La década de 2020 debe ser la del actuar si queremos resolver la parte que corresponde a la industria naviera en el desafío climático mundial.
La Organización Marítima Internacional (OMI) debe lograr avances sustanciales antes de que termine este año para acelerar el trabajo necesario para descarbonizar el transporte marítimo.
Encontrar los combustibles del futuro es una tarea compleja, aunque las tecnologías existen y, en el caso del metanol, están listas para ser adoptadas.
La década de 2020 debe ser la del actuar si queremos resolver la parte que corresponde a la industria naviera en el desafío climático mundial antes de alcanzar un punto de inflexión crítico.
El transporte y la logística representan una parte considerable de las emisiones de GEI a escala mundial, y solo el transporte marítimo supone entre el 2 y el 3 %. Nosotros, los líderes empresariales, debemos tomar decisiones con perspectivas a largo plazo y acelerar la transición ahora.
Al mismo tiempo, la comunidad mundial y las autoridades reguladoras internacionales deben avanzar más rápido en la agenda climática de lo que lo han hecho hasta ahora. En su reunión MEPC76, celebrada del 10 al 17 de junio, la Organización Marítima Internacional (OMI) adoptó medidas de eficiencia a corto plazo ya acordadas y acordó comenzar a debatir medidas basadas en el mercado. Estados Unidos ha afirmado que la ambición general del sector debería ser alcanzar cero emisiones para 2050, en lugar del objetivo mínimo actual de una reducción del 50 %.
En A.P. Moller - Maersk estamos totalmente de acuerdo. En 2018 nos fijamos la ambición de lograr una flota neutra en carbono para 2050. En aquel momento lo considerábamos un objetivo muy ambicioso; hoy lo vemos como una meta desafiante, pero alcanzable.
El precio de las emisiones
El tiempo se agota para la OMI. Deberían introducirse medidas basadas en el mercado consistentes en un precio de los gases de efecto invernadero para cerrar la brecha de competitividad entre los combustibles ecológicos nuevos y los combustibles fósiles. De ese modo, cambiar a combustibles ecológicos tendrá sentido económico para el sector. Apoyamos ese precio del CO2, que debe ser lo bastante sustancial como para lograr una auténtica paridad de precios.
El transporte marítimo es, por naturaleza, una industria global, por lo que los desafíos y las condiciones marco deben abordarse a escala mundial. Si la OMI no alcanza ahora un acuerdo sobre normas globales, nos enfrentaremos a un mosaico inadecuado de normas diferentes en distintas regiones. Cuando nuestros buques navegan de China a Europa o entre China y Estados Unidos, las iniciativas regionales resultan complicadas. Sin embargo, si la OMI no logra avanzar, podrían ser necesarios cupos de gases de efecto invernadero mediante un Sistema de Comercio de Derechos de Emisión en la UE para impulsar al sector por el buen camino hacia la descarbonización. La UE debe entonces equilibrar su papel como regulador regional con el de bloque líder en la OMI. Se necesita una voz firme de la UE en el ámbito de la ONU para elevar las ambiciones y lograr la adopción de normativas globales significativas.
No obstante, resulta alentador comprobar que la descarbonización del sector del transporte marítimo ha ganado peso en la agenda política internacional. Estados Unidos insta a la OMI a intensificar sus ambiciones, el transporte marítimo forma parte del plan climático del Reino Unido y Singapur invierte 90 millones de dólares en un centro de investigación para la descarbonización.
En A.P. Moller – Maersk, instamos a que este impulso se traduzca en acción y colaboración para crear las condiciones de mercado adecuadas para un futuro neutro en carbono para el sector. No es solo en el ámbito político donde estamos siendo testigos de un cambio en la conversación sobre el desafío climático y la urgencia de actuar. Los consumidores están cambiando sus hábitos de compra y esperan que los bienes no solo se produzcan, sino que también se transporten teniendo en cuenta el clima.
Alrededor de la mitad de nuestros 200 mayores clientes —especialmente aquellos que producen directamente para los consumidores— han fijado objetivos ambiciosos y basados en la ciencia para sus emisiones. Estos objetivos abarcan más allá de su propia producción y alcanzan a toda su cadena de valor, lo que significa que dependen de nosotros, como empresa de logística, para transportar sus mercancías con las menores emisiones de CO2 posibles. Lo haremos y debemos ayudarles en ello.
Es singular que hoy veamos que clientes, inversores y responsables de la toma de decisiones avanzan en la misma dirección. Esto confirma que la neutralidad de carbono es un imperativo estratégico, no solo para nosotros, sino para todo el sector. Encontrar los combustibles del futuro es una tarea compleja. La buena noticia es que las tecnologías existen y, en el caso del metanol, por ejemplo, están listas para ser adoptadas.
Desafíos, pero también oportunidades
Aun así, existen desafíos de escala de producción, así como la falta de un mercado maduro. El mercado de nuevos combustibles está fragmentado, con muchos proyectos y proveedores diferentes, y no existe una infraestructura coherente.
A.P. Moller - Maersk es un pionero en la descarbonización de la industria naviera mundial. Requiere inversiones y cambios profundos. Consideramos que es una labor constante adaptarnos a la realidad que vemos por delante, y hacerlo con un sentido de urgencia. En 2023 tendremos un buque que operará con metanol ecológico. Esto supone siete años antes de lo que inicialmente nos habíamos propuesto. Aunque este buque es revolucionario y será el primero en el mundo, es evidente que un solo barco es insuficiente cuando se tiene una flota de más de 700. Por eso, también hemos anunciado que, en adelante, solo encargaremos buques capaces de navegar con combustibles sostenibles, ya sea metanol sostenible, amoníaco u otros tipos de combustibles.
Aunque la tarea de descarbonizar el transporte marítimo mundial es enorme, está claro que, al mirar al futuro, no solo plantea desafíos. También trae consigo oportunidades que las empresas, los clientes y los responsables de la toma de decisiones deben aprovechar. Como empresa integrada de logística y transporte, estamos preparados. Hemos emprendido un camino para crear un cambio que consideramos responsable y el camino correcto para nuestra empresa, nuestros clientes y, sobre todo, para el planeta.



