La inclusión de la discapacidad no es un mero trámite. Es clave para alcanzar los ODS

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• La COVID-19 puede haber aumentado la sensibilización del mundo empresarial en materia de inclusión de la discapacidad.

• Muchas empresas solo adoptan medidas relacionadas con la inclusión de la discapacidad de forma esporádica.

• La inclusión de la discapacidad es una parte integral para alcanzar los ODS.

Han transcurrido seis meses desde el inicio de la pandemia de COVID-19. Más allá de la montaña rusa en la que el coronavirus ha sumido al mundo entero, ha puesto de manifiesto de forma específica y agravado notablemente las desigualdades a escala mundial, lo que afecta significativamente a los avances hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para la fecha límite de 2030.

Pero también ha despertado una empatía colectiva en toda la sociedad, pues muchas personas llegaron a comprender que el aislamiento y la exclusión que experimentaban durante el distanciamiento social y los confinamientos era la realidad cotidiana de muchos. En particular, el 15 % de la población mundial con algún tipo de discapacidad.

Los resultados recientes de The Valuable 500, el rastreador de inclusividad y accesibilidad de discapacidad de sus firmantes, muestran el impacto de la COVID-19 en la diversidad y la inclusión. Estos datos concluyen que el 39 % de las empresas es ahora más consciente que nunca de las necesidades de las personas con discapacidad y está acelerando sus acciones y compromisos en materia de inclusión de la discapacidad y accesibilidad. El cambio de percepciones en torno al trabajo remoto y flexible, así como una creciente conciencia de la importancia de una cultura corporativa inclusiva y diversa, se han identificado como factores que contribuyen a esta tendencia.

Las comunidades se unieron para apoyar e incluir a los más vulnerables y necesitados, y las empresas dieron un paso al frente para desempeñar su papel. Entre los ejemplos destacables figuran la reserva de horas para clientes mayores y vulnerables por parte de Sainsbury’s, y el programa Zero Rates Data Usage de O2 en el Reino Unido, que permite a los clientes acceder a sitios web importantes, incluidos los sitios de apoyo a la discapacidad, sin consumir su asignación de datos.

Ahora debemos ver que estas iniciativas en favor de la inclusión de la discapacidad se traducen en acciones a largo plazo en toda la cadena de suministro empresarial, desde la cultura y el empleo de la empresa hasta la representación en los materiales de marketing y las comunicaciones externas.

Sin embargo, aunque el panorama pueda ser positivo, la investigación también puso de relieve algunas estadísticas preocupantes. Mientras que dos de cada tres firmantes han incluido a personas con discapacidad en sus comunicaciones de marketing, solo uno de cada diez lo hace de forma habitual. La inclusión de la discapacidad no puede ser algo que las empresas aborden una sola vez con una iniciativa y luego olviden.

Es más imperativo que nunca que, mientras las empresas de todo el mundo buscan reorganizarse y reevaluar sus estrategias para la recuperación tras la COVID-19, alcanzar los ODS de forma colectiva esté firmemente integrado en sus agendas de liderazgo, y que la inclusión de la discapacidad resulte determinante en ello.

El mundo solo cuenta con 10 años para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU, establecida en 2015, pero los avances actuales no van por buen camino para lograrlo.

La COVID-19 ha agravado las desigualdades relacionadas con la discapacidad, pero también ha aumentado la sensibilización.Image: UNFPA

El Informe sobre Comercio y Desarrollo de la secretaría de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) ha puesto de manifiesto que la pandemia de COVID-19 muy probablemente «revierta gran parte del progreso económico y social ya logrado» hacia la consecución de los ODS. El informe estima que las perturbaciones económicas y sociales provocadas por el coronavirus han supuesto aproximadamente 6 millones de dólares en el comercio mundial.

La discapacidad está incluida en cinco de los ODS, en particular el objetivo 8, que promueve el crecimiento económico inclusivo y el empleo pleno y productivo que permite a las personas con discapacidad acceder plenamente al mercado laboral; y el 10, que subraya la inclusión social, económica y política de las personas con discapacidad. Además, «personas con discapacidad» o «discapacidad» se mencionan específicamente en 11 ocasiones a lo largo de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Está claro que la inclusión de la discapacidad no debe considerarse por las empresas como una iniciativa meramente «deseable». De hecho, iría más allá al afirmar que es fundamental para garantizar la sostenibilidad y el crecimiento futuros de las empresas. También es esencial para alcanzar los ODS de manera integral. Debemos considerar aquí el panorama general.

Por ejemplo, alcanzar el objetivo 10, que incluye la inclusión política, económica y social de las personas con discapacidad, no solo significa un ODS menos por cumplir. Significa desbloquear el talento y el potencial de una gran comunidad que puede contribuir de forma significativa al trabajo que se realiza para alcanzar los ODS en sectores de todo el mundo.

Hay motivos para la esperanza de que las empresas sean conscientes de lo fundamental que es la inclusión de la discapacidad para lograr una sociedad mundial sostenible e inclusiva para todos. Los datos más recientes de The Valuable 500 revelan que el 86 % de las empresas encuestadas considera que la inclusión de la discapacidad es importante para su estrategia empresarial. Sin embargo, la comunidad empresarial aún tiene mucho trabajo por hacer y retos que superar a la hora de poner esto en práctica.

¿Qué hace el Foro Económico Mundial para cerrar la brecha en la inclusión de la discapacidad?

La inclusión de la discapacidad no es un mero trámite: debe integrarse de forma constante en las decisiones cotidianas de toda la cadena de suministro empresarial como norma, si las empresas se toman en serio el negocio del crecimiento y el logro pleno de los ODS a tiempo.

Esta podría ser la década de la disrupción: la década que no deja a nadie atrás. Esto solo se logrará si estamos dispuestos a desmontar lo que nos separa y a ver la interconexión de nuestros sistemas y la interseccionalidad de la humanidad.

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