Los minoristas de moda a menudo no saben de dónde procede su algodón, ya que se transporta y procesa a granel.
A los compradores les importa la procedencia de su ropa y cada vez exigen estándares más elevados.
Better Cotton está reuniendo a un grupo de destacados actores de la industria para estudiar cómo rastrear mejor el origen del algodón que utilizan.
Pregunte a un minorista de moda de dónde procede el algodón de su ropa y la mayoría se encogerá de hombros: sencillamente no lo sabe. «Compramos a través de intermediarios»; «Las fibras de algodón se mezclan»; «Simplemente no existen mecanismos para rastrearlo hasta las explotaciones agrícolas individuales».
Las razones que dan para no saberlo son numerosas y, en la mayoría de los casos, perfectamente legítimas. Junto con productos omnipresentes como el petróleo crudo, la soja y el trigo, el algodón es una de las materias primas más comercializadas del mundo. Al igual que esas otras materias primas de gran volumen, se transporta, procesa y vende a granel.
¿Qué es la trazabilidad y por qué es un tema cada vez más importante?
A los compradores les importa la procedencia de su ropa y lo demuestran con sus compras. Basta con observar el aumento de las ventas de algodón etiquetado como orgánico. No es casualidad que este sea el único segmento del mercado que permanece físicamente separado una vez que el algodón sale de la explotación agrícola y, por consiguiente, es trazable (aunque con algunas dudas).
Los legisladores también empiezan a tomar conciencia. La Comisión Europea, por ejemplo, está considerando actualmente una propuesta de gran alcance que exigiría a las empresas reforzar drásticamente los requisitos de diligencia debida en sus cadenas de suministro. En una línea similar, las autoridades aduaneras de Estados Unidos están imponiendo ahora condiciones de transparencia más estrictas a las importaciones de algodón procedentes de países de alto riesgo.
¿Por qué el sector algodonero no revela el origen de sus productos?
Esta es una pregunta que los minoristas y otros actores clave de la industria también se están planteando. La gran mayoría del sector algodonero acepta ahora que la trazabilidad ya no es un «extra deseable». Nuestra reciente encuesta a proveedores de la red de Better Cotton reveló que más de 8 de cada 10 (84 %) consideran que conocer el origen del algodón que compran es una «necesidad empresarial». Sin embargo, según una investigación reciente de KPMG, actualmente solo alrededor del 15 % de las empresas de prendas de vestir afirma disponer de información completa sobre las materias primas que incorporan a sus productos.
El principal obstáculo es el funcionamiento del mercado. Para reducir costes y mejorar la eficiencia, la producción de cada agricultor algodonero se consolida con la de otros agricultores casi en cuanto sale de la explotación. No es imposible mantenerla separada o utilizar tecnologías emergentes para marcar digitalmente el algodón en bruto, pero hacerlo requiere mucho tiempo y dinero.

El algodón tampoco va directamente de la explotación agrícola al minorista. Intervienen numerosos intermediarios, desde desmotadoras, comerciantes e hilanderías hasta fábricas de tejidos, talleres de confección y, finalmente, las propias marcas. Una vez más, introducir verificaciones y controles en cada etapa puede ser viable, pero resulta costoso y técnicamente complejo.
Por último, hay que tener en cuenta las legítimas dudas relacionadas con la propiedad intelectual. Los productores de hilo y tejidos suelen recurrir a distintos tipos de algodón para obtener la mezcla específica que buscan. Como resultado, lo más probable es que el algodón de una prenda proceda de muchas explotaciones agrícolas, posiblemente de varios países.
¿Qué se está haciendo para abordar estos desafíos?
Es posible abordar estos desafíos, aunque nadie pretende que sean fáciles. Pero tampoco son insuperables, sobre todo dada la rapidez de la innovación tecnológica en este ámbito. Por eso, en Better Cotton hemos decidido reunir a un grupo de destacados actores de la industria para estudiar cómo podría ser una solución de trazabilidad viable y cómo podemos crearla colectivamente.
El grupo, que incluye minoristas y marcas como Bestseller, Marks & Spencer y Zalando, está examinando cada etapa del proceso de abastecimiento, desde los sistemas existentes de cadena de custodia hasta los métodos emergentes para gestionar y compartir datos sobre el origen de los productos.
Una revisión integral de este tipo lleva tiempo. En algunos casos, las posibles alteraciones harán que muchos minoristas no puedan competir en el mercado. En otros, las soluciones tecnológicas aún no están listas para utilizarse a gran escala. Y en algunos casos, los actores aún no están preparados para el cambio.
Aparte de todas estas cuestiones, hay que considerar la separación física. Actualmente, Better Cotton promueve un sistema de seguimiento de volúmenes similar al del mercado de la energía verde. Este permite a los minoristas y las marcas comprar créditos que garantizan que los agricultores con licencia se beneficien y que una cantidad equivalente de Better Cotton se incorpore a la cadena de suministro, pero no significa necesariamente que el algodón específico que compran proceda de explotaciones que participan en el programa Better Cotton.

Para alcanzar el nivel de trazabilidad que tanto los clientes como los reguladores empiezan a exigir, quizá sea necesario establecer mecanismos que mantengan físicamente separado el algodón procedente de explotaciones con licencia. Esto hará que el comercio sea más rígido y reducirá las oportunidades de mezcla y combinación. Por tanto, nuestra máxima prioridad es encontrar maneras de lograrlo que respondan a lo que quieren los consumidores —trazabilidad— y a lo que necesitan los agricultores: un mercado que funcione bien.
Por suerte, no partimos de cero. Better Cotton ya rastrea el algodón desde la explotación agrícola hasta la desmotadora y puede aprovechar la gran cantidad de información comercial y de procesamiento que ya circula por nuestra plataforma Better Cotton existente.
¿Qué impacto podría tener esto?
La gran ventaja de una cadena de suministro de algodón en la que las materias primas puedan rastrearse con facilidad y precisión es la confianza de los consumidores. Con los datos de origen disponibles, las casi 300 marcas que actualmente se abastecen a través de Better Cotton también pueden hablar con mayor credibilidad de sus esfuerzos en materia de sostenibilidad. Pero los agricultores también se beneficiarán. Un sistema de trazabilidad sólido y accesible permitirá a los productores que cumplen los estándares de Better Cotton incorporarse a cadenas de valor internacionales cada vez más reguladas. De lo contrario, podrían quedarse atrás.
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Una mejor información sobre cada agricultor también permitirá recompensar mejor a quienes mejoran la sostenibilidad de sus explotaciones mediante opciones como financiación preferencial, primas y otras formas de apoyo adaptadas. Vincular a los agricultores de Better Cotton con los mercados internacionales de créditos de carbono —en reconocimiento a su tasa de emisiones un 19 % menor— es un ejemplo de ello.
Queda mucho por hacer, pero el cambio ya está en marcha. Este año tenemos previsto iniciar una serie de proyectos piloto en mercados clave, con miras a desplegar por completo un sistema de trazabilidad mejorado a finales del próximo año. La trazabilidad ha llegado para quedarse. De hecho, las exigencias de transparencia en toda la cadena de suministro del algodón no harán más que aumentar. Ahora mismo no tenemos todas las respuestas, pero las tendremos. Ya no es una opción desconocer el origen.



