El sector del transporte marítimo debe introducir cambios importantes si quiere alcanzar su objetivo de reducir las emisiones en un 50 % para 2050.
Los buques de cero emisiones son una vía posible, pero requieren inversiones enormes.
Al aumentar la eficiencia del sector mediante la tecnología digital, las reducciones de emisiones pueden lograrse a un coste mucho menor.
¿Ha comprado recientemente un sedán de lujo de edición limitada que solo está disponible en concesionarios seleccionados de Alemania? ¿Le ha parecido muy cómodo que el coche le fuera entregado en su concesionario más cercano en un mes desde el extranjero? Si la respuesta es sí, quizá le convenga detenerse un momento y analizar los factores que hicieron posible esta pequeña maravilla.
Lo que parece un simple pedido de compra de un coche implica una compleja cadena de almacenaje, agentes de transporte, transportistas marítimos y despacho aduanero, con el fin de que todo el proceso funcione sin contratiempos y de que su coche llegue a su puerta en unos pocos días.
El sector del transporte marítimo es responsable solo de alrededor del 2-3 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Sin embargo, para alcanzar el objetivo final de la Organización Marítima Internacional (OMI) de reducir en un 50 % las emisiones de CO2 del transporte marítimo para 2050, el sector necesita una innovación drástica.
Esto puede resultar costoso. La Getting to Zero Coalition (una alianza mundial de 90 empresas de los sectores marítimo, energético, de infraestructuras y financiero) tiene como objetivo disponer de buques de alta mar de cero emisiones, comercialmente viables, en funcionamiento para 2030; sin embargo, para lograrlo dentro de la próxima década será necesario realizar enormes inversiones de capital por valor de miles de millones de dólares.
Dado que las partes interesadas se enfrentan a una presión creciente para reducir las emisiones, la necesidad más urgente en la actualidad es empezar a buscar soluciones más baratas y rápidas que no requieran inyecciones de capital por valor de miles de millones de dólares para avanzar hacia este objetivo.
Digitalizar la alta mar
Una posibilidad podría ser replantear la forma en que se gestionan actualmente las operaciones globales de oferta y demanda en el sector del transporte marítimo. Las reservas de espacio en contenedores en el transporte marítimo están dominadas en gran medida por agentes como los cargadores, los agentes de carga y los transportistas comunes sin buque propio (NVOCC). Si se analiza detenidamente el proceso de compra y venta del espacio disponible en contenedores, se observa que este sector, que mueve miles de millones de dólares, sigue dependiendo de métodos analógicos para gestionar la reserva de espacio y las operaciones de liberación entre una o varias partes.
La ausencia de una solución de mercado digital fiable, sólida y eficiente se ha traducido en una oportunidad de miles de millones de dólares. Un contenedor puede encontrarse en tres estados: carga completa de contenedor (FCL, por sus siglas en inglés), en la que un único envío ocupa todo el contenedor; carga parcial de contenedor (LCL, por sus siglas en inglés), en la que se agrupan mercancías de varios cargadores; o bien puede estar vacío. El estado LCL permite que varias partes reserven el espacio disponible, que generalmente se mide en metros cúbicos. El análisis basado en estudios de mercado de Cubex Global y en datos del sector indica que, a escala mundial, entre el 25 % y el 40 % de la capacidad LCL queda vacía. Si aplicamos este porcentaje al tráfico LCL mundial de 36 millones de unidades equivalentes a veinte pies (TEU), donde una unidad equivale a un contenedor estándar de veinte pies, vemos la necesidad y la utilidad de una solución que no solo recuperaría muchos miles de millones de dólares en ingresos perdidos, sino que también podría compensar las emisiones de carbono en un 6 % con solo lograr un 25 % más de eficiencia operativa.
Si un contenedor entra en la categoría de vacío, lo que representa alrededor del 10 % del tráfico mundial de contenedores de salida, observamos una mejora drástica en la compensación de las emisiones de carbono, que alcanza el 12,2 %, lo que se traduce en 122 millones de toneladas menos de CO2 emitidas cada año.

Empresas emergentes con viento a favor
Debido a los procesos empresariales fragmentados con múltiples partes interesadas, los agentes del sector del transporte marítimo buscan ahora, más que nunca, operar en un entorno colaborativo en lugar de competitivo.
Este es el contexto en el que un puñado de empresas emergentes de todo el mundo está en condiciones de aprovechar la situación. Cubex Global (cofundada por los autores) ha desarrollado un mercado digital basado en principios colaborativos de cadena de bloques, que permite comprar y vender metros cúbicos de espacio en contenedores como cualquier otro bien de valor. La plataforma promete mejoras de eficiencia operativa de entre el 25 % y el 40 % en LCL y del 100 % en FCL y en contenedores vacíos.
Otra empresa emergente destacada que opera según principios colaborativos de cadena de bloques es ShipChain, que gestiona la logística de extremo a extremo en las cadenas de suministro globales. El nivel de responsabilidad y seguridad que exigen las operaciones de las cadenas de suministro globales es enorme, y solo existe un puñado de soluciones pioneras en el sector, como ShipChain y Cubex Global, que empiezan a abordar este problema.
Hoy más que nunca, el sector del transporte marítimo necesita forjar alianzas con los actores de las cadenas de suministro globales para avanzar hacia un objetivo común: un sector transparente, seguro y responsable. Este paradigma permitirá a las partes interesadas, y en particular a compradores y vendedores, participar en un comercio equitativo mientras compiten por precios justos en la reserva de metros cúbicos de espacio de transporte. Como resultado de la creación de un ecosistema de este tipo en el sector, la sostenibilidad y el impacto ambientales serán inevitables para salvar el planeta de las emisiones de carbono y de otros gases de efecto invernadero perjudiciales, acelerando al mismo tiempo el ritmo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
Sobre todo, la implementación de este tipo de soluciones ni siquiera requiere una inversión de miles de millones de dólares para empezar a alcanzar estos objetivos, ya que las soluciones eficientes para el sector solo necesitan unos pocos miles de dólares para avanzar hacia un ecosistema más ecológico y transparente.




