Cómo los burros voladores impulsarán el comercio en África

A drone is placed on a launch pad at operations center in Muhanda, south of Rwanda's capital Kigali where Zipline, a California-based robotics company delivered their first blood to patients using a drone October 12, 2016. Picture taken October 12, 2016. REUTERS/James Akena - RTX2PJU3
Drones are being used to deliver blood to patients in RwandaImage: REUTERS/James Akena
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En el pasado, el mundo estaba claramente dividido entre países en desarrollo y países desarrollados, y estos últimos contaban con los ecosistemas logísticos más avanzados. Hoy, los mercados emergentes de África cuestionan esta división en los ámbitos del transporte y la logística y, en algunos casos, incluso aventajan a mercados más maduros.

Desde la perspectiva de la conectividad, estos avances están dando lugar a una nueva visión del futuro de África, muy distinta de la actual. Exploremos tres aspectos destacados desde la perspectiva del transporte y las cadenas de suministro, así como sus implicaciones para África en 2030.

Cielos abiertos

Debido a la infraestructura de aviación actual en África (o a la falta de ella), lo que debería ser un viaje de tres horas entre Argelia y Camerún dura, en realidad, 24 horas, pues el vuelo hace escala en Estambul, Turquía.

Un mercado único de transporte aéreo para África es clave para aprovechar las oportunidades que ofrece el continente. Hoy, transportar mercancías hacia y desde África, así como dentro del continente, resulta prohibitivo tanto en tiempo como en coste. Las restricciones que impone a la circulación de personas también hacen que el continente esté muy fragmentado.

Un estudio de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) pronosticó que, si otras 12 economías africanas abrieran sus cielos entre sí, las tarifas serían un 35% más baratas, lo que permitiría que 5 millones de personas más viajaran en avión, crearía 155.000 nuevos empleos y sumaría 1.300 millones de dólares al PIB. Los beneficios se han observado claramente en Sudáfrica, donde un acuerdo de cielos abiertos con Kenia produjo un aumento del 70% en el número de pasajeros, y un acuerdo similar con Zambia redujo las tarifas aéreas en un 40%.

Tras casi dos décadas de demoras en un acuerdo panafricano para liberalizar el espacio aéreo, hoy ese objetivo está al alcance. Se prevé que la Declaración de Yamusukro elimine las restricciones comerciales que se aplican actualmente al transporte aéreo de carga y facilite los viajes entre las naciones africanas. En apenas cinco años, se espera que el tamaño de la industria de la aviación se duplique.

A toda máquina

La infraestructura ferroviaria actual de África es, en gran medida, un legado de la época colonial: muchas vías ya no se utilizan y numerosas zonas del continente siguen sin conexión. Al igual que la liberalización del espacio aéreo africano, una red ferroviaria desarrollada mejorará la conectividad y reducirá significativamente los tiempos de transporte, lo que, a su vez, impulsaría el comercio y la economía.

El mes pasado, la población celebró la finalización del primer ferrocarril internacional de ancho estándar de África, entre Adís Abeba, capital de Etiopía, y el puerto de Yibuti, en el mar Rojo. Esta línea ferroviaria eléctrica reduce a 12 horas el trayecto entre ambas ciudades, que por carretera dura tres días, y rebaja los costes en un tercio. Por lo tanto, la nueva conexión aportará considerables beneficios económicos a ambos países y a la región circundante.

Sin embargo, la ambición para esta línea ferroviaria es mucho mayor: los políticos y empresarios africanos la consideran la semilla de una red ferroviaria panafricana que impulsaría el comercio entre los países del continente. Su materialización parece estar cada vez más al alcance, ya que los gobiernos de todo el continente están impulsando el desarrollo ferroviario.

El proyecto ferroviario de Nigeria ha conectado Abuya con Kaduna mediante una vía de 190 km (118 millas), concebida como parte de una línea más extensa, de 830 km, que conectaría Lagos con Kano; y está previsto que Kenia inaugure una línea de 485 km entre el puerto de Mombasa y Nairobi, con planes en marcha para prolongarla hasta Uganda.

Burros en el cielo

En Ruanda, el Gobierno aborda de una manera novedosa la falta de conectividad en todo el continente: evita el problema de la ausencia de medios de transporte tradicionales mediante el uso de drones, o «burros voladores», como los llamó un agricultor keniano.

Desde finales del año pasado, se utilizan drones para transportar suministros de sangre a pacientes en zonas remotas del país. También se están llevando a cabo conversaciones para explorar la posibilidad de entregar medicamentos y vacunas en el futuro. Los drones ofrecen oportunidades revolucionarias para la atención sanitaria, con enormes beneficios socioeconómicos para la población de África, así como para muchos otros sectores.

Dado el tiempo y la inversión que requieren la mejora de las carreteras y la construcción de infraestructura ferroviaria, los drones han permitido llegar de la noche a la mañana a las zonas más remotas del país. No hace falta mucha imaginación para concebir cómo un servicio como Amazon Prime podría utilizar esta tecnología para entregar bienes de consumo, tanto perecederos como no perecederos. Aunque los drones no sustituyen la necesidad de infraestructura esencial, pueden ayudar a superar la falta de conectividad e impulsar el comercio.

Este salto tecnológico ya se ha visto antes en África, donde la penetración de la telefonía móvil ayudó a superar la falta de infraestructura de TIC. La tecnología móvil conectó a las personas a internet e impulsó el comercio electrónico. Al incorporar los drones a la ecuación, el comercio electrónico podría superar los actuales desafíos de transporte y permitir un mayor crecimiento del comercio.

Desbloquear el futuro de África

Dado que África representa hoy siete de los 10 mercados emergentes de más rápido crecimiento del mundo, estos avances no podrían llegar en mejor momento. Se espera que el gasto empresarial aumente de 2,6 billones de dólares en 2015 a 3,5 billones para 2025. Para 2034, se prevé que la región tenga una fuerza laboral mayor que la de China o India y, para 2025, África podría casi duplicar su producción manufacturera, de los 500.000 millones de dólares actuales a 930.000 millones. Estas son solo algunas estadísticas que ponen de relieve las oportunidades que ofrece actualmente el continente a las empresas de todo el mundo, tanto dentro como fuera de África. Hoy, África está en camino de convertirse en una potencia mundial.

Sin embargo, para que el continente aproveche plenamente los beneficios que ofrecen estas oportunidades, será necesario integrar a los países de África. A partir de las tendencias que acabamos de explorar, en 2030 África estará mucho más conectada que hoy, tanto como continente como dentro de los patrones del comercio mundial.

Las estadísticas anteriores también hacen de África un terreno propicio para un estudio de caso sobre el surgimiento de la Cuarta Revolución Industrial. Con la mano de obra y los recursos necesarios para impulsar a África como centro mundial de manufactura, será interesante observar cómo se despliegan los últimos avances tecnológicos —desde la inteligencia artificial y la robótica hasta el Internet de las cosas y la impresión 3D— a la par del crecimiento de la industria.

La tecnología brinda a África la oportunidad de superar la falta de infraestructura tradicional, como ocurrió al recurrir a la conectividad móvil en lugar de la banda ancha, y como ocurre en Ruanda con las entregas mediante drones en lugar de carreteras o ferrocarriles de calidad. En algunos casos, la propia falta de este tipo de infraestructura puede impulsar la Cuarta Revolución Industrial, en vez de otras soluciones.

La pregunta sigue siendo si África está dispuesta a transformar el entorno o a que este la transforme. Los indicadores actuales sugieren que está lista para transformarlo.

Este artículo forma parte de Africa 4.0: Escenarios para África y la Cuarta Revolución Industrial, del Foro. ¿Tiene experiencia en la región? Comparta sus opiniones a través de la encuesta Africa 4.0.

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