3 acciones que la industria puede emprender para descarbonizar el transporte marítimo

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  • La descarbonización de la industria del transporte marítimo solo será posible si descarbonizamos toda la cadena de valor.

  • Cuantificar el coste de las distintas vías de descarbonización es necesario para tomar mejores decisiones de inversión.

  • La flexibilidad de las tecnologías y las inversiones será prioritaria para los motores y los sistemas de a bordo de los buques nuevos y modernizados.

El transporte marítimo debe ajustarse al objetivo de temperatura del Acuerdo de París y funcionar íntegramente con fuentes de energía neta cero para 2050. Más de 200 signatarios del Llamamiento a la acción para descarbonizar el transporte marítimo, una iniciativa liderada por la industria, creen firmemente que es posible y necesario descarbonizar de forma urgente y equitativa la cadena de suministro marítima para 2050. El sector privado está liderando el camino y tomando medidas concretas para que los buques y combustibles de cero emisiones sean la opción predeterminada para 2030. Se necesitan ya medidas gubernamentales decisivas y marcos normativos propicios para alcanzar nuestras ambiciones para 2030 y 2050.

Mientras la industria del transporte marítimo afronta la transición de los combustibles fósiles a los combustibles de cero emisiones, está expuesta a riesgos e incertidumbres. La Coalición Getting to Zero ha identificado tres factores clave para tomar decisiones de inversión mejor fundamentadas: hacer seguimiento de la economía del hidrógeno; incorporar el coste total de operación; e invertir en opciones y flexibilidad.

Definir una estrategia de descarbonización es un objetivo inmediato para todas las partes interesadas del transporte marítimo; las medidas deben planificarse ahora y ponerse en práctica muy pronto. Contar con buena información es fundamental para tomar esas decisiones.

Stamatis Bourboulis

1) Hacer seguimiento de la economía del hidrógeno

Mientras la industria del transporte marítimo estudia cuáles serán los combustibles escalables de cero emisiones del futuro, existe un amplio consenso en que los combustibles basados en hidrógeno con cero emisiones de carbono o emisiones netas cero desempeñarán un papel fundamental a medio y largo plazo.

  • Aunque la baja densidad energética del hidrógeno impide utilizarlo como combustible para el transporte marítimo de larga distancia, puede formar parte de una vía flexible para descarbonizar por completo la industria marítima, ya que es materia prima para producir amoníaco y metanol de cero emisiones, dos de los principales candidatos para hacer posible la transición a cero emisiones a mediados de siglo. También podría utilizarse para producir otros hidrocarburos sintéticos, como el metano.

  • A escala mundial, se necesitan alrededor de500-800 millones de toneladas de hidrógeno de cero emisiones para producir amoníaco y metanol verdes o azules a mediados de siglo. Esta cantidad es entre cuatro y seis veces superior a la necesaria hoy. Aunque el 70 % provendrá de electricidad directa, el hidrógeno (y sus derivados) representará el 15-20 % de la demanda mundial final de energía.

  • En la actualidad, aproximadamente el 95 % del hidrógeno mundial procede de combustibles fósiles. A corto y medio plazo, el hidrógeno verde más barato provendrá de países como Chile, donde los costes de producción de energía solar son bajos. El hidrógeno verde se produce mediante la electrólisis del agua con electricidad renovable, como la energía eólica y solar (véase la Figura 1 más abajo).

  • Los costes de la cadena de suministro variarán según la forma en que se transporte el hidrógeno: por tubería, camión o barco. El transporte marítimo de hidrógeno requiere convertirlo en un portador con mayor densidad energética, como el amoníaco, aunque deben tenerse en cuenta las pérdidas de eficiencia. El modo óptimo de transportar hidrógeno variará según la distancia, el terreno y el uso final: no existe una solución universal.

Figura 1: Es probable que el hidrógeno verde obtenido por electrólisis se convierta a largo plazo en la vía de producción limpia más barata. En ubicaciones favorables podría ser competitivo con el hidrógeno azul en la década de 2020. Fuente: Energy Transition Commission (2021).

2) Tener en cuenta el coste total de operación

El coste total de operación (TCO, por sus siglas en inglés) es el precio de compra de un activo más los costes asociados a su operación, uso y eliminación a lo largo de su vida útil. Para calcularlo, la mejor herramienta es un modelo tecnoeconómico. Se trata, en efecto, de una representación simplificada de la realidad, diseñada para ayudar a tomar decisiones y, en última instancia, a realizar inversiones.

  • Para calcular el TCO se utiliza la modelización. Los datos de entrada y de salida, las hipótesis y el análisis de sensibilidad del modelo tienen como objetivo reducir las incertidumbres, identificar los factores clave y poner a prueba las hipótesis.

  • Los resultados de los modelos ayudan a acelerar la toma de decisiones sobre la vía de transición, aportan pruebas para las inversiones en investigación, desarrollo y despliegue (RD&D) y respaldan proyectos piloto que contribuyen a desarrollar soluciones a escala.

  • A medida que disminuyen los costes de la energía renovable, la competitividad de los combustibles de cero emisiones mejorará con el tiempo gracias a la reducción de los costes de producción. Lloyds Register y UMAS han demostrado que se prevé un aumento del TCO de los buques propulsados por fueloil pesado (HFO) y fueloil bajo en azufre (LFSO).

  • Las políticas y la regulación desempeñarán un papel importante para superar los elevados costes de los combustibles escalables de cero emisiones, mientras que el 87 % de la inversión estimada de 1,4-1,9 billones de dólares necesaria para los combustibles futuros del transporte marítimo se destinará a instalaciones terrestres.

Por eso, descarbonizar el transporte marítimo es clave para combatir el cambio climático.
Por eso, descarbonizar el transporte marítimo es clave para combatir el cambio climático.
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3) Comprender las opciones y la flexibilidad

Para mitigar los riesgos empresariales asociados a las incertidumbres sobre los combustibles, es fundamental invertir en soluciones que permitan cambiar de combustible. En un futuro próximo, los motores de dos tiempos de combustible dual podrán responder a las necesidades tanto del diseño de buques nuevos como de la modernización.

  • Dado que no existe un único combustible para el futuro, los motores de combustible dual, las opciones de almacenamiento de combustible a bordo, la flexibilidad de las tecnologías y la preparación para la modernización son factores clave para lograr una transición satisfactoria.

  • La contratación de los primeros pedidos y la armonización de la oferta y la demanda son factores clave para acelerar la comercialización y el despliegue de motores de nueva generación. Un estudio reciente realizado por University of Maritime Advisory Services (UMAS) y la Coalición Getting to Zero indica que para 2046 las modernizaciones alcanzarán unos 35 000 buques, casi la mitad de la flota mundial (véase la Figura 2 más abajo).

Figura 2: Número de buques nuevos y modernizados para utilizar combustibles de cero emisiones. Fuente: UMAS y Getting to Zero Coalition (2021). descarbonizar el transporte marítimo
  • La modernización ofrece la posibilidad de mantener flexibilidad en la vía de transición. De hecho, permite adaptar los buques para que cumplan las normas mundiales y ajustarlos a la disponibilidad de combustibles.

  • Debido a las diferencias en la densidad energética de los combustibles, la carga de combustible, los sistemas de a bordo y el almacenamiento deben tenerse en cuenta en la fase de diseño. Esto se aplica tanto a los buques nuevos como a los modernizados. El amoníaco, el metanol y el metano son combustibles viables para el transporte marítimo de larga distancia, mientras que el hidrógeno comprimido y el líquido no lo son (véase la Figura 3 más abajo).

  • Para acelerar el proceso de modernización, es necesario desarrollar un entendimiento común sobre la preparación para modernizar los buques e implicar a las partes interesadas de toda la cadena de valor, incluidos los propietarios de buques, los astilleros y los bancos especializados en transporte marítimo.

Figura 3. El amoníaco, el metanol y el metano son combustibles viables para el transporte marítimo de larga distancia, mientras que el hidrógeno comprimido y el líquido no lo son.

La Coalición Getting to Zero seguirá explorando en 2022 las opciones de combustibles de cero emisiones, incluido un análisis más profundo de las vías de diversificación de combustibles y un estudio prospectivo de las opciones para buques nuevos y modernizados, partiendo de la variedad actual de configuraciones de buques. El objetivo de este trabajo en curso es permitir que los propietarios de buques y los financiadores aceleren las inversiones de cero emisiones, teniendo en cuenta las posibles vías hacia un transporte marítimo de cero emisiones, que deben incorporarse a todas las decisiones de inversión desde hoy.

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