El primer riñón entregado por dron tuvo un vuelo exitoso

An airplane flies over a drone during the Polar Bear Plunge on Coney Island in the Brooklyn borough of New York January 1, 2015. The Coney Island Polar Bear Club is one of the oldest winter bathing organizations in the United States and holds a New Year's Day plunge every year. REUTERS/Carlo Allegri (UNITED STATES - Tags: SOCIETY ANNIVERSARY) - GM1EB120GDH01
And the results are good.Image: REUTERS/Carlo Allegri
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La entrega con drones solo parece práctica para dos cosas: comida para llevar y trasplantes de órganos. Ambas son relativamente ligeras y también requieren una rapidez extrema. Pues bien, los experimentos en los que se voló un riñón por Baltimore dentro de una caja refrigerada han dado resultados positivos, lo que también parece prometedor para que te llegue el pad thai en buenas condiciones.

Los vuelos de prueba fueron realizados por investigadores de la Universidad de Maryland, encabezados por el cirujano Joseph Scalea. En el pasado, le frustraba la falta de flexibilidad de los sistemas de transporte aéreo, y consideraba que los drones eran una solución evidente al problema de la última milla.

Scalea y sus colegas modificaron un dron DJI M600 para que transportara una caja refrigerada y también diseñaron un biosensor inalámbrico para vigilar el órgano durante el vuelo.

Tras meses de espera, el estudio recibió un riñón lo bastante sano para las pruebas, pero no lo suficiente para un trasplante. Una vez que llegó a Baltimore, el equipo lo cargó en el contenedor y lo hizo recorrer 14 misiones distintas, con diversas distancias y perfiles de vuelo. La más larga fue de tres millas, una distancia realista entre hospitales de la zona, y la velocidad máxima alcanzada fue de 67.6 km/h, o unos 42 mph.

Se tomaron biopsias del riñón antes y después de los vuelos, así como después de un vuelo de referencia en una aeronave pequeña, otro medio habitual para transportar órganos a distancias medias.

Image: Joseph Scalea

Los resultados son buenos: pese a los posibles riesgos del enfriamiento por el viento y del calor de los motores del dron (aunque esto se mitigó al elegir un diseño con una configuración de motor y rotor distal), la temperatura de la caja se mantuvo en 2.5 grados Celsius, justo por encima del punto de congelación. Y no pareció que las vibraciones ni las maniobras de los drones causaran daños.

Las restricciones sobre los drones y sobre el transporte de órganos hacen improbable que este tipo de entregas se realice pronto, pero estudios como este permiten cuestionar esas restricciones. Una vez cuantificado el riesgo, los riñones, hígados, la sangre y otros tejidos o suministros médicos esenciales podrían transportarse de esta manera; y en muchos casos, cada minuto cuenta.

También cabe imaginar la utilidad de este tipo de transporte en situaciones de desastre, cuando no solo las aeronaves comunes, sino también los vehículos terrestres, pueden tener dificultades para desplazarse por una ciudad. Los drones deberían poder llevar suministros muy necesarios, pero antes habría que estudiarlos a fondo para asegurarse de que no vayan a cuajar la sangre ni nada por el estilo.

Los detalles del estudio se describen en un artículo publicado en la revista IEEE Journal of Translational Engineering in Health and Medicine.

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