Las soluciones de movilidad verde se convirtieron en el medio de transporte preferido de muchas personas durante la pandemia.
A medida que los trabajadores de oficina regresan a las ciudades y los servicios de transporte masivo reanudan su funcionamiento, la congestión está aumentando.
Esbozamos tres formas clave de fomentar nuevas opciones de movilidad a largo plazo, sin reducir el número de usuarios del transporte masivo.
Los nuevos servicios de movilidad –desde el alquiler de bicicletas y patinetes eléctricos hasta el uso compartido de automóviles y los sistemas de aparcamiento inteligente– están creciendo rápidamente y podrían reducir la congestión, la contaminación y la dependencia de los automóviles de propiedad privada. Es un gran beneficio para los gobiernos locales, que ofrecen carriles bici y otros incentivos para fomentar su adopción.
Pero desplegar estos servicios de forma eficaz, preservando al mismo tiempo las redes de transporte masivo fundamentales, requiere una planificación cuidadosa, y eso no siempre está ocurriendo. Los cambios en el estilo de vida provocados por la pandemia han complicado la tarea al acelerar el uso de los nuevos servicios en algunas ciudades, en ciertos casos de forma rápida.
Se prevé que los ingresos anuales globales de 13 de los servicios de movilidad verde nuevos más populares crezcan hasta 660 000 millones de dólares en 2030, frente a los 260 000 millones de dólares de 2020, según un estudio realizado por el Oliver Wyman Forum y el Institute of Transportation Studies de la Universidad de California, Berkeley.
Este crecimiento no supuso un problema durante el momento álgido de la pandemia, porque el transporte masivo estaba en gran parte cerrado o limitado. Pero la competencia entre la movilidad nueva y la tradicional se está convirtiendo ahora en un desafío importante, a medida que los esfuerzos por devolver a los trabajadores a la oficina se aceleran y las calles y los trenes se congestionan cada vez más.
Hay tres formas principales en que las ciudades pueden fomentar opciones de movilidad nuevas y verdes a largo plazo, sin reducir el número de usuarios del transporte masivo.
1. Aprovechar al máximo la micromovilidad
Las ciudades pueden aprovechar todo el potencial de la micromovilidad –los servicios que permiten a los usuarios alquilar patinetes eléctricos, bicicletas y ciclomotores para viajes individuales– centrándose inicialmente en zonas con transporte masivo limitado o inexistente. Si bien los sistemas de autobús, tranvía y metro ligero electrificados son, con diferencia, los modos más eficientes y respetuosos con el medio ambiente de transporte urbano motorizado, no llevan a las personas a todos los lugares a los que quieren ir. La micromovilidad puede cubrir el último tramo de los desplazamientos, especialmente en ciudades con una menor densidad de estaciones de tren.
Un viaje medio en patinete eléctrico dura solo unos 12 minutos. Incluso en Estados Unidos, país dominado por el automóvil, el 60% de todos los viajes son de 5 millas (8 km) o menos, distancias que pueden recorrerse fácilmente en bicicleta eléctrica o ciclomotor. La micromovilidad puede ofrecer en ocasiones una alternativa asequible y de bajas emisiones a los taxis. Las subvenciones para que los trabajadores con menos ingresos utilicen los servicios de micromovilidad también pueden contribuir a la igualdad social.
Para impulsar las sinergias entre la movilidad nueva y el transporte masivo, las ciudades pueden instalar centros de micromovilidad en las estaciones de metro. Un análisis realizado en Washington D. C. demostró que un aumento del 10% en el uso anual del programa Capital Bikeshare contribuiría a un aumento del 2,8% en el número medio diario de viajeros del metro. Como parte de su Estrategia de Movilidad 2035, Múnich planea instalar hasta 200 centros de movilidad, donde los usuarios podrán encontrar bicicletas, coches y patinetes compartidos, muchos de ellos conectados con estaciones de metro.
El uso de la micromovilidad también tiende a prosperar cuando se designan espacios para circular, como los carriles bici situados junto a las calles de la ciudad. Tras la construcción de dos autopistas ciclistas en Londres, pasaron un 200% más de bicicletas por un punto de una de ellas y un 124% más pasaron por un punto de la otra.

2. Utilizar los automóviles de forma más eficiente
Es probable que las ciudades geográficamente grandes y menos densas sigan dependiendo del automóvil en el futuro previsible, pero los servicios de movilidad basados en automóviles, como el carpooling, el uso compartido de coches y los servicios de transporte con conductor, así como los autobuses a demanda, pueden ayudar a reducir la presión sobre el aparcamiento. El automóvil particular típico permanece aparcado el 95% del tiempo, y muchos de estos vehículos impiden que el espacio viario se utilice para otros fines, como carriles bici o líneas de tranvía, o provocan que suelos urbanos de primera categoría se destinen a aparcamientos. Sin embargo, los servicios de transporte con conductor pueden aumentar la congestión, ya que muchos de los vehículos circulan buscando clientes. Y los vehículos utilizados en los servicios de transporte con conductor y de uso compartido generarán emisiones si no son eléctricos.
Los aparcamientos pueden aprovecharse mejor mediante sistemas de pago inteligentes –plataformas en línea y aplicaciones que conectan a los conductores con las plazas disponibles y permiten el pago–, lo que reduce el tráfico provocado por coches que buscan dónde aparcar. Tras despegar en Europa, los sistemas de aparcamiento inteligente están ganando terreno en Norteamérica, donde el Oliver Wyman Forum prevé un crecimiento enorme: de 700 millones de dólares en 2020 a 21 000 millones de dólares en 2030. En el futuro, una nueva tecnología en desarrollo, basada en satélites o en sensores incrustados en el suelo, podría identificar qué plazas de aparcamiento están libres y transmitir estos datos a plataformas en la nube, acelerando aún más los servicios autónomos.
¿Cómo promueve el Foro Económico Mundial sistemas de movilidad sostenibles e inclusivos?
La Plataforma para dar forma al futuro de la movilidad abarca cuatro sectores: aeroespacial y drones; automoción y nueva movilidad; viajes aéreos y turismo; y cadena de suministro y transporte. Su objetivo es garantizar que el futuro de la movilidad sea seguro, limpio e inclusivo.
A través de la Coalición Cielos Limpios para el Mañana, más de 100 empresas trabajan juntas para impulsar la aviación mundial con un 10% de combustible de aviación sostenible para 2030.
En colaboración con UNICEF, el Foro elaboró una carta con las principales empresas navieras, aerolíneas y de logística para apoyar a COVAX en la entrega de más de mil millones de vacunas contra la COVID-19 a comunidades vulnerables de todo el mundo.
El Proyecto Road Freight Zero y la Coalición P4G-Getting to Zero han dado lugar a resultados que demuestran la justificación, los costes y las oportunidades para acelerar la transición hacia el transporte de mercancías por carretera con cero emisiones.
La iniciativa Medicine from the Sky está utilizando drones para entregar vacunas y medicamentos a zonas remotas de la India, y ha completado más de 300 pruebas exitosas.
La iniciativa del Foro Target True Zero trabaja para acelerar el despliegue y el escalado de la aviación con cero emisiones, aprovechando las tecnologías de vuelo eléctrico y de hidrógeno.
En colaboración con la Ciudad de Los Ángeles, la Administración Federal de Aviación y la NASA, el Foro desarrolló los Principios del Cielo Urbano para ayudar a adoptar la movilidad aérea urbana en ciudades de todo el mundo.
El Foro lideró el desarrollo de la Calificación de Sostenibilidad Espacial para incentivar y promover un enfoque más seguro y sostenible de la gestión de misiones espaciales y de la mitigación de desechos en órbita.
La Iniciativa de Coches Circulares orienta la agenda de políticas de circularidad del sector automovilístico, tras el respaldo de la Comisión Europea y de los Consejo de Transición hacia Vehículos Cero Emisiones países, y ahora se le invita a apoyar la hoja de ruta política de China.
La red Moving India trabaja con responsables políticos para impulsar las políticas de fabricación de vehículos eléctricos, fomentar la adopción de vehículos de transporte de mercancías por carretera de cero emisiones y financiar la transición.
La iniciativa Urban Mobility Scorecards – dirigida por la Coalición Global de Nueva Movilidad del Foro – reúne a operadores de movilidad y ciudades para comparar la transición hacia sistemas de movilidad urbana sostenibles.
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3. Elaborar planes de movilidad verde a largo plazo y cumplirlos
Para funcionar con eficacia, las medidas para promover nuevos modos de movilidad verde deben formar parte de un plan más amplio. Ciudades como París ya están aplicando estas estrategias. La capital francesa anunció en 2020 que se convertiría en una “ciudad de 15 minutos”, en la que los residentes puedan llegar fácilmente a los servicios esenciales en ese tiempo en bicicleta o a pie. Ámsterdam, que suele obtener buenas puntuaciones en movilidad urbana, anunció en 2019 que eliminaría 11 000 plazas de aparcamiento para 2025 con el fin de hacer la ciudad más verde y accesible. Combinó esta medida con otras estrategias, como animar a las personas a cambiar sus coches por un presupuesto de movilidad compartida durante uno o dos meses.
Pero la política de implementar estos planes suele ser complicada. Algunos automovilistas se muestran descontentos cuando se reducen las plazas de aparcamiento. Bruselas, por ejemplo, lucha por ampliar su red de carriles bici ante las quejas de que se perderán las plazas de aparcamiento baratas en la calle. Algunos comerciantes de París afirmaron que los planes para construir 110 millas (180 km) de carriles bici permanentes y segregados entre 2021 y 2026 podrían arruinar sus negocios.
Por ello, es esencial enmarcar las nuevas políticas de movilidad verde en términos positivos y no en oposición a los automóviles. Cada medida debe mostrar una clara mejora en la asequibilidad, el entorno urbano y los desplazamientos de un punto A a un punto B. En última instancia, las ciudades necesitan una estrategia a largo plazo que tenga objetivos claros y no dependa de los ciclos electorales, que son demasiado cortos para lograr mejoras significativas en la infraestructura y para que estas den resultados.




