Las zonas económicas especiales (ZEE) se han creado para liberalizar la regulación económica de un país y promover el desarrollo económico.
La ZEE de Shenzhen, en China, es un caso de éxito. El país, que cuenta con varias ZEE repartidas por su territorio, ha prosperado y reducido la pobreza extrema.
La aplicación exitosa de las ZEE depende de varios factores, entre ellos el apoyo gubernamental, la especialización sectorial, la innovación y una visión a largo plazo.
Las zonas económicas especiales (ZEE) existen desde la década de 1950. El aeropuerto de Shannon, en Irlanda; Dubai South, en los Emiratos Árabes Unidos (EAU); y Xiamen, en China, son solo algunos ejemplos. Sin embargo, su importancia se hace verdaderamente patente gracias a su labor a favor de la globalización.
Motores de crecimiento
Según PriceWaterhouseCoopers (PwC), en 1997 había 845 ZEE en 93 mercados de todo el mundo; en 2018, la cifra había aumentado a 5400 zonas en 147 mercados. Los Estados han utilizado estas áreas, que cuentan con regulaciones económicas especiales distintas de las del resto del país, para impulsar el desarrollo económico. China ha sido uno de sus principales defensores.
El país pasó de ser una economía cerrada, con poca interacción más allá de sus fronteras, a ocupar el segundo puesto entre las mayores economías del mundo, después de Estados Unidos. Este crecimiento se debió al desarrollo económico en distintos sectores.
Si se gestionan bien, las ZEE son un excelente instrumento para impulsar el desarrollo económico mediante el comercio internacional y la inversión extranjera directa (IED). Ofrecen garantías a los inversores y a quienes exploran oportunidades de negocio en una jurisdicción determinada, al reducir o eliminar los riesgos del mercado. Desde una infraestructura adecuada (es decir, puertos marítimos y aeropuertos) hasta exenciones legales otorgadas por el país anfitrión o la armonización con modelos occidentales, las ZEE se han utilizado como puente para fomentar y acelerar el desarrollo del comercio y la inversión.
Zona económica especial de Shenzhen
Pocos recordarán que Shenzhen no siempre fue la ciudad más grande de China —con 17 millones de habitantes en 2020—, sino que hace más de 40 años era una humilde aldea pesquera de 30 000 habitantes.
En 1979, se convirtió en una de las primeras ZEE de China y empezó a atraer a un número cada vez mayor de personas en busca de empleo, lo que provocó una sobrepoblación. Mientras la mayoría de las ciudades chinas aún desarrollaban su base manufacturera, Shenzhen ya había diseñado una estrategia para transformar su economía.
Desde el inicio de las reformas económicas en China se han establecido más de 90 000 empresas extranjeras.
Richie Santosdiaz
Entre 2012 y 2016, las industrias culturales y creativas crecieron a un promedio anual del 14 %; en 2016, representaban el 10 % del PIB de Shenzhen. La que fuera una humilde aldea pesquera ha recibido casi 300 000 millones de dólares en IED y, desde el inicio de las reformas económicas en China, se han establecido más de 90 000 empresas extranjeras.
El transporte marítimo y la logística probablemente desempeñaron un papel importante en su éxito, gracias a una buena ubicación y a la proximidad de la colonia británica de Hong Kong, de donde procedía la mayor parte de sus inversiones, tecnología avanzada y servicios financieros. Shenzhen atrajo inicialmente una importante actividad manufacturera; su ubicación le permitió exportar al resto del mundo y convertirse en un gran centro de manufactura.
Impulsó su desarrollo económico atrayendo sectores de alto valor e intensivos en conocimiento, como la tecnología avanzada y los servicios financieros, y es sede de marcas innovadoras chinas de renombre mundial, como Huawei y Tencent.
China es el país más poblado del mundo: actualmente tiene más de 1400 millones de habitantes, según la ONU. En 1978, cuando se introdujeron las reformas económicas, vivían allí más de 975 millones de personas, de las cuales 250 millones pertenecían a la población rural pobre. Sin embargo, tras la introducción de las reformas, la población clasificada como pobre se redujo a 32 millones en el año 2000, según algunas mediciones. En 2021, el presidente chino Xi Jinping anunció que China había erradicado la pobreza extrema.
Aplicación exitosa de las ZEE
China y Shenzhen son casos de éxito en la aplicación de ZEE que promueven el desarrollo económico. Otras ciudades y países pueden extraer lecciones del ejemplo de Shenzhen:
Las ZEE necesitan apoyo gubernamental desde la estrategia hasta la aplicación
El gobierno debe colaborar con otras partes interesadas pertinentes, incluidos los actores nacionales, regionales, locales y del sector privado. Este proceso de aportaciones y colaboración debe abarcar desde la elaboración de la estrategia de la ZEE hasta su aplicación, con indicadores clave de rendimiento cuantificables.
Las áreas deben centrarse en sectores específicos
Una ZEE puede tener más posibilidades de alcanzar la excelencia si se centra en sectores específicos. Se entendió que la ubicación geográfica de la ZEE de Shenzhen era una ventaja: el transporte marítimo y la logística le permitieron sentar las bases para convertirse en un importante centro manufacturero mundial. Más adelante, pudo centrarse en las innovaciones tecnológicas. Así, el desarrollo económico y la diversificación de la ciudad crecieron de forma orgánica.
Las ZEE deben fomentar la innovación y la creatividad
Cuando Shenzhen se abrió al mundo, atrajo a personas de toda China en un momento decisivo: una generación que empezaba a familiarizarse con una economía de libre mercado que fomentaba el emprendimiento. Esta apertura propició la creatividad y la innovación al atraer talento emprendedor, que desarrolló algunos de los productos y servicios más innovadores de China desde Shenzhen.
Visión a largo plazo
Las jurisdicciones pueden ir más allá de la idea y la aplicación si adoptan una visión a largo plazo que permita seguir innovando, con o sin una ZEE. En el caso de Shenzhen, convertirse en un centro manufacturero mundial no formaba parte de su plan y, como resultado, se ha convertido en un centro de conocimiento avanzado e innovación, un camino en el que Huawei también ha estado presente.


