El comercio internacional está bajo presión. Los temores alimentados por la situación mundial de los refugiados y las amenazas terroristas han dado lugar a controles fronterizos más estrictos, que tienen un coste. Cada inspección de mercancías y cada parada en la cadena de suministro consumen tiempo y elevan los precios. Esto perjudica tanto a las empresas como a los consumidores. Quienes participan en el comercio internacional —ya sean fabricantes, empresas comerciales, compañías de transporte o bancos— buscan formas de aliviar la situación y reducir el tiempo y los costes.
La tecnología de cadena de bloques puede ayudar. El registro en la nube garantiza que los registros no puedan duplicarse, manipularse ni falsificarse, y una mayor visibilidad en algunos tramos de la cadena de suministro fomenta un nivel de confianza sin precedentes. Esto permite a los gobiernos proteger mejor a sus ciudadanos y a los socios comerciales tener la certeza de que los documentos comerciales son auténticos. Los consumidores pueden comprobar la calidad y la procedencia de los productos, y los bancos pueden reducir el tiempo de tramitación. Y todo ello sin papel.
Gracias a la cadena de bloques, se puede poner a disposición todo tipo de información jurídica, financiera y relacionada con los productos. Esto permite incluso a las partes menos confiadas hacer negocios con tranquilidad. Con más inversión y experimentación, la cadena de bloques podría ocultar información confidencial para proteger los intereses de las partes comerciales; por ejemplo, la información sobre precios.
¿Funciona en el mundo real? Barclays anunció la primera operación de financiación comercial basada en cadena de bloques en septiembre de 2016. La transacción garantizó el comercio de queso y mantequilla por un valor de casi 100.000 dólares entre la cooperativa agroalimentaria irlandesa Ornua y Seychelles Trading Company. El proceso —desde la emisión hasta la aprobación de la carta de crédito, que suele tardar entre siete y 10 días— pudo reducirse a menos de cuatro horas. Otros bancos también están explorando cómo la tecnología de cadena de bloques puede mejorar los procesos a lo largo de la cadena de suministro. En agosto de 2016, el consorcio bancario R3CEV informó de que 15 de sus miembros se habían sumado a una prueba de financiación comercial para probar su protocolo de registro distribuido, llamado Corda. También en agosto, Bank of America, HSBC y la Autoridad de Desarrollo de Infocomunicaciones de Singapur (IDA) revelaron que habían creado una aplicación de cadena de bloques para mejorar la carta de crédito (LC) en las transacciones entre bancos, exportadores e importadores.

Los bancos no son los únicos: Maersk, la mayor naviera de contenedores del mundo, ha participado en una iniciativa de prueba de concepto que utiliza los conocimientos sobre cadena de bloques de la Universidad de Tecnologías de la Información de Copenhague para digitalizar los inventarios de carga de los barcos. Estos llamados «conocimientos de embarque» requieren una enorme cantidad de papel. Un envío de rosas de Kenia a Rotterdam, por ejemplo, puede generar una pila de papel de 25 cm de altura. El coste de gestionarlo puede superar el coste de transportar los contenedores. El objetivo de Maersk es optimizar el flujo de información y aumentar la visibilidad a lo largo de la cadena de suministro.
A menudo, al hacer una compra, los compradores no saben de dónde proceden los productos que han pedido, ni siquiera si se han enviado. Con la cadena de bloques, se puede informar a los consumidores de cada paso del proceso. Combinada con el internet de las cosas, también podría extenderse al cuidado con el que se transporta un producto. La empresa emergente suiza Modum, por ejemplo, utiliza la cadena de bloques para asegurar a los destinatarios que los productos farmacéuticos se han mantenido dentro de un rango de temperatura aceptable durante el transporte.
Confianza y transparencia
A los ciudadanos les preocupa que la reducción de las barreras fronterizas, así como los acuerdos comerciales, aumente el riesgo de terrorismo y comercio ilícito. De hecho, la tecnología de cadena de bloques puede servir de base a un sistema de participantes autorizados y de confianza, que haga todo visible: el producto, quien lo vende y la ruta que sigue hasta llegar al comprador. Los consumidores y las entidades de vigilancia, tanto públicas como privadas, pueden rastrear cada artículo que circule por el canal autorizado respaldado por la cadena de bloques y validar o rechazar tanto el producto como a sus responsables. La cadena de bloques también puede optimizar el despacho de aduanas. Las partes que formen parte del grupo pueden actuar con rapidez y eficiencia, mientras que las demás quedan sujetas a un examen más riguroso.
Los registros inmutables de todos los aspectos de una transacción —desde el origen de la materia prima y el lugar y la forma en que se fabricaron los productos hasta sus historiales de distribución, mantenimiento, reparación, retirada y reciclaje— son la nueva base de la confianza. La información sobre titularidad, procedencia, autenticidad y precio queda almacenada en la cadena de bloques. Los historiales digitales de los productos conectados a dispositivos inteligentes a lo largo de la cadena de suministro ofrecerán pruebas seguras de todo, desde los procesos de fabricación hasta los controles de calidad. Esto reducirá el coste del cumplimiento, es decir, de la observancia de las leyes y normativas. Además, abrirá la puerta a sustituir las prácticas actuales de etiquetado de productos para proteger a los consumidores y agilizar los procesos de despacho de aduanas. Los clientes y las organizaciones de protección al consumidor, así como las autoridades aduaneras, dispondrán de toda la información necesaria para decidir si compran o no, y si dejan pasar las mercancías por la frontera o las bloquean.
La cadena de bloques tiene potencial para convertirse en el nuevo patrón oro de los negocios y el comercio. Pero primero, todas las naciones deben aceptar esta nueva tecnología. También hay obstáculos técnicos que superar. En primer lugar, todos los usuarios deben confiar en los protocolos de cadena de bloques utilizados para proteger el registro del comercio mundial y de los fabricantes, y estos deben ser prácticamente imposibles de piratear. También habrá que mejorar la capacidad técnica para gestionar volúmenes de transacciones muy elevados, y quizá reducir el coste de mantenimiento del protocolo. Las empresas y las personas corrientes deberán incorporarse a la economía de máquina a máquina (M2M). También habrá que revisar el modelo de responsabilidad aplicable al comercio realizado mediante cadena de bloques, ya que el tratamiento adecuado de la responsabilidad puede diferir de los modelos actuales.
La cadena de bloques puede contribuir a reforzar la confianza en el mundo complejo y globalizado de hoy, y devolver a ciudadanos y gobiernos la confianza en el intercambio mundial de mercancías.



