presentar las credenciales de identidad verificables que prefiera, y la parte receptora puede utilizar sus propias normas y reglamentos internos de negocio para validar la fiabilidad de las credenciales de identidad presentadas. Para hacer posible un comercio global inclusivo, la GTID respalda a empresas de cualquier tamaño; la inversión necesaria en cada país es insignificante, y la GTID respalda incluso a países con un nivel de digitalización muy limitado. El modelo también garantiza que ninguna entidad única controle componentes importantes de la GTID, protegiéndola de los cambios en las prioridades políticas.
Si no confía en una entidad, probablemente no haga negocios con ella.
La identidad y el nivel de garantía de confianza son el núcleo de cada interacción en la cadena de suministro. Las organizaciones deben asegurarse de que tratan con la entidad adecuada y vincular de forma eficiente una identidad digital con una organización real y, sobre todo, evaluar la fiabilidad de una determinada entidad jurídica. Este proceso de verificación dinámica de las contrapartes (la gestión y verificación de la identidad digital) es un paso fundamental para establecer la confianza y la garantía de las organizaciones que participan en transacciones digitales.
La GTID es un requisito previo para la digitalización eficiente de las cadenas de suministro globales y respalda el mayor interés de la era digital por optimizar el entorno empresarial en su conjunto, en lugar de una optimización centrada en la organización.
Un paso fundamental
Informe del WEF sobre Enabling Trade muestra que el aumento del comercio es un factor significativo del incremento de la riqueza a nivel mundial, con efectos positivos en el desempleo, lo que podría añadir millones de empleos a la fuerza laboral mundial. Reducir el coste de la cadena de suministro mediante la digitalización es eficaz porque elimina el despilfarro de recursos y reduce los costes para las empresas comerciales y, por extensión, reduce los precios para los consumidores y las empresas. El informe muestra que los pequeños cambios incrementales pueden tener efectos mínimos hasta que se alcanza un punto de inflexión, y que la materialización de la GTID permitirá a cualquier país alcanzar dicho punto de inflexión más rápidamente y con una inversión menor
Si no sabe quiénes son sus socios comerciales, nunca se producirán interacciones digitales dinámicas en las cadenas de suministro globales. Por lo tanto, la materialización de una identidad comercial global digital común es un paso fundamental en el comercio, que merece la prioridad de la industria y los gobiernos.



