Los efectos de la política comercial pueden entenderse a través del concepto de márgenes extensivos e intensivos. En cuanto a los márgenes extensivos, la política comercial puede proteger a las empresas establecidas ineficientes al aumentar los costes de entrada en los mercados. A través de los márgenes intensivos, la liberalización comercial induce a las empresas eficientes a ampliar su producción y aumentar sus beneficios. Así, la política comercial tiene efectos distintos sobre los productores de una misma industria. Que las empresas ineficientes se caractericen por tener costes elevados o baja calidad es importante, en parte por las implicaciones políticas asociadas, pero también porque la calidad desempeña un papel crucial para entender el comportamiento de las empresas (Baldwin y Harrigan 2011, Khandelwal et al. 2013).
El impacto de la política comercial depende también del tipo de costes comerciales. Como sostienen Khandelwal et al. (2013), una reducción de los costes específicos afecta al comportamiento de las empresas de una manera distinta que una reducción de los costes ad valorem. Si un precio bajo refleja una calidad baja, un aumento de los costes específicos eleva de forma desproporcionada los costes de las empresas de baja calidad. Así, una reducción de los costes comerciales inducirá la entrada de empresas de baja calidad. Aunque resulta difícil incorporar los costes específicos a un modelo de equilibrio general (Irarrazabal et al. 2013), es necesario incorporar la heterogeneidad, la calidad y los costes específicos para representar los patrones de oferta y de fijación de precios y, en consecuencia, comprender el impacto de la política comercial. Por tanto, es importante determinar si los precios altos reflejan una calidad alta y establecer la contribución de los costes específicos a los costes comerciales totales.
El enfoque adoptado en la literatura consiste en examinar la relación entre los precios ‘franco a bordo’ (FOB) y la distancia al mercado, siendo la distancia un indicador aproximado de los costes comerciales. Entre los investigadores que han obtenido evidencia de una relación positiva entre los precios FOB y la distancia figuran Bastos y Silva (2010), Baldwin y Harrigan (2011), Manova y Zhang (2012), Martin (2012) y Feenstra y Romalis (2014). Esta evidencia motiva la introducción de la calidad, ya que tal relación no es coherente con el modelo estándar de heterogeneidad de productividad. En este modelo (Melitz 2003), dado que las empresas de alta productividad pueden entrar en mercados en los que los costes de entrada son elevados (quizá por los altos costes de transporte) y fijar precios bajos, existirá una relación negativa entre los precios FOB y la distancia al mercado. Al incorporar la calidad al modelo de heterogeneidad de las empresas se introduce el caso en el que las empresas con precios FOB altos producen bienes de alta calidad; estas empresas pueden, por tanto, vender en mercados más distantes.
Los costes comerciales específicos también pueden inducir una relación positiva entre la distancia y la calidad. Dado que, cuando existen costes comerciales específicos, los precios relativos de los bienes de alta calidad, y por tanto de alto precio, son más bajos en los mercados distantes, existe una fuerte demanda relativa de bienes de alta calidad en estos mercados; esto se conoce como efecto Alchian–Allen (Hummels y Skiba 2004). Así, determinados tipos de costes comerciales pueden dar lugar a una relación positiva. Sin embargo, a partir de las regresiones en forma reducida de la literatura, resulta difícil determinar cuál de estos dos mecanismos es la principal fuerza impulsora (y, de hecho, si operan ambos).
En un estudio reciente (Takechi 2015), analizo la relación entre los costes de producción y la calidad, y la magnitud de los costes comerciales específicos. Mi enfoque presenta tres ventajas respecto de estudios anteriores. En primer lugar, utilizo datos de precios en lugar de datos de producción para medir los costes comerciales entre dos regiones (Anderson y van Wincoop 2004, Atkin y Donaldson 2014). El uso de datos sobre los precios mayoristas de productos agrícolas japoneses proporciona información sobre los precios en el origen de la producción. En segundo lugar, el conocimiento de los precios en origen y de los precios de mercado puede utilizarse para determinar los patrones de entrega de los productos. Esto permite abordar el problema de la autoselección. Estimar los costes comerciales utilizando únicamente datos de precios observados excluye la información sobre los artículos no entregados, lo que sesga la estimación. Por ello, utilizo un marco similar al empleado por Helpman et al. (2008) y Kano et al. (2013). En tercer lugar, al suponer una estructura de mercado concreta, puedo medir los costes de producción y la calidad de los bienes utilizando datos de precios en origen, ya que estos datos no se ven afectados por los costes comerciales interregionales. El uso de estos datos implícitos de costes y calidad permite examinar la relación entre los costes de producción y la calidad, y la importancia del componente de costes específicos en los costes comerciales.
Demuestro empíricamente que los precios elevados de los bienes se asocian con costes de producción altos; por tanto, es adecuado un modelo de heterogeneidad de calidad. A continuación, confirmo que la presencia de costes específicos es significativa en la función de costes comerciales. Mis resultados de estimación revelan también que la elasticidad de la calidad del producto respecto del coste de producción está sesgada al alza en ausencia de costes comerciales específicos. La elasticidad de la calidad es un determinante clave de si las empresas de costes elevados pueden obtener grandes beneficios produciendo bienes de alta calidad, ya que una elasticidad mayor implica una mayor rentabilidad para dichas empresas. Dado que la demanda relativa de bienes de alta calidad es mayor cuando existen costes comerciales específicos, la presencia de estos costes afecta a la rentabilidad en los mercados distantes. Así, la relación entre la calidad y los costes de producción se sobreestima si se ignoran los costes específicos.
En cuanto a cómo aumentan los costes comerciales con la distancia al mercado, constato que la elasticidad de los costes específicos respecto de la distancia es mayor que la elasticidad de los costes ad valorem respecto de la distancia. Este resultado es cualitativamente coherente con Hummels y Skiba (2004), quienes suponen que solo los costes específicos dependen de la distancia entre mercados. Estos resultados empíricos tienen implicaciones para la política pública. Según mis resultados, dado que los costes específicos son más sensibles a la distancia geográfica, iniciativas políticas como la mejora de la infraestructura pueden reducir considerablemente los costes específicos al aliviar la carga de la distancia. Como muestran Irarrazabal et al. (2013), los costes comerciales específicos generan más distorsiones que los costes ad valorem. Por ello, las ganancias de bienestar pueden ser mayores de lo que se pensaba, basándose solo en los costes ad valorem.
Referencias
Anderson, J E y E van Wincoop (2004), “Trade costs”, Journal of Economic Literature 42, 691–751.
Atkin, D y D Donaldson (2014), “Who’s getting globalized? The size and implications of intranational trade costs”, mimeo.
Baldwin, R y J Harrigan (2011), “Zeros, quality, and space: trade theory and trade evidence”, American Economic Journal: Microeconomics 3, 60–88.
Bastos, P y J Silva (2010), “The quality of a firm’s exports: where you export to matters”, Journal of International Economics 82 (2), 99–111.
Feenstra, R C y J Romalis (2014), “International prices and endogenous quality”, Quarterly Journal of Economics 129, 477–527.
Helpman E, M Melitz y Y Rubinstein (2008), “Estimating trade flows: trading partners and trading volumes”, Quarterly Journal of Economics 123, 441–487.
Hummels, D., Skiba, A., 2004. “Shipping the good apples out? An empirical confirmation of the Alchian–Allen conjecture”, Journal of Political Economy 112, 1384–1402.
Irarrazabal A, A Moxnes y L D Opromolla (2013), “The tip of the iceberg: a quantitative framework for estimating trade costs”, documento de trabajo del NBER 19236.
Kano K, T Kano y K Takechi (2013), “Exaggerated death of distance: revisiting distance effects on regional price dispersions”, Journal of International Economics 90, 403–413.
Khandelwal A K, P K Schott y S-J Wei (2013), “Trade liberalization and embedded institutional reform: evidence from Chinese exporters”, The American Economic Review 103(6), 2169–2195.
Manova, K., Zhang, K., 2012. “Export prices across firms and destinations”, Quarterly Journal of Economics 127, 379–436.
Martin, J (2012), “Markups, quality, and transport costs”, European Economic Review 56, 777–791.
Melitz, M J, (2003), “The impact of trade on intra-industry reallocations and aggregate industry productivity”, Econometrica 71, 1695–1725.
Takechi, K (2015), “The Quality of Distance: Quality sorting, Alchian–Allen effect, and geography”, RIETI Discussion Paper 15-E-018.
Este artículo se publica en colaboración con Vox EU. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Kazutaka Takechi es profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Hosei e investigador del RIETI.
Imagen: Un buque de carga se observa en las esclusas de Miraflores, en la ciudad de Panamá. REUTERS/Carlos Jasso




