La sostenibilidad se ha convertido en un imperativo empresarial para todas las empresas.
Las empresas pueden avanzar mediante colaboraciones público-privadas, alianzas intersectoriales y asociaciones dirigidas por directores ejecutivos.
Las empresas deben esforzarse por abastecerse de forma responsable, minimizar su huella, innovar en torno al ciclo de vida de un recurso y ser transparentes.
A estas alturas, todos entendemos la importancia de invertir en prácticas empresariales sostenibles. Lo que antes se consideraba una misión empresarial de hacer el bien social es ahora un imperativo empresarial.
La prueba es fácil de ver. Existen numerosos sectores prósperos que son económicamente viables y, al mismo tiempo, hacen el bien en el mundo. Tomemos como ejemplo la energía solar y eólica. Estos sectores se cuentan entre los de mayor crecimiento y contribuyen a un mercado mundial de energías renovables de 2,15 billones de dólares para 2025.
Esta oportunidad de hacer el bien no está reservada a las empresas verdes. Cada vez vemos más que el sector público y el privado se unen para aprovechar la mayor visibilidad de las plataformas públicas y los recursos de las empresas privadas. De hecho, las inversiones totales en sostenibilidad en todos los sectores y tipos de industria superan incluso a algunos de los mercados de sostenibilidad de mayor crecimiento. Hoy en día, las inversiones totales las inversiones sostenibles superan ya los 30 billones de dólares, un 68 % más desde 2014 y diez veces más desde 2004.
El "ingrediente secreto" de la sostenibilidad
Tras estudiar el impacto de estos esfuerzos, sabemos que la oportunidad de inversión en sostenibilidad no hace más que crecer. Los proyectos y programas dirigidos por empresas individuales están marcando la diferencia. Esto es especialmente cierto cuando se combinan las inversiones en sostenibilidad con los productos o servicios únicos de su empresa, el talento de sus empleados y las capacidades de sus clientes y socios. A esto lo llamo el "ingrediente secreto" de su empresa. Al reunir estos recursos, las empresas actuales han logrado avances significativos en la recuperación de materiales, la limpieza de los océanos y la reducción de nuestra huella.
Y las empresas han hecho realidad ese éxito mediante la creación de:
Colaboraciones público-privadas, como la Plataforma para Acelerar la Economía Circular (PACE), que se centra en avanzar hacia la economía circular mediante la generación de cambios sistémicos con rapidez y a gran escala.
Alianzas intersectoriales, como Nextwave, un consorcio de empresas globales que están ampliando el uso de plásticos recuperados de los océanos.
Asociaciones dirigidas por directores ejecutivos, como la Business Roundtable, integrada por empresas estadounidenses que trabajan juntas para demostrar cómo promover simultáneamente la sostenibilidad ambiental y lograr el crecimiento económico.
Compromisos y resultados individuales de las empresas, como 2000 millones de libras de equipos electrónicos usados recuperados y 100 millones de libras de materiales sostenibles utilizados en envases.
Empezando por las partes interesadas
Este es un trabajo importante, y toda nuestra comunidad de partes interesadas quiere vernos triunfar. Nuestros clientes, empleados e inversores esperan que nos comprometamos y que obtengamos resultados. Esto explica probablemente por qué muchos empleados se implican más cuando impulsan un cambio positivo. La expectativa de que las empresas aprovechen sus recursos también ayuda a explicar por qué el 81 % de los consumidores de todo el mundo considera firmemente que las empresas deberían contribuir a mejorar el medio ambiente.
En lo que respecta a invertir en prácticas empresariales sostenibles, las oportunidades son enormes. Tomemos como ejemplo los residuos electrónicos. Se producen aproximadamente 50 millones de toneladas de chatarra electrónica cada año, pero solo se recicla el 20 %, según un informe de PACE, elaborado por la Coalición de las Naciones Unidas sobre Residuos Electrónicos. Este problema crece a un ritmo difícil de seguir: para 2050, la cantidad de residuos electrónicos se habrá más que duplicado, hasta alcanzar los 120 millones de toneladas, convirtiéndose en la corriente de materiales de mayor crecimiento del mundo.
Entonces, ¿por dónde deberían empezar las empresas y en qué aspectos deberíamos exigirles responsabilidades?
Abastecerse de forma ética y responsable trabajando con proveedores comprometidos con prácticas ambientales sostenibles y con la protección de la salud y la seguridad de las personas y del planeta. Exija a los proveedores que cumplan su propio código de conducta y colabore con ellos para alcanzar objetivos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero o para impartir formación en competencias de futuro a sus trabajadores. Y cuando se detecten problemas, afróntelos: investigue las conductas indebidas, aparte a los infractores reincidentes e impulse prácticas responsables en lo más profundo de su cadena de suministro.
Minimizar su huella aumentando la eficiencia energética, reduciendo el consumo de energía y avanzando hacia el residuo cero. Tome la iniciativa ahora para fijar determinados compromisos, ya sean metas modestas o transformaciones a gran escala. Eduque a sus empleados en comportamientos ecológicos y anímelos a introducir cambios positivos.
Innovar en torno a los ciclos de vida de los recursos. Por ejemplo, un ordenador típico contiene plásticos, metales, metaloides, cerámicas, cobre, fibra de carbono, silicio, vidrio, acero, aluminio y otros innumerables materiales poco conocidos. Cada material conlleva su complejidad, pero para frenar la creciente marea de residuos electrónicos, es fundamental encontrar formas de reutilizar y reciclar estos materiales.
Fijar objetivos y ser transparente sobre sus avances. Identifique en qué aspectos que afectan al planeta puede marcar la diferencia su empresa. Conozca los objetivos que se están esforzando por alcanzar otras empresas de su sector. Determine las métricas que desea alcanzar y establezca un plazo.
Ninguna persona u organización tiene todas las respuestas. Mientras buscamos soluciones, debemos comprometernos con la transparencia y el diálogo abierto, porque un debate franco y el intercambio de conocimientos nos harán responsables y nos ayudarán a encontrar soluciones.
El impacto que ya hemos logrado demuestra que el trabajo realizado tiene una gran promesa. Nuestras inversiones actuales y colectivas seguirán impulsando el progreso durante los próximos años.




