Desde los drones de reparto de Amazon hasta los coches autónomos, pasando por los equipos de fábrica automatizados y los tubos de vacío de Elon Musk que transportan objetos a 760 millas por hora: los vehículos automatizados están en auge.
Incluso fuera del ámbito de las empresas privadas, el transporte automatizado se ha probado con éxito. Seis convoyes de pelotones, formados por grupos de dos o tres camiones que se comunicaban de forma inalámbrica y circulaban muy cerca unos de otros, llegaron por carretera pública a Róterdam en abril de 2016. El Ministerio de Transporte de Singapur y el operador portuario PSA buscan propuestas para desarrollar un sistema autónomo de circulación de camiones en pelotón. Airbus está impulsando un proyecto autónomo de taxi aéreo para repartir paquetes a los barcos del puerto de Singapur. Como alternativa a los drones y al transporte de superficie por carretera o a través de tubos, expertos de Suiza han presentado un plan para trasladar mercancías por todo el país a través de un gigantesco túnel subterráneo. En el agua, se espera que los buques de carga del futuro no lleven tripulación y se controlen a distancia.
La llamada última milla, es decir, la entrega a las puertas de empresas y consumidores, es probablemente la tarea más compleja de la cadena de suministro, en particular en el diverso entorno urbano, con coches, bicicletas y niños jugando en las calles. Como alternativa a los drones, la empresa emergente Dispatch ha desarrollado una solución autónoma para la última milla capaz de transportar un total de 100 libras. Para aprender a desplazarse de forma segura junto a otros vehículos y ciudadanos, el robot está equipado con sensores y tecnología de inteligencia artificial. En París, dos emprendedores están construyendo un transbordador fluvial que, en esencia, volará sobre el Sena para evitar la congestión de las concurridas calles. Otra empresa emergente, Parcelhome, ha desarrollado taquillas inteligentes y cajas para completar la cadena de suministro autónoma.
Al mismo tiempo, los ingenieros trabajan en desarrollar el software que coordinará miles de unidades autónomas sobre el suelo, bajo tierra y en el aire, así como en ríos, lagos y océanos, para transportar pasajeros y mercancías.
En resumen, la cadena de suministro autónoma de principio a fin está casi completa. Las materias primas extraídas en minas automatizadas llegan a la fábrica 4.0 inteligente y desde allí se transportan en convoyes de camiones o mediante drones de larga distancia hasta los compradores, o a los centros de distribución automatizados de mayoristas, minoristas o almacenes de comercio electrónico. Los drones, robots o tubos urbanos llevan los productos directamente a los hogares o a cajas inteligentes, o se envían coches autónomos a recoger mercancías en centros locales de clasificación.
La cadena de suministro autónoma creará enormes oportunidades para que el flujo de mercancías sea más seguro, eficiente y respetuoso con el medio ambiente: por sí solos, los coches autónomos reducirían los accidentes un 70%, mejorarían la eficiencia del combustible un 20% y ahorrarían alrededor de 1.200 millones de horas de conducción efectiva en un período de diez años. Una menor congestión agilizará el movimiento de mercancías y personas, y aliviará la situación en países con escasez de conductores, como Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania.
Estas mejoras también plantean desafíos. Una preocupación clave es el riesgo cibernético. Debemos asegurarnos de que no se puedan piratear las unidades autónomas. También hay que responder a cuestiones éticas. ¿Cómo debemos decidir a quién debe salvar un vehículo en caso de accidente? Los responsables políticos deben considerar en qué ámbitos impulsar la innovación y dónde ralentizar la economía autónoma para evitar consecuencias no deseadas, como la pérdida de empleos.
El movimiento hacia la autonomía, que comenzó a principios de la década de 1950, está ahora en pleno apogeo. Alrededor del 70% de los 1.433 consumidores encuestados en Estados Unidos creen que pedirán su primer paquete entregado por dron en los próximos cinco años. Casi el 90% de los responsables políticos espera que los vehículos autónomos se conviertan gradualmente en una realidad en los próximos 10 años, según un estudio reciente del Foro Económico Mundial y BCG. Muchas de las ciudades entrevistadas consideran que la entrega de mercancías es una de las principales aplicaciones del transporte autónomo en su ciudad.
Alrededor del 60% de los responsables políticos del estudio espera que se prohíban los coches privados en una parte considerable de la ciudad durante los próximos 15 años. ¿Se limitará esto a los vehículos privados? Probablemente no. Con el tiempo, las ciudades regularán aún más el reparto de mercancías. Uno de los problemas que hoy afectan a los ciudadanos son las entregas diurnas, que suelen provocar estacionamientos en doble fila y agravar la congestión general de la ciudad. Por ello, tanto las empresas de transporte como los expedidores deben prepararse para el futuro autónomo.

Para aprovechar todo el potencial de la cadena de suministro automatizada, es necesario replantear y transformar los sistemas logísticos convencionales: pasar del modelo fijo de «recoger por la tarde y entregar por la mañana» a un sistema fluido de movimiento y suministro continuos. Los convoyes, drones, túneles, tubos, robots móviles y almacenes automatizados harán posible ese flujo constante. Esto exige flexibilidad e innovación por parte de los operadores, así como inversiones en tecnología e infraestructura. La materialización de la cadena de suministro autónoma requiere una estrecha colaboración entre fabricantes, operadores, el sector minorista y desarrolladores, así como responsables políticos y ciudadanos.
El estudio mundial sobre vehículos autónomos despertó esperanzas en cuanto al medio ambiente y nuestra salud: el 66% de los 5.500 consumidores encuestados afirmó que, a su juicio, los coches autónomos serán eléctricos o híbridos. A la luz de todos los beneficios y desafíos de la cadena de suministro autónoma, crear en algún lugar del mundo un programa piloto de movilidad plenamente autónoma de mercancías y personas sería un paso importante hacia ciudades más limpias, seguras y eficientes.



