El papel clave de Japón en la reconstrucción con un enfoque de «reconstruir mejor»

Pedestrians wearing protective masks walk past an advertisement on a department store show window amid the coronavirus disease (COVID-19) pandemic in Tokyo, Japan, January 7, 2021. REUTERS/Kim Kyung-Hoon - RC2W2L9KRYVS
Japanese companies will help achieve the Sustainable Development Goals.Image: REUTERS/Kim Kyung-Hoon
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  • Las empresas tienen un papel que desempeñar en la resolución de la crisis ambiental mundial, la ampliación de las desigualdades y la división social.

  • Los japoneses tienen un sentido profundamente arraigado de los valores, que destaca las relaciones con la sociedad y el equilibrio entre el altruismo y el interés propio.

  • Japón puede contribuir a la «gran reinicialización» con sus diversos recursos, como datos reales de alta calidad, y la sabiduría práctica singular del país.

La propagación mundial de la COVID-19 ha socavado las perspectivas de futuro de la sociedad humana.

Hasta ahora, muchos países han promovido la globalización y la digitalización bajo la bandera del principio de primacía del mercado, guiados por innovaciones tecnológicas que buscan generar beneficios priorizando la racionalidad económica.

Como consecuencia, si bien estas medidas han dado lugar a avances espectaculares en la economía y la sociedad, la destrucción ambiental, la creciente brecha entre ricos y pobres y otras «distorsiones» han crecido hasta un nivel que ya no puede ignorarse. La pandemia ha dejado al descubierto los aspectos negativos del problema, brindándonos la oportunidad de cuestionar la sostenibilidad de la sociedad humana.

Debemos aprovechar esta oportunidad para redefinir el capitalismo y tener el valor de construir un sistema económico y social nuevo y sostenible, respaldado por una amplia gama de partes interesadas. La «nueva normalidad» de nuestra sociedad futura se caracterizará por un cambio discontinuo constante. Ahora, cada uno de nosotros está llamado a ser consciente de este desafío, con la disposición y la imaginación necesarias para romper con el pasado y concebir el futuro que deseamos forjar.

Una nueva visión del capitalismo y del papel de las empresas

Las empresas tienen un enorme papel que desempeñar en la resolución de los problemas que amenazan la sostenibilidad de la sociedad humana, como la crisis ambiental mundial, la ampliación de las desigualdades y la división social, que se han hecho más evidentes a raíz de la crisis de la COVID.

Como líderes de la innovación, las empresas deben funcionar como la fuerza impulsora de la nueva economía y sociedad del futuro. La historia ha demostrado que muchas empresas han tomado la iniciativa en la transformación social al ofrecer productos y servicios innovadores. Intrínsecamente, las empresas asumen expectativas sociales de ser una presencia que ofrezca valor a largo plazo.

Las empresas del futuro deberán diseñar individualmente estrategias que aporten valor a la sociedad y mejoren la felicidad de las personas dentro de 30 a 50 años, aunque ello no se traduzca necesariamente en rendimientos a corto plazo.

Y las acciones empresariales a largo plazo que crean valor social y mejoran la sostenibilidad de la sociedad humana darán lugar a un mayor valor corporativo en el presente. Cuando se redefinan los valores y los beneficios que generan las empresas, las medidas encaminadas a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible deberían considerarse no como costes a corto plazo, sino como inversiones en el futuro que generarán rendimientos en los años venideros.

Si logramos configurar un mercado de capitales que reconozca este tipo de valor corporativo, podremos construir un «nuevo capitalismo» que maximice el potencial de las empresas y abrace la sostenibilidad social y la felicidad de las personas.

Image: Sompo Holdings

Las fortalezas de Japón

En los últimos años, hemos empezado a observar señales de la aparición de un nuevo capitalismo incipiente que encarna la fuerza impulsora de las corporaciones, los líderes de la innovación, como lo ejemplifica el impacto de las calificaciones de inversión ESG de diversas instituciones en la evaluación del valor corporativo.

Esta tendencia ha hecho que la contribución a los ODS y a la sostenibilidad social sea un requisito indispensable para todas las empresas del mundo. La gente ya no se identifica con una gestión que no sea consciente del valor social; por el contrario, en los mercados de capitales de la nueva era, puede incluso traducirse en una disminución del valor corporativo.

Al procurar establecer esta tendencia en la sociedad, Japón puede estar en condiciones de asesorar al resto del mundo. Tradicionalmente, los japoneses tienen un sentido profundamente arraigado de los valores, que destaca las relaciones con la sociedad, el espíritu de bien común de la sociedad y el equilibrio entre el altruismo y el interés propio.

En la reunión inaugural del Grupo de Acción Regional para Japón, el presidente ejecutivo Klaus Schwab se refirió a la importancia de la idea japonesa tradicional de «sanpō yoshi», que se traduce como satisfacción triple entre el vendedor, el comprador y la sociedad en su conjunto, a medida que avanzamos hacia la «gran reinicialización» del nuevo capitalismo de partes interesadas.

El «sanpō yoshi» nunca pretendió ser un dogma: es una sabiduría práctica basada en valores cultivados tradicionalmente en Japón para la sostenibilidad de la sociedad. Esta sabiduría práctica es esencial para encabezar la transformación hacia un nuevo capitalismo y contribuir al desarrollo de una sociedad sostenible.

Konosuke Matsushita, fundador de Panasonic Corporation, creía que una empresa debe «formar personas antes de fabricar productos» y señaló que las empresas, como entidades públicas de la sociedad, deben desarrollar y utilizar los recursos humanos en beneficio del mundo. Asimismo, muchos de nuestros predecesores japoneses gestionaron sus negocios y aportaron valor social con la convicción de que las corporaciones existen para el bien común de la sociedad en su conjunto.

SOMPO Holdings, una empresa que dirijo, puso en marcha un negocio de cuidados de enfermería en Japón, un país que afronta retos en una sociedad envejecida, lo que representa el futuro hacia el que se encamina el mundo. Esta es nuestra inversión en el futuro para el bien común, hacia una sociedad futura más próspera, al procurar ofrecer servicios de cuidados de enfermería sostenibles que emplean tecnologías y datos para que las personas puedan vivir su vida como elijan.

Estoy convencido de que la creación de valor social basada en la sabiduría práctica de las empresas japonesas contribuirá a la realización de los ODS en todo el mundo.

Medidas para que Japón se convierta en un país indispensable

La pandemia actual puede llevar a muchos países a replegarse hacia dentro y a fomentar el conflicto y la división en torno a los intereses nacionales. Una mirada a la comunidad internacional muestra que necesitamos fuerzas unificadoras, así como líderes que puedan señalar un camino claro a seguir. Es precisamente esta situación la que me lleva a estar convencido de que Japón tiene un papel que desempeñar para contribuir a la «gran reinicialización» del mundo.

A pesar de estar rezagado en diversidad y otros indicadores, según señala el Foro Económico Mundial en su «Global Competitiveness Report Special Edition 2020» –, Japón dispone de diversos recursos que pueden impulsar el crecimiento futuro, entre ellos la tercera economía más grande del mundo y el tamaño de su mercado en términos de PIB, las capacidades tecnológicas cultivadas por la fabricación de bienes y datos reales de alta calidad, como los datos médicos de un sistema universal de seguro de salud.

Japón puede ejercer liderazgo en la «gran reinicialización» hacia la nueva economía y sociedad, impulsando cambios sociales mediante la innovación que aprovecha estos recursos y la sabiduría práctica singular de Japón; y siendo un modelo a seguir, como país que ha experimentado y superado estos retos. Este es el primer paso que Japón puede dar para convertirse no solo en un país valioso, sino en uno indispensable para el resto del mundo.

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