Un nuevo informe expone los planes del sector del transporte marítimo para la descarbonización

The report contains 12 solutions for decarbonizing shipping - put forward by the sector itselfImage: Chris Pagan on Unsplash
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  • El sector del transporte marítimo debe reducir sus emisiones de carbono si queremos cumplir los objetivos climáticos del Acuerdo de París.

  • Un nuevo informe, basado en entrevistas con destacadas figuras del sector, expone 12 posibles enfoques para la descarbonización.

El mundo atraviesa actualmente un cambio extraordinario. Para el sector energético existen grandes desafíos, desde los efectos a largo plazo del cambio climático hasta la conmoción inmediata y la incertidumbre de la pandemia mundial. Pero si existen riesgos, también hay oportunidades, siempre que las industrias trabajen con la sociedad en su conjunto para emprender acciones urgentes.

El sector del transporte marítimo es vital para la economía mundial, y nunca tanto como en los últimos meses, cuando ha seguido garantizando el suministro de bienes esenciales. Representa aproximadamente el 80 % del volumen del comercio mundial. Si el mundo quiere alcanzar los objetivos del Acuerdo de París para hacer frente al cambio climático, es crucial que sectores como el transporte marítimo reduzcan sus emisiones de carbono y lo hagan con rapidez.

De hecho, ya se están tomando medidas, formándose coaliciones y poniéndose en marcha estrategias a largo plazo. Hoy, el Foro Económico Mundial organiza una jornada de sesiones en línea entre gobiernos, empresas y la sociedad en su conjunto para abordar los sectores en los que el cambio es más difícil de lograr. Esta semana, la Organización Marítima Internacional (OMI) se reúne para analizar los pasos a corto plazo necesarios para reducir sustancialmente las emisiones de los buques. Como muestra de la importancia del transporte marítimo para impulsar la dinámica del cambio, la OMI es el primer organismo regulador que fija una ambición global para una industria entera.

La ambición de la OMI tiene como objetivo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del sector naviero en al menos un 50 % para 2050, y reducir la intensidad de carbono de las emisiones un 40 % para 2030 y un 70 % para 2050, en comparación con los niveles de 2008. La urgencia es clara, pero el coste de alcanzarlo será considerable. Se estima que el coste total de la descarbonización asciende a 1,65 billones de dólares hasta 2050.

La magnitud del desafío implica que cualquier enfoque debe abarcar todos los aspectos del transporte marítimo, no solo el propio sector. Además de combustibles más limpios, debe tener en cuenta factores como la regulación, la acción gubernamental y los cambios sociales. Ningún sector puede lograrlo por sí solo.

Hoy, Shell publica un informe conjunto con Deloitte impulsado por la necesidad de colaboración. Queríamos escuchar directamente al sector del transporte marítimo. El informe se basa en más de 80 entrevistas con destacadas figuras del sector, desde directores ejecutivos hasta financieros y constructores navales, y destaca posibles medidas prácticas para reducir las emisiones de carbono y hacerlo con rapidez.

Se articula en torno a tres principios. El primero consiste en analizar todos los aspectos del ecosistema del transporte marítimo. El segundo resume cómo emprender acciones inmediatas: pensar en grande, empezar poco a poco y escalar con rapidez. El tercero se centra en los comportamientos y los desencadenantes. ¿Qué motiva a los reguladores, las empresas y los clientes a impulsar el cambio, y por qué?

Este enfoque amplio suscitó numerosas preguntas, como: ¿qué papel desempeñarán los principales puertos del mundo? ¿Cómo se adaptan activos con una vida útil de 20 años? ¿Cómo se transforma un sector tan dependiente de combustibles pesados? Las respuestas que da el sector en el informe son pragmáticas, muestran voluntad de trabajar juntos y son optimistas.

El informe identifica 12 posibles soluciones. La eficiencia operativa es fundamental, mientras que otras incluyen la coordinación de los compromisos del sector, el aumento de la investigación y el desarrollo en todos los sectores, y la ampliación de la infraestructura utilizada para suministrar y almacenar combustibles más limpios.

La trayectoria propuesta por la OMI para frenar las emisiones del transporte marítimoImage: Shell, OMI

Como operador de una gran flota de buques cisterna y proveedor de combustibles marinos, lubricantes y servicios, Shell tiene un interés en el futuro del transporte marítimo. Hemos anunciado nuestra propia ambición de convertirnos en una empresa energética con emisiones netas cero para 2050, o antes, en consonancia con la sociedad[1], y nuestras operaciones de transporte marítimo deben formar parte de ello. El Foro Económico Mundial es una de las muchas organizaciones con las que trabajamos, y formamos parte de su iniciativa conjunta, la coalición Getting to Zero. Esta reúne a Shell con empresas de transporte marítimo, grupos financieros, gobiernos y otros, con el objetivo de poner en el agua un buque comercial para 2030 que no añada emisiones de gases de efecto invernadero al volumen existente en la atmósfera. En otras palabras, un buque con emisiones netas cero.

Shell sigue trabajando con los clientes en combustibles de menor emisión de carbono, como los biocombustibles, el gas natural licuado (GNL) y el hidrógeno. Por ejemplo, estamos colaborando con el Puerto de Róterdam y otros en un posible plan para crear una red de hidrógeno en torno al puerto. El objetivo es utilizar la energía renovable de un parque eólico marino cercano para producir hidrógeno en una nueva planta. Esto es lo que suele denominarse “hidrógeno verde”.

Creemos que el cliente dará forma al futuro. Cualquier industria que quiera abordar los importantes desafíos de hoy y de mañana debe comprender qué quieren y qué necesitan sus clientes. El poder del cliente es un tema destacado en el informe, y “ampliar la demanda de los clientes” es la primera de las 12 soluciones propuestas.

El informe señala que los clientes ejercen una influencia significativa en la forma en que el transporte marítimo gestiona sus emisiones. Un ejemplo es cuando las exigencias de las empresas que fletan buques se ven influidas por las exigencias de los consumidores de sus bienes. El informe cita el caso de algunos consumidores que ahora optan por comprar determinados productos, como automóviles y artículos para el hogar, en función de las etiquetas de emisiones de carbono. Esta presión del cliente final influye después en el comportamiento y las decisiones de quienes forman parte de la cadena de suministro.

Muchos de nuestros propios clientes están tomando medidas. Volkswagen está a punto de convertirse en el primer fabricante de automóviles en utilizar buques propulsados por GNL para transportar vehículos y piezas en una ruta de larga distancia, en este caso de Alemania a México. El GNL emite hasta un 21 % menos de emisiones de gases de efecto invernadero que los combustibles marinos tradicionales, según el motor utilizado. Otro ejemplo es la empresa de bienes de consumo Unilever, que anunció recientemente que pondría etiquetas en todos sus productos para mostrar cuántas emisiones de dióxido de carbono se generaron en la fabricación y el transporte, como parte de su campaña para combatir el cambio climático.

Como director de Downstream de Shell, área responsable del transporte marítimo, me entusiasma la perspectiva de trabajar con clientes, socios, proveedores y la sociedad en su conjunto para lograr un cambio duradero. Me anima el optimismo de este informe, las medidas que se están adoptando hoy y la estrategia que se debate esta semana. No podemos esperar. Ahora es el momento de actuar.

[1] Más detalles sobre el anuncio están disponibles aquí. Conviene señalar que, a 7 de julio de 2020, los planes y presupuestos operativos de Shell no reflejan su ambición de emisiones netas cero. El objetivo de Shell es que, en el futuro, sus planes y presupuestos operativos cambien para reflejar este avance hacia su nueva ambición de emisiones netas cero. No obstante, estos planes y presupuestos deben estar en consonancia con la transición hacia una economía de emisiones netas cero dentro de la sociedad y entre los clientes de Shell.

Las empresas en las que Royal Dutch Shell plc posee inversiones, directa o indirectamente, son entidades jurídicas independientes. En esta publicación, “Shell”, “Shell Group” y “Royal Dutch Shell” se utilizan a veces por comodidad cuando se hace referencia a Royal Dutch Shell plc y sus filiales en general.

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