El transporte marítimo genera más de mil millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero al año.
Los nuevos combustibles de cero emisiones producidos a partir de hidrógeno verde podrían reducir esta cifra entre un 80 % y un 100 % una vez alcanzada la escala industrial.
El First Suppliers Hub del Foro Económico Mundial conecta a proveedores y compradores para escalar los combustibles marítimos ecológicos.
Casi todo lo que poseemos ha sido transportado en barco en algún momento de su ciclo de vida. Las investigaciones demuestran que alrededor del 80 % de todas las mercancías se transportan por mar.
Una de las consecuencias de un transporte de esta magnitud es que el sector naviero es responsable del 2-3 % de las emisiones mundiales. Actualmente, el transporte marítimo genera más de mil millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) cada año, según la Organización Marítima Internacional (OMI).
El combustible tradicional para el transporte marítimo está compuesto por aceites pesados, comúnmente conocidos como fuel oil para buques. Al quemarse, estos combustibles provocan niveles elevados de contaminantes, entre ellos partículas nocivas y dióxido de azufre. Los combustibles para buques contienen unas 2.000 veces más azufre que el gasóleo utilizado en los automóviles.
Combustibles marítimos de cero emisiones
Se está desarrollando una nueva generación de combustibles marítimos para acelerar la descarbonización del sector naviero. El hidrógeno verde y sus derivados, el e-etanol y el e-amoníaco, están surgiendo como soluciones fundamentales para la descarbonización del transporte marítimo.
Estos combustibles son compatibles con los avances de la OMI hacia un conjunto de normativas mundiales vinculantes para el sector, con el objetivo de alcanzar un transporte marítimo con emisiones netas nulas hacia 2050 o en torno a esa fecha.
Cuando el hidrógeno se produce mediante electrólisis alimentada por energía renovable, puede sintetizarse en combustibles ecológicos como el e-metanol y el e-amoníaco.
Los pioneros del sector ya están avanzando para ampliar la producción. Por ejemplo, Copenhagen Infrastructure Partners ha asegurado una parcela de 126.000 hectáreas en Australia Occidental para construir un proyecto de energía renovable a gran escala: el proyecto Murchison que, una vez en funcionamiento, utilizará energía eólica terrestre y solar combinadas para producir amoníaco verde. Según afirma la empresa, la planta podría reducir las emisiones anuales de CO2 en 4,4 millones de toneladas.
Este cambio hacia los combustibles ecológicos está creando oportunidades para los países con abundantes recursos de energía renovable. En África, empresas como Phelan Green Energy en Sudáfrica y Hyphen Hydrogen Energy en Namibia están desarrollando instalaciones para producir e-amoníaco a gran escala.
La planta de Hyphen será una de las instalaciones de hidrógeno verde más grandes y avanzadas del mundo. La inversión en la planta ha superado los 10.000 millones de dólares, cifra equivalente al PIB anual de Namibia. Según afirma la empresa, el combustible que produzca compensará entre 5 y 6 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono cada año.
Un ecosistema para los combustibles ecológicos
Estos innovadores son miembros del First Suppliers Hub del Foro Económico Mundial, que forma parte de la First Movers Coalition. El First Suppliers Hub es un repositorio cuidadosamente seleccionado de proyectos de descarbonización que cumplen criterios estrictos de reducción de emisiones.
Sin embargo, escalar las tecnologías de combustibles basados en hidrógeno implica dinámicas de mercado complejas. El éxito requiere una acción coordinada de un ecosistema de proveedores, compradores, financiadores y responsables de políticas.
El First Suppliers Hub desempeña un papel fundamental en este ámbito, al identificar proyectos de descarbonización prometedores y reunir a las principales partes interesadas para superar los desafíos de despliegue.




