Cómo resolver la crisis de relevos de tripulaciones provocada por la COVID y proteger las cadenas de suministro mundiales

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  • Más de 1 millón de marinos trabajan en condiciones difíciles para sustentar el 80 % del comercio mundial.

  • La pandemia de COVID-19 ha dejado varados en el mar a un gran número de estos trabajadores esenciales.

  • Detallamos las medidas urgentes de apoyo y protección sanitaria que necesitan los actores de toda la cadena de suministro.

Alrededor del 80 % del comercio mundial se transporta por barco, y la cadena de suministro marítima depende de más de 1 millón de marinos, que son clave para prestar los servicios necesarios para el funcionamiento de nuestras sociedades. Aunque el mundo se ralentizó como consecuencia de la pandemia, los marinos no se detuvieron, sino que mantuvieron en marcha la cadena de suministro para que las mercancías llegaran a su destino. Así, el comercio mundial pudo continuar, pero a un coste muy elevado para los marinos.

La pandemia de COVID-19 ha provocado una crisis sin precedentes en los relevos de tripulaciones, que ha afectado a cientos de miles de marinos y, en muchos casos, los ha dejado varados a bordo de los buques una vez vencidos sus contratos.

La crisis lleva ya más de año y medio en curso, y los datos más recientes muestran que la situación está empeorando, a pesar de los esfuerzos de la comunidad marítima, incluidas más de 800 organizaciones que se han adherido a la Declaración Neptuno. La Declaración se puso en marcha en enero de 2021 para responder a la crisis de relevos de tripulaciones y detalla las medidas clave que deben adoptar los gobiernos, las empresas y otros actores para resolverla.

El fracaso colectivo a la hora de abordar adecuadamente la crisis de relevos de tripulaciones coloca a los marinos, que son clave para sostener el comercio mundial, en una situación inaceptable. Les impide regresar a sus hogares con sus seres queridos, y los largos períodos en el mar tienen consecuencias significativas para su bienestar físico y mental. Si no se resuelve, las dificultades para realizar los relevos podrían extenderse, ya que los marinos comprensiblemente empezarían a plantearse si quieren volver a navegar, lo que podría poner en peligro la resiliencia de las cadenas de suministro mundiales.

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Es urgente abordar el empeoramiento de la crisis de relevos de tripulaciones. Los datos de los 10 mayores gestores de buques, publicados a través del Indicador de Relevos de Tripulaciones de la Declaración Neptuno reflejan un aumento superior al 50 % entre mayo y julio en la proporción de marinos a bordo de buques una vez vencido su contrato.

Con la rápida propagación de la variante delta, los gobiernos han endurecido las restricciones, cerrado las fronteras y suspendido los relevos de tripulaciones, a menudo imponiendo a los marinos requisitos más estrictos que a los ciudadanos u otros viajeros, a pesar del papel fundamental que desempeñan en las cadenas de suministro mundiales.

Las medidas clave pueden ayudar a resolver la crisis

Proteger las cadenas de suministro mundiales y el bienestar de los marinos exigirá, por tanto, que los gobiernos permitan que los relevos de tripulaciones se realicen del modo más seguro posible. Para ello, se pueden aplicar protocolos sanitarios de alta calidad basados en los estándares más elevados que sean factibles, como El Marco Recomendado de Protocolos para garantizar relevos de tripulaciones y desplazamientos seguros durante la pandemia de coronavirus (COVID-19), que ha sido reconocido por la Organización Marítima Internacional, o los Protocolos STAR para relevos de tripulaciones, que se basan en las buenas prácticas existentes.

Un barco cargado de comercio.Image: Statista

Todos los actores de la cadena logística marítima deben también asumir su responsabilidad compartida para garantizar que los relevos de tripulaciones necesarios puedan llevarse a cabo. Ninguna empresa, incluidos los fletadores, debería utilizar contratos que prohíban los cambios necesarios, como se ha informado con frecuencia. En cambio, los armadores y los fletadores deberían compartir de forma transparente la información pertinente y colaborar para que los relevos necesarios puedan realizarse con el menor impacto posible en términos de costes y retrasos, y deberían aplicarse protocolos sanitarios de alta calidad en línea con las mejores prácticas desarrolladas por un grupo de fletadores líderes y descritas en las Mejores Prácticas de la Declaración Neptuno para Fletadores.

Se necesitan con urgencia programas de vacunación

Aunque permitir los relevos de tripulaciones en la situación actual es necesario, solo servirá para aliviar los síntomas de la crisis. Resolver esta crisis exigirá que los marinos tengan acceso a las vacunas. Se han registrado algunos avances, ya que un número limitado de marinos internacionales ha empezado a acceder a las vacunas, por ejemplo en Estados Unidos, donde se están desplegando programas de vacunación para marinos nacionales y no nacionales. Sin embargo, la gran mayoría de los marinos, especialmente de países en desarrollo, todavía no pueden vacunarse.

Las partes interesadas de grandes naciones marineras, como Filipinas, informan de escasez de vacunas y de capacidad limitada. Mientras tanto, algunos marinos vacunados siguen enfrentándose a restricciones de viaje, que limitan su capacidad para regresar a casa o desplazarse a los puertos de embarque. Por ello, es urgente que los países que dispongan de dosis de vacunas sobrantes den prioridad a los marinos internacionales, a quienes cerca de 60 países han declarado trabajadores esenciales, al asignar las vacunas excedentes.

Es hora de que la comunidad mundial dé un paso al frente

Los marinos son los trabajadores esenciales que sostienen más del 80 % del comercio mundial. En los últimos meses hemos visto la fragilidad de las cadenas de suministro mundiales con el bloqueo temporal del canal de Suez y el cese de las operaciones en el puerto de Yantian. Como comunidad mundial, tenemos la responsabilidad de actuar para proteger a los marinos que desempeñan este papel crucial en circunstancias tan difíciles, no solo por ellos y sus familias, sino también por los miles de millones de personas como nosotros que dependemos del transporte marítimo internacional para traer los alimentos, la energía y los bienes manufacturados de los que dependemos en nuestra vida diaria.

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