La pandemia de COVID-19 sumió a casi todos los sectores en una crisis y perturbó especialmente la producción de bienes y las cadenas de suministro;
Una respuesta colaborativa de los sectores público y privado, junto con el uso de tecnologías innovadoras para cubrir las carencias, apunta a una forma de reconstruir nuestras cadenas de suministro globales para el futuro;
Desde la impresión 3D hasta las cadenas de suministro que ponen la resiliencia y la humanidad en el centro, la COVID-19 ofrece una oportunidad crucial para replantear las estructuras, los sistemas y las tecnologías existentes.
La COVID-19 nos tomó por sorpresa. Médicos, enfermeros y otros trabajadores sanitarios de primera línea se vieron obligados a usar bolsas de basura por falta de equipos de protección individual (EPI). Los estantes de los supermercados quedaron vacíos en todo el mundo, mientras que el excedente en otros lugares llevó a desechar y destruir cada día 3,7 millones de galones de leche y 750.000 huevos, según Dairy Farmers of America.
Al parecer de la noche a la mañana, la pandemia sumió a casi todos los sectores en una crisis. La producción de bienes se paralizó. Las cadenas de suministro quedaron maltrechas. El virus se propagaba con rapidez y era imprevisible; ni siquiera los mejores expertos en logística del mundo podían hacer mucho.
Como sociedad global, debemos aprender de este momento. Es urgente hacerlo, ya que muchos de los principales expertos en salud predicen que es probable que este virus reaparezca en distintas oleadas y regiones durante el futuro previsible. Como director comercial de HP, reconozco que nunca existirá una cadena de suministro perfecta y totalmente a prueba de pandemias. Todas las empresas, incluidas las del sector tecnológico, han tenido que hacer frente a las alteraciones causadas por esta pandemia, pero sí creo que podemos mejorar nuestros modelos actuales.

El reto que tenemos por delante consiste en mantener uno de los resultados positivos fundamentales que propició la urgencia de esta crisis: la colaboración. Los sectores público y privado eliminaron rápidamente barreras arraigadas, tanto dentro de cada sector como entre ambos. Ahora necesitamos sistemas capaces de garantizar que no desaparezcan los avances logrados durante estos meses. Debemos colaborar para invertir en capacidades preparadas para el futuro que permitan responder con resiliencia a lo inesperado y lograr un mejor equilibrio entre la producción globalizada y la localizada. Deben aprovechar la fabricación digital para cubrir las carencias allí donde surjan y cuando sea necesario, y reinventar nuestras cadenas de suministro para hacerlas más resilientes y humanas.
Equilibrar la producción globalizada y la fabricación justo a tiempo
Un artículo de The New York Times señala que los hospitales se quedaron sin EPI ni ventiladores por la misma razón que los supermercados se quedaron sin papel higiénico: nuestras cadenas de suministro ajustadas «justo a tiempo» estaban optimizadas para la eficiencia, no para la resiliencia. También surgieron voces discrepantes que afirmaban que nuestras largas cadenas de suministro globalizadas eran las verdaderas responsables de la escasez.
La verdad está en un punto intermedio. Las cadenas de suministro globalizadas tienen muchas ventajas, como menores costes, mayor variedad y un acceso más amplio a los clientes, pero, en última instancia, construir las cadenas de suministro resilientes del futuro implica equilibrar la producción con excedentes y la producción ajustada.
Cuando estalló la crisis, a los proveedores les resultó sumamente difícil resolver el problema, ya que todos buscaban alternativas al mismo tiempo. De hecho, una encuesta reciente del Institute for Supply Chain Management reveló hasta qué punto se extendieron inicialmente las alteraciones de las cadenas de suministro relacionadas con la COVID-19. Según la encuesta, durante el mes de mayo, la industria manufacturera de América del Norte operó al 74 % de su capacidad normal. La producción manufacturera de China y Europa alcanzó el 76 % y el 64 %, respectivamente. Además, el 97 % de todas las organizaciones afirmó haberse visto afectado por las alteraciones de las cadenas de suministro causadas por la COVID-19.
Nuestras cadenas de suministro están extraordinariamente interconectadas y son complejas. No podemos predecir cuándo ni dónde ocurrirá la próxima pandemia, desastre natural o disturbio civil, por lo que intentar desenredar nuestras inextricables cadenas de suministro globales es inútil. Lo que sí podemos hacer es recurrir a tecnologías innovadoras en los sectores público y privado como medida provisional para satisfacer la demanda de fabricación allí mismo y justo a tiempo. De hecho, ya lo hemos hecho.
Aprovechar la impresión 3D para cubrir las carencias de las cadenas de suministro
Durante años, los críticos han cuestionado la viabilidad de la impresión 3D a gran escala. Durante esta pandemia, la impresión 3D ha demostrado su enorme valor, no solo como recurso en tiempos de crisis, sino también como elemento fundamental de nuestras futuras cadenas de suministro.
Uno de los mayores desafíos que afrontó el sector sanitario al comienzo de esta pandemia fue la escasez casi universal de ventiladores. Son máquinas extremadamente complejas y sofisticadas. Regulan la duración de la inhalación, la cantidad de aire que se recibe, la presión con la que se inflan los pulmones del paciente y la temperatura, la humedad y los niveles de oxígeno del aire. La versión más básica de estas máquinas puede costar hasta 82.000 dólares. En un momento dado, en Estados Unidos, hospitales desesperados conectaban peligrosamente a dos pacientes a una misma máquina y los gobiernos estatales se vieron obligados a enviar ventiladores de un lado a otro del país a medida que aumentaban los casos de COVID-19 en los focos de contagio.
Esto demuestra claramente la necesidad de una fabricación más localizada. Sin previo aviso, organizaciones de impresión 3D de todo el mundo se pusieron manos a la obra para producir mascarillas N95, protectores faciales, piezas personalizadas para ventiladores y abridores de puertas sin contacto, justo a tiempo y cerca de los hospitales y centros médicos que las necesitaban de inmediato.
Además, la tecnología 3D democratiza la fabricación y amplía las posibilidades de innovación. Aficionados a la impresión 3D fabricaron piezas para ventiladores con equipos instalados en sus hogares. Incluso tres bibliotecarios de la Universidad de Columbia fundaron COVID Maker Response, una coalición de voluntarios aficionados al bricolaje que ayudó a imprimir en 3D y distribuir más de 3.000 protectores faciales entre los trabajadores sanitarios de primera línea de la ciudad de Nueva York durante los primeros 10 días de actividad. The Verge informa de que la coalición alcanzó rápidamente una «sofisticación propia de una fábrica», lo que demuestra claramente la capacidad de esta tecnología para funcionar a gran escala.
Colaborar para construir cadenas de suministro resilientes y humanas
La optimización de costes ya no puede ser el único criterio para estructurar nuestras cadenas de suministro. Necesitamos cadenas de suministro diseñadas para ser resilientes, con la humanidad en el centro, y debemos trabajar juntos.
Las cadenas de suministro son mucho más que sistemas, estructuras y tecnologías: también están formadas por personas, cuya seguridad y bienestar debemos proteger. Los líderes empresariales, especialmente los del sector tecnológico, tienen la obligación de construir las cadenas de suministro del futuro con un compromiso inquebrantable con los derechos humanos y las prácticas seguras para todos los trabajadores.
HP ha dado un paso en esa dirección con nuestro primer Informe sobre derechos humanos, en el que nos comprometemos a promover el respeto por los derechos humanos en nuestras propias políticas y prácticas empresariales, así como en las de nuestros socios y proveedores.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para ayudar a la industria manufacturera a recuperarse de la COVID-19?
Dado que nuestras empresas, países, economías y cadenas de suministro están tan interconectados, tenemos una gran oportunidad para exigirnos mutuamente estándares más altos y aprovechar el poder colectivo de nuestros sistemas para garantizar la transparencia de las cadenas de suministro y exigirnos responsabilidades.
Es fundamental colaborar con las partes interesadas clave —gobiernos, mundo académico y sociedad civil— en el sistema de producción en general. Plataformas como Dar forma al futuro de la fabricación y la producción avanzadas del Foro Económico Mundial pueden contribuir a acelerar y ampliar este tipo de iniciativas y a crear nuevas alianzas que generen valor compartido para las empresas, la sociedad y el medioambiente.
No solo es lo correcto, también es buen negocio: muchos consumidores con conciencia ética están dispuestos a pagar más por un producto que provenga de una cadena de suministro transparente.
La COVID-19 fue un problema mundial imprevisible al que ahora se hace frente con una respuesta global, al tiempo que reconocemos las debilidades que ha dejado al descubierto. Hoy nos ofrece la oportunidad de reconstruir la cadena de suministro del futuro que queremos, y no podemos dejarla pasar.


