Cómo la descarbonización del transporte marítimo podría impulsar una transición energética mundial

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  • Las emisiones del transporte marítimo podrían crecer un 250 % de aquí a 2050 si no se toman medidas.

  • Reducir a la mitad las emisiones del transporte marítimo para 2050 podría requerir una inversión de 1,4 billones de dólares.

  • Pero la magnitud de este desafío podría ser suficiente para impulsar también la descarbonización en otros sectores.

El cambio climático exige medidas urgentes en todos los sectores de la economía, incluido el transporte marítimo, que mueve cerca del 80 % del comercio mundial y representa el 2-3 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) anuales. Esto equivale a las emisiones de grandes economías como Alemania y Japón. A medida que aumenten los flujos comerciales mundiales para atender a una población creciente y más próspera, las emisiones del transporte marítimo podrían crecer entre un 50 % y un 250 % de aquí a 2050 si no se toman medidas.

El transporte marítimo no está incluido en el Acuerdo de París. Sin embargo, para frenar las emisiones, los Estados miembros de la Organización Marítima Internacional (OMI), organismo especializado de las Naciones Unidas responsable de regular el transporte marítimo, adoptaron una estrategia inicial sobre los GEI en abril de 2018. La estrategia establece que las emisiones de GEI del transporte marítimo internacional deben alcanzar su punto máximo lo antes posible y que el sector debe reducir sus emisiones anuales totales de GEI al menos un 50 % respecto de los niveles de 2008 para 2050, con un fuerte énfasis en las cero emisiones. En última instancia, esto armonizará las emisiones del transporte marítimo con el Acuerdo de París.

La ambición transformadora del transporte marítimo

En la Cumbre de Acción Climática de la ONU celebrada en Nueva York en septiembre de 2019, se puso en marcha la Coalición Getting to Zero —una alianza entre el Global Maritime Forum, Friends of Ocean Action y el Foro Económico Mundial— con la ambición transformadora de que, para 2030, haya buques de cero emisiones comercialmente viables operando en rutas comerciales de alta mar. Esto encaminaría al sector hacia el cumplimiento del objetivo fijado por la OMI. Los buques mercantes tienen una vida útil media de 20 años o más, lo que significa que cabe esperar que los buques que se incorporen a la flota mundial en torno a 2030 sigan operativos en 2050. Del mismo modo, la infraestructura asociada a las cadenas de suministro de combustible puede tener una vida económica de hasta 50 años, y la adaptación a nuevos combustibles puede ser un proceso largo. Por consiguiente, si el transporte marítimo debe reducir a la mitad sus emisiones para 2050, los buques de cero emisiones deben incorporarse a la flota mundial para 2030 —dentro de apenas 10 años— y también debe definirse una vía clara para suministrar las grandes cantidades de combustibles de cero emisiones necesarias para permitir una rápida adopción en las décadas siguientes.

El transporte marítimo se considera un sector difícil de descarbonizar, y la descarbonización del sector y de sus cadenas de valor energético solo puede lograrse mediante una estrecha colaboración y una acción colectiva deliberada entre los sectores marítimo, energético, de infraestructura y financiero, con el apoyo de los gobiernos y las organizaciones internacionales. Desde su lanzamiento en septiembre, la Coalición Getting to Zero ha crecido hasta reunir a más de 100 actores del sector público y privado.

La pregunta del billón de dólares

Un nuevo estudio de UMAS y la Energy Transitions Commission para la Coalición Getting to Zero detalla la magnitud del desafío. Según su análisis, la inversión acumulada necesaria entre 2030 y 2050 para reducir a la mitad las emisiones del transporte marítimo asciende a aproximadamente 1-1,4 billones de dólares, es decir, una media de 50 000-70 000 millones de dólares anuales durante 20 años. Esta cifra debe situarse en el contexto de las inversiones mundiales en energía, que en 2018 ascendieron a 1,85 billones de dólares.

Si el transporte marítimo llegara a descarbonizarse por completo para 2050, se necesitarían inversiones adicionales de unos 400 000 millones de dólares a lo largo de 20 años, lo que elevaría el total a 1,4-1,9 billones de dólares.

La descarbonización total podría costar 1,9 billones de dólares Image: Coalición Getting to Zero

Las inversiones en tierra superan al resto

El análisis también esclarece dónde deben realizarse las inversiones. Estas pueden dividirse en dos áreas principales: las inversiones relacionadas con los buques, que incluyen motores, almacenamiento a bordo y tecnologías de eficiencia energética instaladas en los buques; y las inversiones en tierra, que comprenden la producción de combustibles de bajas emisiones de carbono y la infraestructura terrestre de almacenamiento y abastecimiento necesaria para suministrarlos.

La mayor parte de las inversiones se necesita en la infraestructura terrestre y las instalaciones de producción de combustibles de bajas emisiones de carbono, que representan alrededor del 87 % del total.

Solo el 13 % de las inversiones necesarias corresponde a los propios buques. Estas inversiones incluyen la maquinaria y el almacenamiento a bordo que requiere un buque para funcionar con combustibles de bajas emisiones de carbono, tanto en las nuevas construcciones como, en algunos casos, en las adaptaciones de buques existentes. Las inversiones relacionadas con los buques también incluyen mejoras de eficiencia energética, que se estima que aumentarán debido al mayor costo de los combustibles de bajas emisiones de carbono frente a los combustibles marinos tradicionales.

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Una oportunidad de mercado de un billón de dólares

Aunque no se dispone fácilmente de cifras exactas sobre el consumo total de combustible de abastecimiento para el transporte marítimo, se estima que se consumen entre 250 y 300 millones de toneladas de combustible al año. Esto significa que la descarbonización del transporte marítimo tiene la escala necesaria para catalizar una transición energética más amplia y abrir el mercado de los combustibles de cero emisiones: un cambio que representa una oportunidad de mercado de un billón de dólares.

Para que las empresas y los gobiernos realicen las inversiones necesarias para acelerar la transición a combustibles sin emisiones de carbono para el transporte marítimo y otros sectores difíciles de descarbonizar, debemos reunir a todos los actores de las cadenas de valor de los combustibles, tanto aguas arriba como aguas abajo, a fin de comprender mejor la producción y el suministro de los combustibles sin emisiones de carbono que allanarán el camino hacia la descarbonización del transporte marítimo.

Invitamos a las partes interesadas que compartan esta ambición a unirse a nuestra misión de contribuir al comercio mundial de manera sostenible.

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