El FMI lidera el camino en la presencia de mujeres en los puestos de mayor responsabilidad, pero aún se puede hacer más

Christine Lagarde, Managing Director of the International Monetary Fund (IMF) speaks during a session at the World Economic Forum (WEF) in Davos women business businesswoman businessman corporation corporate finance wall street stock exchange capitalism private ownership board c-suite CEOs CFOs corporation united states us america wall street change gender parity equality goldman sachs davos industry representation fair finance fiscal financial economics economies trading trade price money profit value men male female change changing 2020 future taxation tax wealth gross domestic product gdp politics democracy capitalism socialism fairness economics government govern administration system power voting votes elections electing faith trust electorate legislature house of commons house of lords congress senate house of representative prime minister government cabinet president executive legislative
Currently 35% percent of department directors at the IMF are women.Image: REUTERS/Ruben Sprich
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  • Las investigaciones del personal del FMI muestran los beneficios económicos de promover políticas de igualdad de género.

  • Kristalina Georgieva y Louise Levonian, del FMI, analizan el liderazgo femenino y lo que aún puede hacerse para promoverlo.

¿Dónde están todas las mujeres? Es una pregunta que no deberíamos tener que plantear en 2020. Pero la planteamos. ¿Por qué? Porque, sencillamente, hay muy pocas mujeres en puestos de liderazgo en todo el mundo. En vísperas del Día Internacional de la Mujer y al acercarse el centenario de la concesión del derecho al voto a las mujeres en Estados Unidos, es el momento adecuado para abordar el problema en profundidad.

El personal del FMI, en sus investigaciones desde una amplia gama de perspectivas demuestran claramente los beneficios económicos de promover políticas de igualdad de género. Y la conclusión es clara: más mujeres en la fuerza laboral y en puestos de mayor responsabilidad es una buena noticia para las mujeres, para las empresas y para las economías de sus países.

A pesar de algunos avances, persisten grandes brechas de género en el empleo y los ingresos. Por ejemplo, la tasa media de participación laboral de las mujeres en el mundo se sitúa 20 puntos porcentuales por debajo de la de los hombres. Además, de media en los distintos países, las mujeres solo disponen de tres cuartas partes de los derechos—como la propiedad de bienes, la recepción de una herencia o la apertura de una cuenta bancaria— que se reconocen a los hombres.

Y aunque cinco economías avanzadas presentan una brecha de género de 5 puntos porcentuales o menos, la brecha media de las economías avanzadas se mantiene en 10 puntos porcentuales.

A pesar de algunos avances, persisten grandes brechas de género en el empleo y los ingresos.

En conjunto, estos desequilibrios perjudican a la sociedad en forma de menor productividad y de crecimiento económico perdido. También privan a las mujeres de empoderamiento económico y de oportunidades de liderazgo.

Más mujeres en los puestos de mayor responsabilidad

Basta con observar el sistema financiero. Las mujeres están ausentes en todos los niveles, desde los depositantes y prestatarios hasta los miembros de los consejos de administración de los bancos y los reguladores. Además, las mujeres ocupan menos del 2 % de los cargos de director ejecutivo de las instituciones financieras y menos del 20 % de los puestos en los consejos de administración ejecutivos.

Sin embargo, cada vez hay más pruebas de que reducir la brecha de género en el liderazgo sí compensa.

En un documento, el personal del FMI constató que los bancos con una mayor proporción de mujeres en sus consejos tenían colchones de capital más elevados, una menor proporción de préstamos morosos y una mayor resistencia a las tensiones financieras.

El personal del FMI también constató la misma relación entre la estabilidad bancaria y la presencia de mujeres en los consejos reguladores bancarios.

En otro estudio del personal del FMI —que analizó dos millones de empresas de 34 países europeos—, una mayor diversidad de género en los puestos directivos se asoció con una mayor rentabilidad de las empresas. Más concretamente, constató que una mujer más en la alta dirección o en un consejo de administración se asocia con un rendimiento sobre activos superior en entre 8 y 13 puntos básicos.

Estos hallazgos demuestran los efectos beneficiosos de una mayor diversidad de opiniones en los consejos, ya que amplía la gama de perspectivas y mejora la calidad de la toma de decisiones y del debate, lo que conduce a mejores resultados para las empresas.

De rezagados a líderes

Aun así, solo el 18 % de las empresas del mundo están dirigidas por mujeres, y de media solo el 22 % de los miembros de los consejos de administración en los países de la OCDE son mujeres. La representación es aún menor en economías emergentes, como la India, con un 13 %, o Brasil, con un 8 %. El progreso ha sido lento, por decirlo suavemente.

En el FMI tratamos de “predicar con el ejemplo”. Actualmente, más del 30 % del personal directivo superior son mujeres, y el 35 % de los directores de departamento son mujeres.

También seguimos promoviendo la diversidad de género en nuestro Consejo Ejecutivo. Aunque la representación femenina ha aumentado en general en los últimos 14 años —a medida que más mujeres ocupan puestos de asesora y de asesora principal—, la proporción de directoras ejecutivas se ha mantenido en torno al 4–9 %.

Actualmente, tres de los 24 puestos de director ejecutivo y tres de los 30 puestos de director ejecutivo suplente están ocupados por mujeres, con una representación total del 9 % en 2019.

Una mayor presencia de mujeres en el Consejo Ejecutivo del FMI supone más diversidad de opiniones en la mesa que aborda los retos mundiales más urgentes, como el cambio climático, la desigualdad y la inclusión social, mediante el desarrollo de soluciones innovadoras para nuestros 189 países miembros.

También puede mejorar el desempeño y la eficacia institucionales. De hecho, estudios previos han demostrado que, cuando las empresas invierten más en diversidad de género, tienden a obtener mayores dividendos en excelencia organizativa —incluidos el liderazgo, la dirección, la rendición de cuentas y los valores— en comparación con las empresas no diversas.

Esto nos lleva a plantearnos cómo se aplica nuestra pregunta inicial sobre por qué hay tan pocas mujeres líderes en el propio Consejo Ejecutivo del FMI. Para responder, nos proponemos:

  • Sensibilizar a los gobiernos de los países miembros sobre la importancia de considerar —y seleccionar— a más mujeres para ser nombradas directoras ejecutivas y directoras ejecutivas suplentes.

  • Estudiar cómo puede el Fondo, como institución, reducir las barreras a la diversidad de género en el Consejo.

  • Ofrecer oportunidades de networking al personal femenino para que se reúna y comparta experiencias, y para que, de forma informal, pueda orientar a otras personas durante su permanencia en el FMI.

Al celebrar el Día Internacional de la Mujer y los logros de las mujeres de todo el mundo, debemos recordar que incluir a las mujeres en la economía mundial exige actuar. Podemos seguir esforzándonos y haciendo más. La próxima vez que alguien pregunte, “¿Dónde están todas las mujeres?” Creemos que podremos decir con orgullo “en

la sala de juntas.”

Por qué importa la diversidad de género. Image: FMI
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