Tras la pandemia, las empresas tendrán que innovar más que nunca.
La dificultad de medir la innovación suele hacer que no se reconozca ni se apoye.
Existen algunos principios universales subyacentes que pueden ayudar a las empresas a cuantificar la innovación.
En una encuesta reciente de más de 200 organizaciones, el 90% de los directivos afirmó que esperaba que la pandemia cambiara fundamentalmente la forma en que hacen negocios en los próximos cinco años. Esto significa que la innovación impulsará el crecimiento en el futuro próximo. Pero incluso antes de la pandemia, los directivos afirmaban que la dificultad de cuantificar la innovación era uno de los principales motivos por los que se mostraban reacios a invertir en ella. En ausencia de una metodología establecida para medir la innovación, el mercado suele tardar mucho tiempo en reconocerla.

En distintos campos, desde la biotecnología hasta la computación en la nube y la inteligencia artificial, muchas innovaciones han tenido históricamente curvas de adopción largas y planas. Una empresa exitosa como Tesla, por ejemplo, tardó una década en tener beneficios, cuando los vehículos eléctricos eran vistos como una curiosidad. Muchas empresas aplican a la innovación las mismas medidas de rendimiento que a otras áreas. Esto suele dar una imagen distorsionada, que o bien limita la inversión en innovación, o bien canaliza las inversiones hacia áreas equivocadas.
¿Entonces, cómo podemos mejorar a la hora de medir la innovación?
Es importante reconocer que la innovación adopta muchas formas y tamaños. Cada empresa tiene su propio enfoque y su propia definición. Esto significa que los indicadores utilizados para medirla también deben variar. Sin embargo, existen algunos principios universales subyacentes que podrían ayudar a las empresas a cuantificar, y por tanto a apoyar y fomentar, la innovación.
1. Los indicadores utilizados para medir la innovación deben ser reconocidos y aceptados por toda la empresa
Un marco común de métricas ayudará a todos a comprender en qué deben centrarse, en todos los departamentos y ubicaciones.
2. Los indicadores deben tener en cuenta los aspectos intangibles de la innovación
Esto puede incluir patentes, marca, cultura organizativa y procesos únicos. Las empresas de éxito se distinguen por lograr una ventaja competitiva sostenible, que en algunos casos está muy influida por los intangibles. Por ejemplo, el algoritmo de recomendación a clientes de Netflix, combinado con otros elementos, diferencia a Netflix de otras empresas de transmisión de contenidos. La mayoría de este tipo de recursos estratégicos y activos de crecimiento no se reflejan en el sistema de contabilidad financiera. Algunos incluso podrían considerarse costes, como los salarios de los empleados, los programas de formación o los programas de diversidad o de desarrollo cultural.
3. La innovación no debe medirse mediante un único indicador
Se requiere un sistema integral de indicadores, que se complementen y se apoyen mutuamente. Deben mostrar cómo una acción en una parte de la organización puede tener un resultado en otra. Utilizar un solo indicador suele provocar que una parte de la empresa tome decisiones que tengan efectos negativos en otras partes.
4. Los indicadores de innovación deben tener en cuenta el riesgo de disrupción para la empresa
Muchos sectores corren el riesgo de sufrir disrupción por la reducción del coste de la tecnología de gama alta y el aumento de la velocidad del progreso tecnológico. Pero disrumpir un sector significa algo más que las startups ganen cuota de mercado a los operadores establecidos. La disrupción es un cambio en el funcionamiento habitual de los negocios, que trae una nueva ola de competencia a un mercado estancado.
5. Los indicadores deben ayudar a impulsar la mejora
Un buen indicador cambia los comportamientos. El ecosistema que apoya la innovación en una empresa abarca las capacidades de recursos humanos, las alianzas y la cultura. La función de un sistema de contabilidad de la innovación es mostrar cómo los recursos afectan a los resultados. El sistema disuadirá las inversiones en actividades de bajo impacto; en última instancia, el objetivo de un sistema de contabilidad de la innovación es ayudar a un equipo, a un gestor o a un director general a tomar mejores decisiones.
Estamos en las primeras etapas de una revolución de la innovación empresarial. Los principios expuestos anteriormente constituyen la base de una nueva forma de gestionar el crecimiento mediante la innovación, basada en los hechos y no en la fe. Es un enfoque que sitúa la evidencia en el centro del proceso de toma de decisiones y aborda las deficiencias del sistema de contabilidad financiera a la hora de medir la innovación.
Dan Toma es coautor de The Corporate Startup & Innovation Accounting.



