61 directores ejecutivos de algunas de las mayores empresas del mundo han respaldado las Métricas de Capitalismo de Stakeholders del Foro Económico Mundial.
El conjunto básico de 21 métricas universales se ha seleccionado de entre los cientos de normas y métricas disponibles para integrar la sostenibilidad en el centro de la creación de valor.
Mediante esta acción colectiva, el sector privado apoya a los responsables de establecer normas, a los reguladores y a los responsables de políticas en la creación de una norma global para la presentación de informes de sostenibilidad.
La pandemia de COVID-19, el cambio climático y la destrucción de la biodiversidad requieren todos nuestra atención en 2021. ¿Tienen las empresas un papel que desempeñar en la lucha contra estos desafíos globales y, en caso afirmativo, cómo pueden marcar la diferencia? Quizás igual de importante sea preguntarse, en una era de saturación de marketing e información, cómo podemos confiar en ellas cuando nos dicen que están marcando la diferencia.
En los dos o tres últimos años se ha producido un cambio radical en la forma en que las empresas perciben su propósito. La idea de que el único papel de una empresa es generar rendimientos financieros para sus accionistas ha comenzado a ampliarse hacia la noción más inclusiva de «capitalismo de stakeholders», que busca alinear el propósito corporativo con los valores de la sociedad en general. Y los valores de la sociedad no giran en torno al beneficio, sino en torno a la inclusión, la igualdad y un planeta sano.
Las razones son fáciles de ver. La realidad del cambio climático está llegando a casa, con el deshielo de los casquetes polares y los incendios forestales que arrasan bosques, zonas silvestres y bienes inmuebles desde California hasta Australia y el Amazonas. La COVID-19 ha expuesto y ampliado las fracturas existentes de exclusión económica. El movimiento de los chalecos amarillos y el movimiento Black Lives Matter han canalizado la indignación popular ante la desigualdad social y racial.
Los datos respaldan estas tendencias. El porcentaje de adultos estadounidenses que afirman que hacer frente al cambio climático es una prioridad aumentó del 30 % al 52 % entre 2009 y 2020, mientras que el porcentaje de quienes dijeron que proteger el medio ambiente era una prioridad subió del 41 % al 64 % en el mismo periodo, según el Pew Research Center.
Estas tendencias se traducen en consumidores que realizan opciones más sostenibles, empleados que prefieren empresas que asumen un propósito social e inversores que plantean a los consejos de administración preguntas incómodas.

Las empresas se ven obligadas a adaptarse rápidamente a este entorno cambiante. En el último año, por ejemplo, el número de empresas, ciudades, estados y regiones que anuncian compromisos para reducir sus emisiones de carbono a cero neto se ha duplicado. No se trata solo de «hacer lo correcto», sino que responde a una evaluación lúcida de los riesgos y oportunidades a los que se enfrentan hoy las empresas globales. Como señaló recientemente Larry Fink, consejero delegado de BlackRock, una gestora de inversiones con cerca de 7 billones de dólares en activos bajo gestión: «Las empresas que atienden a todos los stakeholders son las que pueden tener una rentabilidad duradera a largo plazo.»
En su Informe de perspectivas globales 2021, BlackRock anunció un «nuevo orden de inversión» en el que la sostenibilidad está llamada a convertirse en un componente clave de la asignación de carteras durante las próximas décadas. «Una opinión muy extendida es que adoptar la inversión sostenible exige sacrificar rentabilidad; nosotros no lo creemos», afirmó la compañía. Prevén que los grandes emisores de carbono puedan enfrentarse a «sanciones regulatorias, impuestos más altos y mayores costes de financiación», lo que llevará a los inversores a orientarse hacia activos sostenibles.
Brian Moynihan, presidente y consejero delegado de Bank of America, comparte un punto de vista similar. «A largo plazo, lo que importa a la sociedad importa a los inversores,» afirma. Moynihan ha impulsado una nueva iniciativa: la iniciativa de Métricas de Capitalismo de Stakeholders, desarrollada en el seno del Consejo Empresarial Internacional (IBC) del Foro Económico Mundial, del que él es presidente.
En septiembre de 2020, la iniciativa publicó su informe en el que se resume más de un año de trabajo para definir un conjunto de métricas comunes para la creación de valor sostenible. En 2017, el Foro Económico Mundial emitió el Pacto por un Liderazgo Responsable y Receptivo, con 140 directores ejecutivos que se comprometieron a alinear los valores y estrategias corporativos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Pero, conscientes de que mejorar el estado del mundo requiere algo más que palabras bonitas y sesiones de fotos, Moynihan y el IBC buscaron una forma de consolidar este nuevo espíritu de compromiso corporativo con la sociedad.
«A largo plazo, lo que importa a la sociedad importa a los inversores».
Brian Moynihan, presidente y consejero delegado de Bank of America
La respuesta a la que llegaron se presenta, en un primer momento, como bastante árida: métricas y divulgación. Pero, impulsados por el conocimiento de que «lo que se mide se gestiona», el IBC y el Foro trabajaron con las cuatro grandes firmas de contabilidad (Deloitte, EY, KPMG y PwC) para desarrollar un conjunto de métricas universales que permitiera a las empresas medir y divulgar cómo generan valor sostenible.
¿Por qué es tan importante la divulgación? Porque genera confianza y credibilidad, ambas esenciales para dotar a una empresa de su «licencia social para operar». Fink lo expresa así: «Las empresas evolucionan más rápido gracias a la divulgación: la transparencia pone de manifiesto los aspectos buenos y malos de todos. Una mejor divulgación financiera obliga a la dirección y al consejo a centrarse con mucha más precisión en estas cuestiones».
Sin embargo, a medida que se ha extendido la popularidad de la inversión sostenible, también ha aumentado el número de organizaciones, normas y siglas en torno a la presentación de informes sobre «medio ambiente, social y gobernanza» (ESG). Esto ha supuesto una carga mayor para la presentación de informes corporativos, al tiempo que ha fragmentado la visión del desempeño empresarial para los inversores.
La iniciativa de Métricas de Capitalismo de Stakeholders intenta abordar este problema seleccionando, de entre los cientos de normas disponibles en el mercado, un conjunto básico de solo 21 métricas universales frente a las cuales todas las empresas pueden (y en algunos casos ya lo hacen) informar. Más importante aún, la iniciativa demuestra que, como ha afirmado Janine Guillot, directora ejecutiva de la SASB Foundation, «la sostenibilidad ha subido por la escalera corporativa».
Las métricas básicas abordan cuestiones en cuatro pilares: Principios de Gobernanza, Planeta, Personas y Prosperidad. El último pilar es importante, porque integra la noción de sostenibilidad en el centro de lo que se necesita para crear valor ahora y en el futuro. Además, el Foro Económico Mundial alienta a las empresas a reflejar estas métricas, siempre que sea posible, en sus informes principales, transformando la sostenibilidad de un mero maquillaje corporativo en una prioridad a nivel de consejo de administración.
El 26 de enero de 2021, 61 directores ejecutivos de algunas de las mayores empresas del mundo respaldaron públicamente las Métricas de Capitalismo de Stakeholders, anunciando la siguiente fase en la implantación de esta iniciativa. El proyecto se considera una contribución al ámbito de las normas de sostenibilidad de tres maneras singulares:
1. Convergencia: Al destilar un conjunto de métricas y divulgaciones básicas consideradas fundamentales para la creación de valor a largo plazo, el Foro Económico Mundial y el IBC pretenden catalizar la convergencia de los responsables de establecer normas, los inversores y otras partes interesadas en torno a una norma internacional aceptada a nivel mundial para la presentación de informes de sostenibilidad.
2. Voz del mundo empresarial: Al señalar que los principales directores ejecutivos consideran la sostenibilidad como algo crítico para el éxito a largo plazo y la viabilidad de sus empresas, este proyecto otorga al sector privado una voz sólida y unificada en los debates en curso sobre una solución global para la presentación de informes de sostenibilidad.
3. Liderazgo en acción: Al adoptar las métricas, el IBC busca convertir las palabras bonitas en acciones significativas. La búsqueda de un sistema reconocido internacionalmente de presentación de informes corporativos integrales, que abarque tanto la información financiera como la no financiera, podría tardar varios años, pero el mundo no puede esperar; por ello, el subconjunto de métricas existentes del IBC ofrece un punto de partida en el camino hacia ese sistema universal.
El objetivo principal de la iniciativa del IBC es demostrar que el sector privado se toma la sostenibilidad en serio y que es una parte comprometida y dispuesta en el diálogo que conduce a un conjunto convergente de normas globales para la presentación de informes de sostenibilidad.
En términos más generales, el objetivo del Foro Económico Mundial es animar a todas las empresas, grandes y pequeñas, a adoptar estas métricas para demostrar a los inversores, los reguladores y la sociedad en su conjunto que el capitalismo de stakeholders puede ser una fuerza para el bien, tanto para las personas como para el planeta.



