Una serie de tuits sobre la congestión en los puertos de Los Ángeles ha centrado la atención en la crisis de las cadenas de suministro.
La COVID-19 desempeñó un papel importante en la disrupción que sigue lastrando la economía mundial.
Los gobiernos de Estados Unidos y otros países están intensificando sus esfuerzos para eliminar los cuellos de botella.
Ryan Petersen, fundador de Flexport, alquiló un barco en octubre de 2021 y observó de cerca el atasco que asfixiaba los dos puertos de contenedores más concurridos de Estados Unidos: Los Ángeles y Long Beach. Después de una visita de tres horas, se hizo notar en Twitter con ideas para eliminar el cuello de botella que está perturbando la cadena de suministro de Estados Unidos.
El principal problema que encontró fue que las terminales portuarias no tenían espacio en sus patios para nuevos contenedores. Como resultado, más de 70 barcos que transportaban un total de 500.000 contenedores quedaron fondeados en la bahía de San Pedro, a la espera de que se liberara espacio. Y la acumulación solo iba a empeorar, dijo.
Congestión portuaria en Los Ángeles
Con los muelles tan abarrotados, los camioneros no podían devolver los contenedores vacíos y recoger los cargados que debían entregarse dentro de Estados Unidos. Petersen calificó la situación de «círculo vicioso que está escapando rápidamente a todo control».
Petersen propuso cinco soluciones para volver a poner en circulación los contenedores, y sus tuits se hicieron virales, señal de la urgencia con la que el mundo necesita encauzar de nuevo sus cadenas de suministro. Long Beach respondió a una de sus propuestas y elevó el límite de altura para apilar contenedores que pueden alcanzar las empresas de logística fuera del puerto. Un columnista de Bloomberg Opinion dijo que las ideas de Petersen «podrían ser la serie de tuits que salve la Navidad».
Impacto económico de la COVID
Los efectos de la crisis mundial de las cadenas de suministro se ven por todas partes, desde los estantes medio vacíos de los supermercados hasta la fuerte subida de los precios del combustible en las gasolineras. La COVID-19 ha desempeñado un papel importante en la creación de los problemas que vemos hoy. Las economías se contrajeron bruscamente en 2020 cuando muchos países confinaron a la población, cerraron fábricas y redujeron la oferta de bienes disponibles. Mientras nos recuperamos de la pandemia, la demanda se dispara y los proveedores y las empresas de logística tienen dificultades para satisfacerla.
Los gobiernos intentan aliviar la presión. A mediados de octubre de 2021, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció que el puerto de Los Ángeles se sumaría a Long Beach para empezar a funcionar las 24 horas del día. Biden también instó a las empresas privadas a redoblar sus esfuerzos, porque el objetivo «no es solo superar este cuello de botella inmediato, sino también abordar las deficiencias arraigadas de nuestra cadena de suministro de transporte que esta pandemia ha dejado al descubierto».
Cadenas de suministro enredadas
Según Parisa Kamali, economista de la División de Política Externa del Fondo Monetario Internacional, las disrupciones de las cadenas de suministro han disparado los costos del transporte de mercancías y los plazos de entrega, lo que supone un gran desafío para la economía mundial.
Cuando empiece a disminuir el número de nuevos casos de COVID-19, deberían aliviarse la escasez de capacidad y de mano de obra, y reducirse parte de la presión sobre la cadena de suministro mundial, escribe Kamali en un artículo publicado en el sitio web del Foro Económico Mundial. Sin embargo, algunos expertos no están convencidos de que esto vaya a ocurrir.
«El aumento de la demanda durante la temporada navideña en algunas de las mayores economías del mundo, otra ola de nuevos casos de COVID-19 y los fenómenos meteorológicos extremos, si llegan a producirse, podrían causar disrupciones en las cadenas de suministro», escribe Kamali.
Impacto en las economías en desarrollo
Aunque los retrasos en los puertos de Estados Unidos ponen de relieve la importancia de contar con cadenas de suministro previsibles para la estabilidad económica mundial, disrupciones como estas no son exclusivas de ese país, según William Petty, director de la Alianza Global para la Facilitación del Comercio.
«La infraestructura deficiente y los trámites burocráticos hacen que los altos costos y las largas demoras sean habituales en las economías en desarrollo», afirma Petty. «Frenan el crecimiento económico de los países que más lo necesitan».
La Alianza es una asociación público-privada que promueve el crecimiento impulsado por el comercio y apoya a los gobiernos de las economías en desarrollo en la aplicación de reformas comerciales. Está codirigida por el Foro Económico Mundial y financiada por los gobiernos de Canadá, Dinamarca, Alemania y Estados Unidos.





