Los fabricantes de automóviles chinos representan más de la mitad de los vehículos eléctricos (VE) producidos en todo el mundo.
Las investigaciones muestran que cada vez más consumidores se plantean comprar un vehículo eléctrico en función del precio.
Los fabricantes de automóviles de China pueden afianzar su ventaja en precios y competir con los fabricantes occidentales.
Los fabricantes de automóviles chinos representan más de la mitad de los vehículos eléctricos (VE) producidos en el mundo. A medida que amplían su escala y consolidan sus ventajas en costes y su experiencia, crecen las especulaciones de que las marcas chinas de vehículos eléctricos acabarán inundando el mercado mundial.
El Foro Económico Mundial se reúne a finales de este mes en Dalian para celebrar la Reunión Anual de los Nuevos Campeones y debatir sobre «las nuevas fronteras del crecimiento». El debate tiene lugar en un momento en que diversas tendencias —como la descarbonización, la inteligencia artificial, la rápida digitalización y la aceleración del comercio electrónico— abren considerables oportunidades.
No debe pasarse por alto el potencial de la industria automovilística mundial, en particular el de los fabricantes chinos. Además, el debate debería guiarse por el deseo de colaborar para construir un futuro mejor, y no por el miedo.
El recientemente publicado estudio de AlixPartners, Encuesta sobre la opinión de los consumidores acerca de los vehículos eléctricos indica que el mercado chino de vehículos eléctricos, con diferencia el mayor del mundo, está a punto de prosperar. El 97% de los 1.000 encuestados de China que participaron en nuestro estudio afirmaron que probablemente su próximo vehículo sería eléctrico, frente al 35% en EE. UU. y el 43% en Europa. Los consumidores chinos están ampliamente dispuestos a considerar un modelo nacional. En resumen: China tiene una clara ventaja en la carrera por los vehículos eléctricos. Pero eso podría cambiar.
Nuestro estudio, que encuestó a un total de 9.000 personas en ocho países, concluyó que, aunque la demanda de vehículos eléctricos se ha enfriado recientemente, las perspectivas de crecimiento son sólidas hasta 2035. La pregunta para los fabricantes chinos es qué papel desempeñarán en la industria mundial mientras sus competidores internacionales toman medidas para ponerse al día en un mercado de vehículos eléctricos que crece lenta pero constantemente.
Hasta la fecha, los fabricantes de automóviles chinos han tenido dificultades para triunfar en mercados maduros, como Europa occidental y EE. UU. Aunque los vehículos eléctricos representan una posible vía para lograr una posición más influyente, las marcas chinas deben tener en cuenta varios factores al considerar su papel futuro.
¿Puede China mantener su ventaja en precios?
Aunque los vehículos eléctricos chinos no son habituales en las carreteras europeas ni estadounidenses, cada vez atraen más atención. Más de la mitad de los encuestados en EE. UU., Alemania, el Reino Unido y Francia conocen al menos una marca china, entre ellas BYD, Leap Motor y Nio. En todos los países, los encuestados afirman que se plantearían comprar un vehículo eléctrico chino si costara un 20% menos que un modelo similar de otro país.
En China, los vehículos eléctricos se venden por el equivalente a 34.400 dólares, una cifra considerablemente inferior al precio medio de venta de 55.242 dólares en EE. UU. Hay muchos factores que explican esta diferencia. Los fabricantes chinos cuentan con una notable ventaja en costes gracias a unos salarios más bajos, una mayor escala, generosas subvenciones públicas y unos costes más favorables de las baterías (muchas de las baterías o los componentes para vehículos eléctricos del mundo proceden de China).
Para mantener esta ventaja, hay factores que escapan al control de China. Por ejemplo, actualmente los vehículos fabricados en China se enfrentan a un elevado arancel del 27,5% en EE. UU. y a la amenaza de que esos aranceles aumenten de forma exponencial.
Sin embargo, China ha demostrado que puede desarrollar una actividad exportadora de vehículos sólida pese a las barreras comerciales, hasta convertirse en el mayor exportador de automóviles del mundo en 2023 (principalmente gracias a los envíos de automóviles con motor de combustión interna a mercados como Rusia y México). El reto será encontrar la manera de repetir ese éxito con los vehículos eléctricos en los mercados maduros.
Dominio tecnológico y liderazgo en diseño
Las marcas chinas están ganando atractivo gracias al diseño exterior e interior; a los componentes que mejoran la experiencia de usuario; y a la tecnología avanzada, incluidas las funciones de seguridad y conectividad del vehículo. Esto ha llevado a las marcas chinas a pasar de ocupar desde hace tiempo una posición rezagada en su mercado nacional (el mayor del mundo) a controlar ahora más de la mitad del mercado en China.
El panorama mundial de los vehículos eléctricos parece propicio para una transformación similar. Aunque Tesla ha dominado el mercado mundial de estos vehículos, otras marcas estadounidenses y europeas han tardado en seguir su ejemplo, ya sea por los elevados precios de venta, la falta de características y diseños atractivos, la disponibilidad limitada o una combinación de todos estos factores.
Las marcas chinas han adoptado una filosofía distinta a la de la mayoría de los fabricantes occidentales. Mientras que las marcas occidentales consolidadas suelen centrarse mucho en características que los compradores no perciben fácilmente —como la comodidad de marcha, la maniobrabilidad o las vibraciones—, sus competidores chinos se han enfocado en atraer los sentidos inmediatos de los conductores. Esta filosofía también se está trasladando a los vehículos eléctricos. En los próximos años, el reto será mantener esa ventaja en una industria donde muchos competidores mundiales disponen de recursos infinitamente mayores para financiar la investigación y el desarrollo.
Desarrollar un mercado viable
La revolución de los vehículos eléctricos en la industria automovilística aún está en sus primeras etapas. De los aproximadamente 90 millones de vehículos ligeros que se prevé vender en 2024, solo 17 millones serán eléctricos y la mayoría se venderá en China.
Para impulsar la demanda mundial, es fundamental estar dispuestos a abordar los obstáculos que, según los posibles compradores de automóviles, les impiden optar por un vehículo eléctrico. Entre ellos figuran la autonomía de la batería, el coste del vehículo y, sobre todo, las inquietudes sobre la infraestructura de recarga.
Nuestro estudio sobre vehículos eléctricos indica que un factor clave que impulsa la demanda en China es la confianza de los consumidores en la rapidez y la determinación con que se están abordando estos retos en el país. Los encuestados tienen mucha menos confianza en Occidente. En EE. UU., por ejemplo, el 43% de quienes se plantean comprar un vehículo eléctrico afirman que no hay suficientes lugares donde recargarlo (esa cifra es casi un tercio menor en China, donde hay millones de cargadores en funcionamiento). Es necesario lograr avances similares en otras partes del mundo.
La revolución de los vehículos eléctricos ofrecerá numerosas oportunidades a diversos actores de todo el mundo, pero es probable que por cada ganador haya otros que tengan dificultades para seguir el ritmo. Si los fabricantes chinos de vehículos eléctricos esperan continuar avanzando en el ámbito internacional, tendrán que mantener enérgicamente sus ventajas y, al mismo tiempo, tomar medidas para abordar muchos de los retos que aún persisten.



