Los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) han evolucionado a partir de la filantropía y, después, de la responsabilidad social corporativa (RSC), según un director de ESG.
Pero los tres son sutilmente distintos, afirma, y ofrece una explicación de cada uno.
El 96 % de las empresas del G250 informa actualmente sobre cuestiones de sostenibilidad o ESG.
Pero es probable que el término cambie en el futuro para reflejar nuestra época cambiante.
Durante mis dos décadas de carrera en el ámbito del negocio responsable, he visto cómo ha evolucionado desde la filantropía hasta la responsabilidad social corporativa (RSC) y, en la actualidad, lo que se conoce más comúnmente como criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG).
Algunos podrían argumentar que se trata simplemente de términos de moda para lo mismo, pero considero que son sutilmente distintos entre sí, y merece la pena entender de dónde proceden para orientar la dirección de su carrera profesional. He trabajado en todo el espectro del negocio responsable, así que aquí tiene una visión general de la evolución y de lo que he aprendido por el camino.
Los orígenes: el movimiento filantrópico
Cuando se piensa en filantropía, pueden venir a la mente Bill Gates, Warren Buffett, MacKenzie Scott u otra figura similar. Se trata de personas que han acumulado una gran fortuna gracias a los negocios y que han decidido devolver parte de ella a la sociedad. Lo que hacen constituye una parte fundamental de la sociedad civil. Y a través de la labor filantrópica, a menudo ejecutada y financiada por fundaciones, fideicomisos y ONG, siguen existiendo numerosas oportunidades de empleo.
Podemos rastrear el concepto hasta la era victoriana, cuando empresas como Carnegie, Cadbury’s o Tata tenían propietarios con una mentalidad filantrópica y preocupados por su contribución a las comunidades. Pero este tipo de filantropía ha comenzado a desvanecerse en la era moderna.
La participación comunitaria a través de la RSC
Después llegó la RSC, que tuvo su origen en la filantropía, pero es menos paternalista y se centra más en cómo una empresa se involucra con el bienestar de las comunidades en las que opera y contribuye a él. Más allá de simplemente cuidar de sus empleados, las empresas comenzaron a buscar un beneficio para sí mismas. A menudo, la motivación es forjar la reputación, aumentar su base de clientes o crear una cantera de talento.
“El paso de la RSC al ESG replantea las prácticas empresariales responsables, que dejan de ser un ejercicio de construcción de reputación para convertirse en oportunidades de éxito empresarial.“
Mientras estaba en la BBC, desarrollamos una serie de iniciativas de RSC que incluían hacer que los edificios de nuestro campus fueran más accesibles para las comunidades locales, apoyar el periodismo ciudadano, organizar el voluntariado de los empleados y lograr que la corporación dependiera menos de Londres.
La RSC sigue siendo un componente importante de ser una empresa responsable y, para muchas, a menudo puede ser el punto de partida de una carrera profesional. Pero la evolución de la RSC al ESG supone un cambio significativo y de gran calado. El paso de la RSC al ESG replantea las prácticas empresariales responsables, que dejan de ser un ejercicio de construcción de reputación para convertirse en oportunidades de éxito empresarial, que incluyen la recompensa financiera, la adaptación a largo plazo, la diferenciación en el mercado y otras. Este cambio también es una oportunidad para que nuevos perfiles se incorporen a la profesión.
Llegar a todas las áreas de una empresa con el ESG
Muchos aspectos de la RSC y del negocio responsable se han convertido en factores de higiene, requisitos básicos imprescindibles cuya ausencia probablemente haga que una empresa sea criticada, pero cuya presencia no le reporta ningún mérito. Las exigencias regulatorias, junto con una mayor concienciación entre los grupos de interés, como clientes, empleados, proveedores, inversores y organismos públicos, han llevado a las empresas a darse cuenta de que deben actuar y considerar cómo mitigar el riesgo, al tiempo que generan valor para los grupos de interés, la sociedad y el planeta.
Según la Encuesta de KPMG de 2022 sobre informes de sostenibilidad, el 96 % de las empresas del G250 informa sobre cuestiones de sostenibilidad o ESG. Está claro que estamos asistiendo a la aparición del ESG como imperativo empresarial. El ESG adopta un enfoque holístico de los negocios. Se trata de integrar las prácticas responsables en la estrategia, las operaciones, los productos y la cultura de una empresa. Se centra no solo en minimizar el riesgo, sino también en maximizar las oportunidades. En cambio, la RSC suele gestionarse y ejecutarse por un equipo dedicado y rara vez tiene un impacto directo en el producto o servicio de una empresa, ni siquiera en su estrategia empresarial. El foco principal está en la participación comunitaria, el impacto medioambiental de oficinas y fábricas, y las prácticas laborales responsables.
“Estoy convencido de que en el futuro algo sustituirá al ESG y propongo que lo veamos como un proceso dinámico e iterativo en el que el cambio sea para mejor."
El ESG también señala a los inversores y a otros grupos de interés que una empresa se toma en serio estos aspectos al medirlos cuantitativamente, al introducir cambios reales en los procesos empresariales y al contemplar todo el negocio desde la perspectiva de la responsabilidad empresarial. Dicho más sencillamente, el ESG es un conjunto de compromisos que dan cumplimiento al propósito de una empresa.
Por ejemplo, en HubSpot creemos que el propósito es más que una palabra de moda: impulsa todo lo que hacemos y está en el centro de nuestro trabajo en materia de ESG. Establecer nuestro claro propósito de construir una empresa de la que las generaciones futuras se sentirían orgullosas nos ayuda a determinar qué iniciativas encajan con nuestros objetivos y a asegurar que priorizamos lo que más importa a nuestros grupos de interés, así como dónde podemos tener el mayor impacto.
Se avecinan más cambios, y eso es algo positivo
Aunque algunos puedan considerar todo esto bastante burocrático, sobre todo con la creciente regulación y el cumplimiento normativo que entra en vigor en la mayoría de las regiones, yo lo veo como una oportunidad. Significa que querer construir una carrera en el negocio responsable no se limita al departamento de ESG. Ahora se puede optar por carreras en marketing ético, diseño sostenible, programación respetuosa con el carbono, contabilidad de carbono o incluso ingeniería de la economía circular. El ESG forma parte de todo.
La evolución de los últimos años ha transformado lo que antes era un pequeño equipo de filantropía o de RSC en una disciplina de gestión en la que el negocio responsable es una prioridad en toda la empresa. En consecuencia, esta experiencia es más necesaria que nunca y ofrece grandes oportunidades a quienes buscan una carrera con propósito.
Dicho esto, no debemos obsesionarnos demasiado con la terminología. Estoy convencido de que en el futuro algo sustituirá al ESG y propongo que lo veamos como un proceso dinámico e iterativo en el que el cambio sea para mejor.



