Trabajar con clones de ti mismo podría frenar tu carrera

Two business workers working together with smiles, giving high fives at the office.
Getting advice from diverse colleagues will help your career.Image: krakenimages/Unsplash
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  • Tendemos a rodearnos de personas como nosotros y a pedirles consejo, lo que nos expone al sesgo de confirmación.

  • Cuando queremos crecer a nivel personal, Grace Lordan escribe que debemos replantearnos con quién pasamos el tiempo o a quién pedimos consejo.

  • Una de las formas más sencillas de crecer rápidamente es recibir retroalimentación de personas con trayectorias y experiencias de vida diversas.

¿Quiénes son tus referentes? ¿A quién acudes para pedir consejo sobre tus objetivos profesionales? Toma un papel y anota quiénes son. Junto a cada nombre, escribe la siguiente información sobre cada persona: género, edad, raza, país de nacimiento y dónde se formó. Si no lo sabes con certeza, haz tu mejor estimación. ¿Comparten todas muchas características similares? Si es así, es posible que caigas en el sesgo de estereotipos. Puede que tengas una creencia (falsa) sobre quién puede ayudarte a avanzar en tu camino, y eso te lleva a buscar interacciones que encajen con este estereotipo de lo que parece una persona «buena». Algunos estereotipos habituales vinculan el emprendimiento con rasgos masculinos, la habilidad tecnológica con la juventud y las profesiones relacionadas con los cuidados con las mujeres.

La diversidad en el lugar de trabajo mejora la moral de los trabajadores de muchas maneras. Image: Yello

Es posible que las personas de tu lista de referentes también se parezcan mucho a ti. Anota las características observables que consideres partes fundamentales de tu identidad y compáralas con las de las personas de tu lista.

¿Y si esas características son clones de las tuyas? ¿Notas el sesgo de similitud? Se trata de nuestra tendencia a rodearnos de personas iguales a nosotros. Nos gusta mucho nuestra propia compañía y queremos reproducirla una y otra vez. Estas personas suelen tener puntos de vista similares a los nuestros, lo que nos facilita confirmar que nuestras ideas son brillantes; en otras palabras, nos hace vulnerables al sesgo de confirmación. Aunque un grupo de personas parecidas pueda desafiarte, lo hará de forma prácticamente idéntica. Esto puede funcionar bien si tu grupo tiene poder y puede contratarte para las actividades que quieres desempeñar. Sin embargo, si el camino profesional que quieres recorrer tiene que ver con el crecimiento personal, te animo a replantearte con quién pasas tu tiempo o a quién pides consejo. Una de las formas más sencillas de crecer rápidamente es recibir retroalimentación de personas con trayectorias y experiencias de vida diversas.

¿Por qué? Distintos tipos de pensadores te ofrecen distintos tipos de consejos. Si estás creando un negocio, ¿solo quieres un tipo de cliente? Si estás diseñando un producto, ¿has pensado en que las necesidades de las mujeres son diferentes a las de los hombres?

Si estás escribiendo un artículo, ¿quieres que solo lo lean personas de veinte años o también personas mayores? Si avanzas en tu empresa, ¿quieres contar con el apoyo de un solo tipo de colega?

Hagas lo que hagas, tu mente debería estar lo más abierta posible a todas las oportunidades. Hay una razón intuitiva por la que los equipos diversos resuelven mejor los problemas, anticipan mejor el futuro y son más innovadores. Sus miembros han vivido vidas distintas, han desarrollado habilidades diferentes y cada uno cuenta con un acervo de conocimientos distinto. No todos piensan igual. No todos repiten las mismas ideas. Como resultado, pueden llegar a la vanguardia mucho más rápido que los equipos con un único tipo de formación, habilidades o base de conocimientos. Combate el sesgo de similitud y el de confirmación revisando a las personas que has elegido como referentes. Si es necesario, haz cambios para que los puntos de vista que escuchas sean distintos de los tuyos y entre sí, lo que te dará más probabilidades de éxito.

Los mejores directivos que he observado siempre están dispuestos a contratar a personas mejores que ellos mismos. Hay dos razones por las que esta es una gran idea. En primer lugar, la productividad media del equipo aumenta de forma mecánica. En segundo lugar, tener a un colega que rinde mejor que tú eleva tu propio nivel. Sin embargo, muchos directivos no tomarían esta decisión. ¿Por qué? El ego les lleva a querer rodearse de personas con un nivel de rendimiento similar o inferior al suyo.

Al elegir referentes, no caigas en la trampa del ego. Recuerda que estás en plena curva de aprendizaje y que, para adquirir la experiencia que necesitas, puede ser útil estar cerca de personas que tienen un conocimiento mucho mayor y que rinden mucho mejor que tú.

Piensa en los referentes a los que te expones. Hacerlo es importante por dos razones. En primer lugar, las personas con las que te rodeas compartirán, con suerte, sus conocimientos contigo, así que es importante buscar a quienes tienen una mayor capacidad o saben cosas distintas a las tuyas. No te preocupes demasiado por ser la persona más lista de la sala. Si lo eres, probablemente signifique que no estás avanzando mucho.

En segundo lugar, es probable que imites el comportamiento de quienes te rodean sin darte cuenta. Las personas con las que te rodeas te expondrán a nuevas normas, lo que puede llevarte a desarrollar nuevos hábitos.

Hay una razón por la que los niños en la escuela obtienen mejores resultados si se les coloca en aulas con compañeros que rinden mejor que ellos. Es la misma razón por la que las personas tienden más a hacer ejercicio con regularidad si forman parte de un grupo. Y es por lo que acabamos trabajando más tarde cuando vemos que nuestros colegas no se apresuran a irse a casa. Nos gusta seguir los pasos de quienes nos rodean. Pero la mayoría de las veces no somos conscientes de que seguimos a otros; en cambio, creemos que actuamos por nuestra propia cuenta.

Identificar las normas sociales útiles, pero también las perjudiciales, con las que te rodeas es un ejercicio valioso.

Las personas a las que nos exponemos cambian nuestro comportamiento y nuestras habilidades sin que ni siquiera nos demos cuenta. Somos el producto de quienes nos rodean. Imitamos a nuestras redes e interiorizamos nuevos hábitos como consecuencia. ¡Tenlo presente al reflexionar sobre la lista de referentes que acabas de hacer!

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