Los grandes desafíos de las cadenas de suministro en 2022

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  • La pandemia de COVID-19 ha agravado mucho los problemas de las cadenas de suministro.

  • El entorno económico se ha vuelto más difícil y se está poniendo más énfasis en la sostenibilidad.

  • Un experto escribe que los clientes pueden esperar que haya escasez de productos en los estantes y que suban sus precios.

En los días previos a la Navidad, había una gran preocupación por la escasez de alimentos y regalos navideños. Las fricciones comerciales ya estaban en el centro del debate sobre el Brexit, y la pandemia de COVID-19 ha agravado mucho los problemas de las cadenas de suministro.

Por ejemplo, la escasez de chips informáticos tuvo un efecto en cadena en muchas industrias. También han surgido preocupaciones sobre todo tipo de suministros, desde el litio para las baterías de vehículos eléctricos hasta los suministros de alimentos para restaurantes e incluso la escasez de café.

La gestión de las cadenas de suministro nunca había ocupado un lugar tan destacado. Ahora la pregunta es a qué desafíos se enfrentarán estas cadenas durante el próximo año. ¿Qué podemos esperar?

Problemas en las cadenas de suministro: complejas, fragmentadas y bajo presión

Los productos llegan a los consumidores a través de una cadena de empresas que suele incluir a fabricantes, empresas de logística —que ofrecen almacenamiento, distribución y transporte— y minoristas. No es de extrañar que todo el sistema sea sumamente complejo.

Existe toda una filosofía contemporánea de la gestión de las cadenas de suministro (SCM, por sus siglas en inglés) que busca integrar mucho más estas cadenas que en el pasado. Si se hace bien, puede mejorar considerablemente el rendimiento general de las empresas, además de beneficiar a la economía y a la sociedad. Sin embargo, toda una serie de desafíos en las cadenas de suministro globales ha supuesto un retroceso en este esfuerzo a largo plazo por hacer más eficiente el sistema en su conjunto.

En 2021 se hicieron especialmente patentes tres grandes problemas. El primero, y probablemente el más evidente para muchos de nosotros, fueron las presiones sin precedentes que la pandemia de COVID-19 y la serie de confinamientos y restricciones que le siguieron generaron en las cadenas de suministro globales, con diferencias de calendario y gravedad entre países.

La pandemia perturbó las cadenas de suministro.Image: Statista

Esto ha provocado importantes cambios geográficos en la oferta y la demanda que, a su vez, han creado problemas para las cadenas de suministro globales, ajustadas al milímetro. Tendencias que ya se observaban antes de la pandemia, como el aumento de las compras en línea y la escasez de conductores y de trabajadores con otras competencias, ahora están causando problemas reales.

En segundo lugar, el entorno económico y empresarial se volvió más difícil. Por ejemplo, en el Reino Unido y el resto de Europa, las presiones sobre las cadenas de suministro fueron causadas por el Brexit debido al aumento de los trámites burocráticos y los controles fronterizos. En términos más generales, las empresas siguen lidiando con diversos desafíos empresariales internacionales que van desde la fluctuación de los tipos de cambio hasta la creación de equipos directivos globales.

Todo esto importa porque, en los últimos años, las empresas se han vuelto cada vez más internacionales, a menudo globales. Esto se debe a la reducción de las barreras tradicionales al movimiento transfronterizo de productos, servicios, capital, personas e información. El impacto de este cambio en la logística y la SCM es el tema de mi libro Global Logistics: New Directions in Supply Chain Management.

En tercer lugar, el impacto ambiental de las actividades logísticas y de las cadenas de suministro empieza a comprenderse mejor. Para que los países de todo el mundo cumplan sus objetivos y compromisos de reducción de emisiones, es fundamental que adopten prácticas más sostenibles en sus cadenas de suministro. La COP26 celebrada en Glasgow en noviembre puso un gran énfasis en el transporte —incluidos el transporte de mercancías y la logística—. Seguir haciendo las cosas como siempre ya no es una opción si se quiere lograr un futuro sostenible.

Sin embargo, la incertidumbre es una característica del entorno empresarial internacional en el que operan las cadenas de suministro. Por ello, las grandes empresas se han centrado con firmeza en la gestión de riesgos de las cadenas de suministro. Esto implica identificar los riesgos de cualquier tipo que puedan existir en la red, evaluar sus posibles repercusiones y poner en marcha estrategias para mitigarlos. Se ha desarrollado una serie de metodologías y herramientas formales para apoyar este proceso.

La gran pregunta es cómo gestionar toda esta complejidad, sobre todo en lo relativo al diseño, la planificación y la ejecución. En muchos sentidos, estos desafíos son nuevos, por lo que no se puede confiar en la experiencia pasada para encontrar soluciones.

Un mundo imprevisible

Entonces, ¿qué factores afectarán a las cadenas de suministro globales en 2022? Como lo expresó recientemente The Economist, «la era de la imprevisibilidad previsible no va a desaparecer».

La llegada de ómicron ha sido un recordatorio oportuno de lo imprevisible que es la pandemia. La aparición de nuevas variantes durante 2022 podría acentuar algunas de las presiones actuales. En este contexto, la continuidad de la estrategia de COVID cero de China, con sus estrictas restricciones fronterizas, podría generar problemas.

A pesar de cierta relajación en los últimos meses, los costes del transporte marítimo internacional probablemente seguirán siendo elevados en 2022. Más cerca de casa, la entrada en vigor el 1 de enero de la totalidad de los controles aduaneros posteriores al Brexit ha generado nuevas fricciones y costes adicionales, y muchas empresas informan de una preocupante falta de preparación.

Sobre todo, el transporte de mercancías y los procesos de las cadenas de suministro seguirán cambiando en 2022, a medida que se adopten prácticas más sostenibles desde el punto de vista ambiental. Estas prácticas afectan desde los vehículos de transporte —por ejemplo, al cambiar a furgonetas eléctricas de reparto— hasta cambios en la cadena de suministro en general, como trasladar los centros de distribución para reducir al mínimo las distancias recorridas.

La industria y el mundo académico colaboran para desarrollar prácticas innovadoras y sostenibles, como demuestra el trabajo del Centre for Sustainable Road Freight, por ejemplo. El próximo año será clave para adoptar estas prácticas, cada una de las cuales exige cambios en las prácticas operativas de las empresas. Inevitablemente, estos cambios generarán desafíos a corto plazo mientras se afianzan las nuevas prácticas.

¿Cómo ayuda el Foro a afrontar las disrupciones de las cadenas globales de valor?

Las empresas deben ser resilientes y capaces de adaptarse a grandes disrupciones para poder desarrollar estrategias y soluciones a largo plazo frente a estos complejos desafíos. Mientras tanto, es probable que los compradores vean subir los precios, ya que las empresas trasladan a sus clientes el aumento de los costes del transporte marítimo y de otros servicios logísticos. Es posible que sigamos notando que faltan productos en los estantes de los supermercados: en algunos países ya se están registrando casos de escasez de productos al comenzar el año. Por eso, como consumidores, tendremos que seguir siendo un poco más resilientes.

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