Los sistemas de transporte a menudo no responden a las necesidades de las comunidades de bajos ingresos, las mujeres, las personas con discapacidad y las comunidades afectadas por el racismo sistémico;
Mejores datos pueden ayudar a las empresas de transporte y a sus responsables a cerrar las brechas del transporte público;
La forma en que se recopilan y analizan los datos es crucial para crear sistemas de transporte más equitativos.
Los sistemas de transporte actuales no responden a las necesidades de todas las personas. Muchos grupos, entre ellos las comunidades de bajos ingresos, las mujeres, las personas con discapacidad y las comunidades afectadas por el racismo sistémico, no pueden llegar al trabajo o a la escuela. Como resultado, millones de personas ven limitadas incluso sus necesidades básicas, como mantener a sus familias.
¿Aún más sorprendente? Tradicionalmente, no ha habido manera de medir de verdad la eficacia o el éxito de las iniciativas de movilidad equitativa mediante indicadores clave de rendimiento (KPI) y métricas estratégicos. Un mejor análisis de datos es fundamental tanto para cerrar las brechas del transporte público como para ayudar a las comunidades a prosperar.
¿Qué falla en los datos actuales sobre transporte público?
Los datos actuales de las empresas y otras organizaciones son una fuente de información vital. Ayudan a fijar objetivos y KPI, y a detectar tendencias importantes. El sector del transporte público no ha aprovechado plenamente el análisis de datos porque, en muchos casos, los datos no existen y nadie se encarga de hacerles seguimiento ni de analizarlos.
El problema de los datos sobre transporte público es que generalizan las necesidades de la población y, por tanto, suelen estar al servicio del público en general. Otros datos de transporte, recopilados por operadores privados de movilidad, se centran en sus consumidores objetivo, que suelen ser personas más acomodadas y con mayores ingresos. En suma, hay poca información sobre las poblaciones desatendidas, ya sean mujeres, comunidades de bajos ingresos, personas mayores, comunidades históricamente marginadas, personas inmigrantes o refugiadas.
Como resultado, la falta de datos sobre transporte público relativos a las poblaciones desatendidas se traduce en una carencia de servicios de transporte accesibles, asequibles, seguros y eficientes para esas comunidades. Las comunidades desatendidas son ingeniosas y a menudo comprenden muy bien sus necesidades; el problema es que estas no se comunican a los operadores y proveedores de movilidad.
Cómo podrían transformar la situación unos mejores datos
Aunque no disponemos de datos sobre las repercusiones socioeconómicas de la falta de acceso al transporte, sí conocemos las consecuencias reales para las comunidades cuando no pueden llegar a la escuela o al trabajo. En un estudio sobre movilidad económica ascendente, investigadores de Harvard concluyeron que el transporte es el factor individual más determinante para las posibilidades de salir de la pobreza. El acceso al transporte también aporta beneficios sociales: cada dólar invertido en transporte público genera cinco dólares de rentabilidad económica.
Unos mejores datos también podrían ayudar de otras maneras. Por ejemplo, LA Metro descubrió que el 20 % de las mujeres evita una nueva línea de tren ligero por temor al acoso y otras preocupaciones de seguridad. De hecho, el Foro Internacional del Transporte (ITF) también ha determinado que el género es un factor importante en la elección del medio de transporte, a menudo más que la edad y los ingresos, tanto en ciudades en desarrollo como en ciudades desarrolladas. Este tipo de información permite orientar mejor las estrategias y los enfoques para ofrecer transporte equitativo a las poblaciones desatendidas.
Un nuevo enfoque podría ayudar a los responsables a aprovechar lo que ofrecen los datos actuales. Por ejemplo, vemos que las ciudades solicitan datos a los operadores que prestan servicios de movilidad en su territorio y los analizan para identificar puntos críticos de accidentes y tendencias de transporte. Con esto, los responsables podrían compartir aprendizajes sobre los objetivos y resultados en materia de equidad y crear una guía práctica para establecer y alcanzar métricas de equidad.
Medir lo que importa
Para cerrar las brechas del transporte público, es necesario recopilar datos más integrales. Entre las preguntas que podrían orientar esa recopilación están: cuál es la mejor manera de llegar a diversas comunidades y cómo financiar este tipo de iniciativas de transporte. Además, las comunidades deben comprender qué proporción de sus ingresos disponibles representa el costo del transporte. A partir de ahí, pueden recopilarse sistemáticamente datos esenciales y utilizarlos para orientar modelos de negocio, indicadores y objetivos anuales que permitan seguir los avances hacia las metas de equidad.
En el Foro Económico Mundial hemos creado una iniciativa general, el Proyecto Cociente de Inclusión (IQ), para promover la movilidad equitativa mediante el liderazgo intelectual, la aplicación de políticas concretas y proyectos piloto. Nuestra visión general para el proyecto IQ es implementar métricas, indicadores y KPI claros que impulsen nuestra visión de un transporte equitativo.
El trabajo del Foro Internacional del Transporte, un centro de estudios de la OCDE especializado en transporte, demuestra lo que es posible. Su línea de trabajo sobre género en el transporte destaca la importancia de seguir investigando esta área, en particular la necesidad de abordar las limitaciones de los datos desglosados por género, así como de mantener un diálogo sólido sobre políticas con todas las partes interesadas.
La nueva iniciativa del ITF para desarrollar una herramienta de análisis de género de las políticas de transporte ayudará a los países y otras partes interesadas a identificar lagunas de datos, desarrollar indicadores, diseñar procesos de recopilación de datos y crear un marco de análisis de género, con el fin de aplicar políticas que mejoren la equidad y la igualdad.
La recopilación de mejores datos beneficiará a todas las personas que utilizan el transporte y trabajan en el sector, especialmente porque el porcentaje medio mundial de mujeres en la fuerza laboral del transporte es de apenas el 17 % y está disminuyendo en algunos países. El ITF trabaja directamente con países de la OCDE para recopilar datos destinados al análisis de género.
El cambio no llegará de la noche a la mañana. Para lograr una movilidad equitativa, la equidad debe pasar de ser un objetivo a traducirse en métricas prácticas y medibles que nos permitan hacer un seguimiento del éxito, comprender los fracasos y garantizar la rendición de cuentas.
Estas soluciones son solo los primeros pasos; trabajar por la equidad es un proceso continuo. Aun así, son necesarias para evitar que aumenten la desigualdad, la pobreza y el aislamiento socioeconómico. Debemos actuar para avanzar de cualquier manera hacia la equidad y convertir nuestra visión más amplia en objetivos concretos. Este es nuestro llamamiento a la acción.
El proyecto IQ organiza una serie de talleres sobre movilidad equitativa centrados en recopilar una lista de instrumentos estratégicos de política. Las conclusiones de los talleres se presentarán en una Hoja de ruta para la recopilación de datos sobre movilidad inclusiva.



