La decencia puede ayudar a una empresa a definir su papel en la sociedad y hacer realidad el capitalismo de las partes interesadas.
La inclusión abarca la diversidad de pensamiento entre empleados y socios.
Para que el capitalismo beneficie a todas las partes interesadas, las empresas deben seguir innovando.
Las empresas deben trabajar para ganarse la confianza de las partes interesadas.
Creo que es posible tener un motor económico que funcione para todas las partes interesadas: los gobiernos, las personas, las empresas y el planeta. El Foro Económico Mundial ha establecido la visión, la ONU ha fijado los objetivos. Los líderes empresariales —yo incluido— hemos asumido un compromiso. Juntos, hemos trazado un rumbo para hacer realidad el capitalismo de las partes interesadas.
Pero creer no basta para llegar hasta allí. Las firmas, los objetivos y las conversaciones son solo un punto de partida. Para que las empresas cambien fundamentalmente la forma en que pensamos sobre nuestro propósito, demuestren que nos tomamos en serio nuestra responsabilidad con la sociedad y tengan un impacto real y positivo, tenemos que actuar. Y cómo actuamos es tan importante como lo que hacemos.
Hacer bien las cosas en cuanto al «cómo» exige algo muy básico: decencia.
La decencia es la base de las relaciones que impulsan la innovación, el sentido de urgencia y el pensamiento y las conductas en toda la empresa. Sienta las bases para escuchar, tener una mentalidad abierta y cultivar la diversidad de pensamiento, aspectos que nos convierten en colaboradores inclusivos. Además, ayuda a generar confianza, el cimiento sobre el que se construye todo lo demás. Debemos saber que todos trabajamos ayudándonos mutuamente y respaldándonos, sin enfrentarnos.
No me malinterpreten: los negocios no son filantropía. No pueden serlo. Tenemos que lograr nuestros márgenes, competir en precio, generar beneficios y crecer. Eso es el capitalismo, así de simple. Durante demasiado tiempo, una definición estrecha del capitalismo ha enfrentado los beneficios empresariales al propósito social, relegando la decencia en una empresa a algo «deseable, pero no imprescindible». Sin embargo, cuando nos atrevemos a ampliar nuestro enfoque, vemos que el propósito y los beneficios están entrelazados, y que la decencia es el tejido que los conecta.
Sí, las empresas y las naciones sobreviven gracias a que las personas ganan y gastan dinero. Pero, cuando ponemos la decencia humana básica en el centro de nuestro trabajo, resulta más fácil ver que ayudar a las personas a progresar, ampliar la clase media y contribuir a que prosperen y crezcan también nos beneficia. Además, acercarse a los socios y combinar fortalezas suele generar un impacto total mayor que el que cualquiera de las partes podría haber logrado por sí sola.
En Mastercard, la decencia sustenta nuestra sostenibilidad como empresa porque nos ayuda a ver con claridad que hacer lo correcto por la sociedad conduce a buenos resultados para nuestro negocio. Así, resulta más fácil definir nuestro papel en la sociedad y hacer realidad el capitalismo de las partes interesadas. Utilizamos nuestra red y nuestra tecnología para impulsar la inclusión financiera, el empoderamiento digital y, en última instancia, el crecimiento inclusivo porque la decencia es nuestra guía.
Así se manifiesta la decencia en la práctica en Mastercard.
Inclusión
La inclusión hace que el capitalismo de las partes interesadas sea sostenible, tanto desde el punto de vista comercial como social. Nos esforzamos por fomentar la diversidad de pensamiento entre nuestros empleados y socios. Esa variedad de voces nos ayuda a detectar desafíos sistémicos y a elaborar soluciones a largo plazo con beneficios de mayor alcance.
Por ejemplo, junto con Unilever, hemos ayudado a emprendedores de Kenia a hacer crecer sus negocios mediante la digitalización de transacciones que antes se realizaban en efectivo entre comerciantes y sus proveedores. Esas transacciones se convierten en un historial de compras que puede utilizarse para obtener microcréditos a través de un banco local. En Egipto, hemos trabajado con el Gobierno para digitalizar los pagos de pensiones alimenticias, de modo que las mujeres divorciadas reciban su dinero con mayor rapidez y seguridad. Gracias a este tipo de alianzas, estamos a punto de incorporar a la economía formal a 500 millones de personas que antes estaban excluidas. Seguimos trabajando con la reina Máxima de los Países Bajos, representante especial del secretario general de la ONU para la inclusión financiera, para animar a otras empresas a establecer alianzas similares.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en materia de ciberseguridad?
El Centro de Ciberseguridad ofrece una plataforma de confianza donde los líderes se reúnen para comprender los riesgos cibernéticos en evolución y sus implicaciones sistémicas. Se centra en fomentar la comprensión y la confianza en un mundo digital cada vez más interconectado.
Al facilitar la colaboración intersectorial y el intercambio de conocimientos, el Centro ayuda a sus socios a reforzar la ciberresiliencia y abordar desafíos que requieren respuestas colectivas.
Innovación
Para que el capitalismo beneficie a todas las partes interesadas, las empresas deben innovar constantemente. Pero innovar desde la decencia no significa innovar por el mero hecho de hacerlo. Significa escuchar, comprender y ofrecer lo que las personas quieren (transacciones ágiles, rápidas y fluidas) junto con lo que necesitan (inclusión, opciones y control).
Esto exige colaborar con gobiernos, ONG y empresas que conozcan a fondo las necesidades locales de innovación de distintas poblaciones. Por ejemplo, en la República Checa, mediante una «alianza para un país digital» con el Gobierno, Mastercard ayuda a las personas a dejar de usar efectivo e incorporarse al sistema financiero, lo que permite a esta nación de emprendedores obtener información valiosa para ampliar sus negocios. En Suecia, colaboramos con el Bank of Åland y la empresa de tecnología financiera Doconomy para que los titulares de tarjetas puedan hacer un seguimiento de la huella de carbono de sus compras y reducirla.
Confianza
La clave de todo esto es la confianza. Debe estar en el centro de lo que hacemos y de nuestra forma de trabajar. Tenemos que ganarnos la confianza cada día, con cada transacción, solución, herramienta e iniciativa.
En Mastercard, ganarse la confianza significa liderar en materia de seguridad de los datos. Colaboramos con otras instituciones financieras para establecer normas de seguridad en torno a la tecnología EMV, así como a los pagos con códigos QR, los pagos sin contacto y los tokens, a fin de que las personas no tengan que sacrificar la comodidad por la seguridad, ni viceversa. También trabajamos para garantizar que ninguna persona ni ningún eslabón de la cadena de seguridad quede expuesto por carecer de los recursos necesarios para proteger todo el sistema. Nos hemos asociado con Microsoft y otras organizaciones para crear el Cyber Readiness Institute, que ayuda a las pequeñas y medianas empresas a obtener las herramientas y los recursos que necesitan para ser más resilientes y seguras.
Ante todo, la decencia nos impulsa a adoptar un enfoque basado en principios al trabajar con cualquier tecnología, desde la inteligencia artificial hasta nuestro recurso más reciente: los datos. Hace poco publicamos nuestros Principios de responsabilidad sobre los datos, que reconocen el derecho fundamental de cada persona a ser propietaria de sus datos y controlarlos, y establecen salvaguardas para que actuemos como custodios responsables de esos datos.
Vivimos en un mundo donde todas las personas, en todas partes, tienen la posibilidad de prosperar. La decencia es clave para garantizar que puedan acceder a las oportunidades que tienen ante sí. Solo tenemos que recurrir a nuestra decencia humana básica y dejar que guíe nuestro trabajo.
Cuando lo hacemos, el camino hacia el capitalismo de las partes interesadas se vuelve muy real y transitable.




