Los certificados de atributos ambientales (EAC, por sus siglas en inglés) pueden ser un factor decisivo para justificar económicamente la descarbonización industrial.
Estos EAC permiten a la industria pesada monetizar la producción baja en carbono, conectar las reducciones upstream con la demanda downstream y reducir los riesgos de las inversiones.
Aceleran la descarbonización de las emisiones de Alcance 3 al generar transparencia y capacidad de ampliación, y convertir el cero neto de un coste en una oportunidad de valor.
Hoy, la justificación económica de la inversión baja en carbono en la industria pesada es difícil. Los activos requieren mucho capital, los márgenes son estrechos y cuesta obtener una prima verde. Sin embargo, está surgiendo una herramienta pragmática que puede acelerar la descarbonización y ayudar a los productores a crear valor tangible: los certificados de atributos ambientales (EAC, por sus siglas en inglés).
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para promover el desarrollo urbano sostenible?
Las ciudades son responsables del 75% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y albergan a más de la mitad de la población mundial, una proporción que llegará a dos tercios en 2050. Si priorizan una energía más limpia, podrían contribuir a más de la mitad de las reducciones de emisiones necesarias para limitar el calentamiento global a menos de 2 °C, en consonancia con el Acuerdo de París.
Para lograr ciudades y comunidades con cero emisiones netas y un impacto positivo en la naturaleza para 2050, el Foro Económico Mundial colabora con actores de los sectores público y privado en iniciativas que impulsan la ambición mundial mediante acciones locales. Estas son algunas:
Alianza Davos Baukultur: Promover la planificación, construcción y gestión de alta calidad de edificios, infraestructuras y espacios públicos mediante principios basados en la resiliencia climática, la sostenibilidad y la circularidad en el entorno construido. Más información.
Coalición Global para la Nueva Movilidad: Explorar nuevas soluciones para reducir la congestión y las emisiones, mejorar la infraestructura para vehículos eléctricos y transformar la movilidad y las entregas urbanas. Más información.
Alianza para la Innovación Urbana: Conectar a innovadores y emprendedores con nuevos mercados y oportunidades que reinventen y transformen la calidad de vida y las economías locales. Más información.
Alianza Global de Ciudades Inteligentes del G20: Acelerar soluciones inteligentes y prácticas para fortalecer la resiliencia climática, mejorar el bienestar público y afrontar los desafíos más apremiantes de las ciudades y las comunidades locales. Más información.
Futuro de los viajes y el turismo: Impulsar un crecimiento económico inclusivo y sostenible, preservando al mismo tiempo el patrimonio cultural y protegiendo los ecosistemas naturales. Más información..
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Qué ha frenado la descarbonización industrial
La mayoría de las emisiones indirectas (Alcance 3) de la cadena de suministro de una empresa se concentran upstream, en fundiciones, refinerías, hornos y plantas de craqueo. Por ello, están muy alejadas de las marcas de consumo que más se esfuerzan por reducir las emisiones de Alcance 3 de sus propias cadenas de suministro. A esas marcas downstream les resulta más fácil absorber una prima verde moderada en los insumos.
Según un estudio de BCG y el Foro Económico Mundial, la descarbonización completa de sectores como la automoción, la moda y la electrónica solo elevaría entre un 1% y un 4% los precios de sus productos finales. Sin embargo, el interés de las marcas downstream por materiales con menos carbono rara vez llega a los productores debido a las capas de intermediarios que los separan.
Al mismo tiempo, muchas empresas se han fijado objetivos para reducir las emisiones de Alcance 3, la mayoría de los cuales deben cumplirse en 2030. Como resultado, la demanda de atributos bajos en carbono, como los EAC, está a punto de dispararse, ya que los certificados son una opción más práctica para alcanzar los objetivos de reducción que financiar y construir la infraestructura necesaria para separar físicamente los productos con menos carbono.
En la industria pesada, los productores afrontan obstáculos adicionales. Por ejemplo, la producción descarbonizada no siempre se encuentra físicamente cerca de los compradores, y el beneficio en términos de emisiones puede diluirse en toda la producción de una planta. Además, los ciclos de aprovisionamiento cortos dificultan respaldar inversiones a largo plazo.
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Cómo funcionan los EAC
Hasta ahora, no ha habido una forma de transferir eficazmente upstream la señal de demanda de productos bajos en carbono. Hace falta un mecanismo que permita transferir valor bajo en carbono entre los extremos de las cadenas de suministro, incluso entre empresas que hoy quizá no hagan negocios entre sí.
Aquí entran en juego los EAC. Estos certificados son instrumentos negociables que representan las características bajas en carbono verificadas de una unidad de producto, como una tonelada de aluminio, clínker o etileno. Separan el atributo ambiental de un producto de su entidad física. Los certificados permiten que el producto siga circulando por los canales logísticos establecidos, mientras que el atributo verde verificado puede venderse por separado a un cliente para que lo utilice en sus informes de Alcance 3.
La lógica de los EAC refleja la de los certificados de energía renovable: cuando un parque eólico produce electricidad, esta se incorpora a la red eléctrica y el atributo ambiental asociado se registra y se acredita mediante un certificado.
Recientemente han surgido nuevos enfoques para utilizar EAC en los sectores de materiales. Esto crea un panorama complejo para los compradores, ya que cada enfoque tiene sus propios matices técnicos. Sin embargo, la mayoría puede clasificarse según dos dimensiones generales:
1. Certificados frente a créditos. Los certificados cuantifican la huella de los productos y pueden contabilizarse en los inventarios de Alcance 3. En cambio, los créditos representan reducciones a nivel de proyecto y, por lo general, no pueden utilizarse para reducir los inventarios corporativos.
2. Generación frente a intercambio. Algunos sistemas se centran en crear certificados de huella de carbono de productos dentro de una empresa (lo que puede implicar enfoques de cadena de custodia, como el balance de masas). Otros permiten intercambiar atributos a lo largo de la cadena de suministro, ya sea directamente o mediante registros de sistemas de libro y reclamación.
Los organismos de normalización, entre ellos la Organización Internacional de Normalización (ISO), el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol) y la iniciativa Objetivos Basados en la Ciencia (SBTi), aún no han finalizado las directrices sobre el uso de estos mecanismos de mercado para reducir las emisiones de Alcance 3. Sin embargo, los indicios de una aceptación creciente son prometedores. Por ejemplo, el marco preliminar de alineación de la versión 2.0 de la Norma Corporativa de Cero Emisiones Netas de SBTi, publicado a principios de este año, planteó la posibilidad de un uso más amplio de los EAC. Estos pasos apuntan a una vía más pragmática para actuar sobre el Alcance 3 sin comprometer la integridad de los EAC.
Por qué los EAC cambian la justificación económica para los productores
Los productores upstream pueden utilizar los EAC para convertir la descarbonización de un centro de costes en un motor de valor. Lo consiguen de la siguiente manera:
Conectar la oferta y la demanda distantes. Los productores pueden llegar a compradores de distintas geografías o niveles de la cadena de valor sin imponer la separación física ni exigir transporte adicional que aumentaría los costes, las emisiones de carbono y la complejidad.
Reducir los riesgos de las inversiones de capital. Los EAC permiten a los compradores comprometerse a adquirir producción durante periodos prolongados sin comprometerse a un volumen físico, lo que asegura los ingresos y mejora la viabilidad financiera de un proyecto, algo fundamental para las reconversiones pioneras.
Crear transparencia en el mercado. Los registros digitales de cadena de custodia permiten descubrir el precio de los atributos según el producto, la calidad, la ubicación y el año de producción. Así, evitan los riesgos de doble contabilización y ayudan a los directores financieros a ver el verdadero retorno de la inversión en descarbonización.
Los pioneros ya están experimentando con los EAC. Algunos ejemplos son Carbon Footprint Ledger de Dow, en el sector químico; la oferta de captura y almacenamiento de carbono EvoZero de Heidelberg Materials, en el cemento; y Ammonia Transfer System de Yara, en la agricultura. Los tres tienen en común el uso del seguimiento verificado de atributos para conectar las reducciones upstream con la demanda downstream a gran escala.
Qué se necesita para ampliar su escala
Para ampliar de forma creíble el uso de los EAC en distintos tipos de materiales industriales, hacen falta tres condiciones:
Demanda sostenida de productos bajos en carbono. Los EAC pueden ayudar a las empresas a cumplir sus compromisos climáticos corporativos y enviar una señal firme de demanda a los actores upstream. Los EAC dependen del cumplimiento continuado de estos objetivos.
Alineación con normas en evolución. Los certificados deben funcionar de acuerdo con las directrices de ISO, GHGP y SBTi a medida que se aclaren, para que las afirmaciones corporativas sean comparables y auditables.
Infraestructura de mercado para la transparencia y la calidad de los datos. Siempre que sea posible, deben utilizarse datos primarios en una infraestructura de mercado transparente y auditable de forma independiente, como registros públicos o libros de contabilidad digitales
Cómo pueden empezar productores y compradores
Para empezar a implementar los EAC, los productores upstream de acero, cemento, productos químicos, aluminio y otros materiales deberían:
Desarrollar la capacidad de certificar la producción baja en carbono mediante metodologías sólidas verificadas por terceros.
Invertir en trazabilidad digital que permita realizar cálculos fiables de cadena de custodia a gran escala.
Colaborar en todo el sector para establecer reglas comunes sobre cómo se generan, auditan, intercambian y retiran los EAC.
Colaborar con los sectores downstream para estructurar los EAC, incluidas las unidades, los años de producción y las declaraciones, de modo que se ajusten a las necesidades de los compradores y a sus ciclos de aprovisionamiento.
Los actores downstream, incluidas las empresas de automoción, electrónica, bienes de consumo y construcción, deberían:
Evaluar en qué casos el uso de EAC podría ser la forma más eficiente de cumplir los objetivos de Alcance 3 cuando el acceso directo a productos bajos en carbono sea limitado.
Dar prioridad a la colaboración con proveedores que participen en sistemas de certificación fiables y con una verificación rigurosa.
Abogar por normas armonizadas para garantizar que los EAC sean coherentes, transparentes y fiables.
Enviar señales tempranas de demanda, incluidos compromisos plurianuales de EAC vinculados a inversiones upstream significativas.
En síntesis
Los EAC no sustituyen la necesidad de descarbonizar físicamente los activos industriales: la aceleran. Los certificados alinean los incentivos a lo largo de la cadena de suministro al permitir que los productores moneticen productos bajos en carbono verificados y ofrecer a las empresas downstream una forma fiable de avanzar hacia sus objetivos de reducción de Alcance 3.
Si los actores upstream y downstream avanzan juntos, respaldados por normas claras y sistemas fiables, los EAC pueden ayudar a la industria pesada a convertir el cero neto de una partida de gastos en una oportunidad de ingresos.



