Noruega tiene la mayor cantidad de vehículos eléctricos per cápita del mundo, y lo ha logrado mediante diversos incentivos, como exenciones de impuestos, peajes y tarifas de estacionamiento, que hacen que los VE sean más asequibles y atractivos para los consumidores.
El enfoque de Noruega respecto de la infraestructura de carga para VE ha sido un factor decisivo en su adopción generalizada. El Gobierno ha invertido mucho en desarrollar una red de carga integral y fiable, que combina estaciones de carga financiadas con fondos públicos y de propiedad privada.
La experiencia de Noruega ofrece valiosas lecciones a otros países que buscan hacer la transición a la movilidad eléctrica.
Noruega lidera el mundo en la adopción de vehículos eléctricos (VE): estos representan más del 20 % de los vehículos de pasajeros del país y más del 80 % de los vehículos nuevos vendidos. Además, la adopción sigue creciendo: los VE representan alrededor del 8 % de las ventas de vehículos nuevos, incluso en los segmentos de vehículos pesados cuya electrificación resulta más difícil. Los eficaces incentivos económicos y sociales del país, su red eléctrica fiable y sus características demográficas han contribuido al éxito de la adopción. Sin embargo, ampliar la infraestructura de carga para VE (EVCI, por sus siglas en inglés) de Noruega para seguir el ritmo de la creciente demanda ha resultado más problemático. Tener presentes los obstáculos que encontró Noruega al ampliar su EVCI ofrece información valiosa a los minoristas de combustible, los fabricantes de equipos originales de automoción (OEM), las empresas de servicios públicos y las startups que compiten por liderar la EVCI en otros mercados.
Desde la década de 1990, el Gobierno noruego ha tomado medidas para acelerar la transición a los VE; fue uno de los primeros países en crear incentivos fiscales para su compra. Luego llegaron otros incentivos dirigidos a los consumidores, desde la reducción de los peajes hasta el estacionamiento municipal gratuito y el uso de los carriles de autobús. A medida que aumentó la adopción de los VE, estos incentivos se retiraron gradualmente. Otro factor que ha contribuido al éxito de Noruega es su abundante energía hidroeléctrica, que representa más del 90 % de la generación eléctrica del país. Esta fuente de energía limpia sostiene un sistema eléctrico estable que permite suministrar electricidad a los VE a bajo costo y con fiabilidad. Las estaciones públicas de carga de Noruega se benefician de una red eléctrica fiable, al igual que el porcentaje relativamente alto de viviendas unifamiliares con capacidad para cargar un VE.
La EVCI de Noruega se expande rápidamente para responder a la creciente demanda. Hasta la fecha, se han instalado más de 22.000 cargadores públicos para atender a los más de medio millón de VE que circulan por las carreteras del país. Se están instalando rápidamente más cargadores en centros comerciales, gimnasios y universidades, así como en las autopistas. Además, en varias gasolineras urbanas con espacio limitado, los cargadores compactos para VE están sustituyendo instalaciones de tanques y surtidores de gasolina mucho más grandes. Aun así, la expansión ha conllevado importantes dificultades propias del crecimiento, y ampliar el sistema llevará tiempo.
En este artículo examinaremos el panorama de la EVCI del país, analizaremos las implicaciones de las circunstancias pasadas y actuales, y trataremos enfoques que podrían ayudar a los actores de la EVCI de otros mercados a evitar obstáculos similares y reforzar su ventaja competitiva.
Los esfuerzos de Noruega por ampliar la EVCI para satisfacer la demanda
Muchos de los puntos de carga pública para VE de Noruega dan cuenta de la adopción relativamente rápida y drástica de estos vehículos en el país, así como de los enfoques a veces improvisados que se adoptaron para satisfacer la consiguiente demanda de carga. Estas circunstancias han contribuido al sistema actual, muy fragmentado, de estaciones de carga para VE. Un análisis más detallado de este mercado revela las ventajas de actuar pronto y con decisión para crear una estrategia escalable, basada en un conocimiento profundo y respaldada por capacidades tecnológicas y operativas sólidas, pero flexibles.
El aumento de la adopción incrementa la necesidad de carga pública, y los márgenes siguen siendo altos
En Noruega se tardaron cuatro años, entre 2008 y 2011, en vender los primeros 10.000 VE. En 2022 se vendió la misma cantidad en unas cuatro semanas, lo que ilustra la aceleración de la adopción. Sin embargo, las ventas de VE aumentaron bruscamente en Noruega cuando el costo total de propiedad de estos vehículos alcanzó la paridad con el de los vehículos con motor de combustión interna (ICE, por sus siglas en inglés). Esto contribuyó a disparar la demanda de estaciones de carga y apunta a ventajas competitivas para quienes inviertan y amplíen la capacidad de carga de VE antes de que estos alcancen la paridad de costos con los vehículos ICE en sus propios mercados.
Las primas de precio en las estaciones públicas de carga de Noruega son una prueba convincente de la ventaja de ser pionero. En Noruega, la carga durante los desplazamientos —en autopistas y estaciones de servicio— cuesta a los consumidores entre tres y cuatro veces más que cargar los VE en casa. El modelo de infraestructura mundial de carga de vehículos eléctricos de McKinsey estima que, para 2030, la carga durante los desplazamientos y la carga en destino —por ejemplo, en centros comerciales, cines y restaurantes— representarán alrededor de tres cuartas partes de los grupos de ganancias de la carga de VE en Noruega, pero solo cerca del 40 % de la demanda total de electricidad. En cambio, la carga doméstica cubrirá una cuarta parte de la demanda de electricidad, pero representará apenas una décima parte de los grupos de ganancias (gráfico).

Los márgenes podrían reducirse a medida que se instalen más cargadores públicos. No obstante, es probable que la carga pública de VE siga siendo rentable, impulsada por la disponibilidad limitada de ubicaciones atractivas para instalar cargadores y por el interés cada vez mayor de los inversores y operadores a largo plazo, tanto en Noruega como en el resto del mundo.
La competencia se intensifica a medida que evolucionan las expectativas de los clientes
Empresas nuevas y consolidadas compiten por satisfacer la creciente demanda de carga para VE en Noruega. Los minoristas de combustible están añadiendo cargadores para VE a sus estaciones, mientras que los fabricantes de equipos originales de automoción aprovechan su acceso a los compradores de vehículos nuevos para ofrecer cargadores de pared para uso doméstico y entrar en el mercado de carga pública. Las empresas de servicios públicos también recurren a sus relaciones existentes con los clientes para establecerse en los mercados de carga doméstica y pública. Además de los actores ya establecidos, varias empresas independientes y respaldadas por compañías energéticas están entrando en el sector de la EVCI, entre ellas Mer, Easee, Zaptech y Aneo.
Dado el gran volumen de necesidades insatisfechas, todos los actores han logrado cierta implantación en el mercado noruego de EVCI. Sin embargo, no ha surgido un líder claro, sobre todo porque el mercado incipiente se centraba en satisfacer únicamente las necesidades de los primeros usuarios. Hoy, la competencia se intensifica a medida que crece la demanda y las expectativas de los clientes se vuelven cada vez más sofisticadas, lo que presiona a los operadores para que ofrezcan experiencias excepcionales. Es probable que esta dinámica se repita en otros lugares a medida que evolucionen la adopción de los VE, la tecnología y las expectativas de los clientes.
La optimización de las ubicaciones y las operaciones mejora la satisfacción de los clientes
En Noruega hay diversos proveedores de carga pública entre los que elegir, y ahí reside parte del problema: a los clientes les resulta incómodo tener que mantener varias aplicaciones móviles. Además, los fallos generalizados del sistema —como las escasas opciones de pago directo, los espacios de estacionamiento mal diseñados, los cables de carga cortos y el hardware defectuoso— frustran a los clientes y pueden aumentar su preocupación por la disponibilidad de los cargadores. En la última encuesta anual de Noruega sobre la carga de VE, la mitad de los encuestados afirmó que los cargadores rápidos no funcionan en ocasiones.
El sistema de carga de VE de Noruega, muy disperso, y el número relativamente bajo de cargadores por punto también ponen a prueba la paciencia de los clientes y generan inquietud, ya que ambos factores provocan colas y prolongan los tiempos de espera. Se necesitan puntos de carga más grandes y con una mayor concentración de cargadores, en vez de puntos más pequeños repartidos por todo el país. Atender esta necesidad supone un reto para los operadores de puntos de carga que, en un principio, planearon instalar unos pocos cargadores en puntos pequeños; ahora tienen dificultades para instalar cargadores nuevos y mejorar la gestión energética in situ en puntos más grandes. Aun así, los operadores noruegos están rectificando el rumbo e introduciendo varios puntos de carga para VE grandes y diseñados específicamente para ese fin en lugares de mucho uso, sobre todo a lo largo de las autopistas.
Los análisis han demostrado que la utilización de los cargadores para VE depende en gran medida de la hora del día y de su ubicación. La utilización de la carga de VE varía a escala muy local. La utilización de un cargador situado en la misma manzana que una cafetería concurrida o un cine podría diferir notablemente de la de otro situado a dos manzanas de esos lugares. Por ello, identificar y asegurar cuanto antes los puntos más populares puede ofrecer una ventaja competitiva, especialmente en centros urbanos con espacio limitado y en las autopistas. A medida que se intensifica la competencia por las ubicaciones privilegiadas para la carga pública, cada vez es más importante que los operadores sean propietarios de los puntos o los contraten por períodos prolongados. Esto ayuda a evitar que los contratos no se renueven si los propietarios deciden ofrecer sus propios servicios de carga en esos lugares.
En algunas zonas podrían ser viables soluciones de carga distintas de instalar cargadores en estaciones de servicio o delante de gimnasios y hoteles. Entre ellas, se podrían crear centros públicos de electromovilidad, polivalentes y de gran escala, en las ubicaciones más populares para cargar VE, e integrar el intercambio de baterías y el uso compartido de automóviles con otros usos comerciales y residenciales de los inmuebles. En Noruega aumentan las oportunidades de crear estaciones de uso múltiple de este tipo. Su potencial para impulsar la adopción de los VE, aumentar la satisfacción y la confianza de los conductores, y diversificar las opciones de inversión y los servicios públicos es considerable. Además, los avances emergentes en movilidad urbana, como los vehículos autónomos, impulsarán nuevas innovaciones e inversiones en infraestructura de carga. A medida que se desarrollen nuevas tecnologías, las empresas ágiles que ya estén bien posicionadas en el sector de los VE estarán en mejores condiciones para adaptarse y obtener una ventaja de mercado.
Adaptar la oferta a las necesidades de los clientes puede ayudar a aumentar la utilización
Es posible que las estaciones de carga no estén satisfaciendo las necesidades de una población de conductores de VE cada vez más diversa en Noruega. En un día cualquiera, entre los clientes de una estación de carga puede haber un taxista entre servicios, una familia en un viaje largo o una persona repartidora entre entregas. Cada uno tiene preferencias distintas sobre la ubicación y necesidades de carga diferentes. Por ejemplo, a una familia de vacaciones quizá le interesen más los lugares cercanos donde estirar las piernas o comer algo que la velocidad del cargador. En cambio, alguien que conduzca un vehículo de empresa podría dar mucha importancia a la velocidad del cargador y a la posibilidad de facturar tanto la carga pública como la doméstica a la cuenta de su empresa. Por desgracia, muchos operadores no ofrecen cuentas integradas que combinen la carga doméstica y la pública, ni adaptan sus ofertas a los distintos segmentos de clientes. No diversificar la oferta en función de los perfiles de los clientes puede dar lugar a servicios infrautilizados y bajas tasas de conversión.
Algunos operadores están instalando cargadores ultrarrápidos para transmitir a los conductores de VE su liderazgo y su capacidad superior, y prepararse para vehículos más avanzados. En las estaciones de carga pública de Noruega ya se han instalado más de 200 cargadores ultrarrápidos, aunque los 20 modelos de VE más populares disponibles en el país pueden aprovechar, en promedio, alrededor de la mitad de esa capacidad. La mayoría de los operadores noruegos aún no utiliza esta táctica de marketing, potencialmente eficaz, para asociarse con la próxima generación de VE.
Obtener una ventaja competitiva mediante acciones tempranas y bien fundamentadas
Prepararse desde el principio para actuar con rapidez y a escala: esa es quizá la principal conclusión que se desprende de la evolución de la carga de VE en Noruega.
Posicionarse para triunfar en el mercado de carga de VE, que evoluciona y se acelera rápidamente, suele implicar crear una empresa desde cero mientras se amplía con rapidez su posición en el mercado y se refuerzan sus capacidades. Para lograrlo, conviene comenzar con una estrategia integral. Lo ideal es que se base en un conocimiento profundo de todos los aspectos, desde los grupos de valor hasta los segmentos objetivo y el calendario de inversiones, y que se apoye en indicadores concretos. Una vez definida la estrategia, se pueden establecer ofertas comerciales bien delimitadas y adaptadas a cada segmento objetivo. Cada oferta debe incluir una propuesta de valor clara para el cliente, precios y recorridos integrados del cliente.
Al mismo tiempo, deben desarrollarse sólidas capacidades operativas para todo, desde el mantenimiento de los cargadores hasta el diseño del centro de atención al cliente. Como demuestra la experiencia de Noruega, elegir el sistema adecuado de gestión de puntos de carga (CPMS, por sus siglas en inglés), el software de backend, el modelo operativo (desarrollar internamente o comprar) y el hardware puede ser decisivo, ya que estos elementos afectan directamente a la satisfacción del cliente. Las ubicaciones y distribuciones óptimas, la disponibilidad de la red y la combinación de cargadores en cada ubicación influyen considerablemente en los gastos de capital. Asimismo, una estrategia sólida de adquisición, comercialización y cobertura de riesgos de la electricidad, junto con una gestión rigurosa de la energía in situ, es fundamental para optimizar los costos de electricidad. Por último, un enfoque organizativo ágil es esencial para aprovechar plenamente todas las capacidades operativas y ampliar rápidamente las operaciones en el dinámico panorama de la EVCI en transición.



