La crisis de la COVID-19 demuestra que los riesgos empresariales relacionados con la naturaleza se están intensificando.
Un nuevo informe del Foro Económico Mundial, El futuro de la naturaleza y los negocios, ofrece una hoja de ruta para que las empresas actúen en favor de la naturaleza.
Quince transiciones positivas para la naturaleza impulsadas por las empresas podrían generar 10,1 billones de dólares y 395 millones de empleos.
La persona media de hoy es 4,4 veces más rica y vive 25 años más que en 1950.
Sin embargo, la Gran Aceleración se ha visto frenada en seco por la pandemia de COVID-19.
Es evidente que nuestras estructuras económicas y sociales son insostenibles sin una naturaleza resiliente. Los científicos han advertido de que biomas importantes, como el Amazonas, se aproximan rápidamente al umbral de puntos de inflexión irreversibles. La actividad empresarial habitual ya no es una opción.
La disrupción brinda una oportunidad para construir un futuro mejor: para lanzar un Gran Reinicio.
Los Informes sobre la Nueva Economía de la Naturaleza del Foro Económico Mundial ofrecen vías para que las empresas desempeñen un papel clave en la transición hacia una economía positiva para la naturaleza. El segundo informe, El futuro de la naturaleza y los negocios, muestra cómo 15 transiciones estratégicas pueden detener la pérdida de naturaleza para 2030.
Esto es lo que las empresas necesitan saber sobre el informe y cómo apoyar la transición.
No hay futuro para la forma habitual de hacer negocios.
Como consecuencia de la COVID-19, más de medio millón de personas han muerto en todo el mundo, 305 millones de empleos a tiempo completo (y la cifra sigue aumentando) están en riesgo y el FMI prevé que el crecimiento mundial se contraerá un 4,9 % en 2020. Con algunas de las mayores economías del mundo todavía luchando contra la pandemia, las perspectivas siguen siendo inciertas.
Pero la crisis y nuestra respuesta dejan dos cosas muy claras: debemos alejarnos con urgencia de la forma habitual de hacer negocios, y podemos hacerlo con la rapidez necesaria.
La necesidad de alejarse de la forma habitual de hacer negocios era evidente incluso antes de la pandemia. Mayo de 2020 batió nuevos récords en temperatura y en concentraciones de CO2. El Informe IPBES de 2019 reveló que estamos llevando a 1 millón de especies hacia la extinción. Nature Risk Rising destacó que 44 billones de dólares –más de la mitad del PIB mundial– están en riesgo debido a la dependencia de las empresas respecto de la naturaleza.
La pandemia es un llamamiento y una oportunidad sin precedentes para cambiar en profundidad la forma en que vivimos, comemos, cultivamos, trabajamos, construimos y proporcionamos energía a nuestras vidas.
Abordar el cambio climático es fundamental, pero no basta.
Combatir el cambio climático es vital, pero no será suficiente para detener la crisis de la naturaleza.
El cambio climático es actualmente responsable del 11-16 % de la pérdida de biodiversidad, proporción que se espera que aumente. Pero el 85 % restante se debe a otros factores, siendo el más significativo la conversión del uso de la tierra, del mar y de los océanos.
Para evitar el colapso de los sistemas terrestres de los que dependen todas las economías, los gobiernos, las empresas y los ciudadanos deben abordar todos los principales factores de pérdida de biodiversidad, y evaluar de forma colectiva y optimizar el uso del suelo, especialmente para la agricultura y la urbanización.
Transformar tres sistemas para un crecimiento compatible con el planeta y empleos resilientes
Abordar la crisis de la naturaleza requiere un cambio fundamental en tres sistemas socioeconómicos clave: la alimentación, el uso de la tierra y de los océanos; la infraestructura y el entorno construido; y las industrias extractivas y la energía.
En conjunto, estos sistemas ponen en peligro casi el 80 % de las especies amenazadas y casi amenazadas de la Lista Roja de la UICN. También representan más de un tercio de la economía mundial, generan hasta dos tercios de todos los empleos y contribuyen en mayor medida a las oportunidades empresariales y a la rentabilidad. Transformar estos tres sistemas transformaría nuestro mundo.
Esta transformación es esencial. El sistema mundial de alimentación, uso de la tierra y de los océanos representa alrededor de 10 billones de dólares (12 %) del PIB mundial, pero los costes ocultos de su funcionamiento ineficiente ascienden a 12 billones de dólares. Los productos de origen animal aportan solo el 18 % de las calorías, pero representan más del 80 % de las tierras de cultivo y el 58 % de las emisiones de GEI relacionadas con los alimentos. Más del 80 % de las aguas residuales se vierte sin tratar en cursos de agua. Y casi la mitad de todas las minas de gran tamaño se encuentran en bosques ricos en biodiversidad; solo la minería del níquel ha causado el 10 % de la deforestación en el Amazonas desde 2000.
15 transiciones para detener la pérdida de naturaleza para 2030
Quince transiciones sistémicas podrían generar hasta 10,1 billones de dólares en valor empresarial y 395 millones de empleos para 2030. Esta agenda de acción pragmática podría allanar el camino hacia una economía mundial positiva para la naturaleza y más resiliente ante futuras crisis.
Transformar el sistema de alimentación, uso de la tierra y de los océanos tiene el potencial de crear oportunidades empresariales por valor de casi 3,6 billones de dólares y 191 millones de nuevos empleos en los próximos 10 años. Por ejemplo, si la agricultura oceánica regenerativa se practicara en el 5 % de las aguas de Estados Unidos, podría absorber 135 millones de toneladas de carbono. Ampliar el modelo a solo el 1 % del océano mundial podría crear 50 millones de empleos.
Cinco transiciones en la infraestructura y el entorno construido podrían generar 3 billones de dólares y 117 millones de empleos para 2030. Aprovechar el aumento de la demanda de modelos de trabajo flexibles impulsado por la COVID-19 es un ejemplo destacado. La Fundación Ellen MacArthur calcula que los modelos de oficinas «compartidas» podrían reducir la expansión urbana en Europa en una superficie equivalente al tamaño de Bélgica.
Las oportunidades empresariales vinculadas a la transformación del sector energético y de industrias extractivas son inmensas. Podrían generarse unos 3,5 billones de dólares y 87 millones de empleos para 2030. En el sector automotriz, por ejemplo, los modelos circulares –que maximizan la reutilización y el reciclaje de materiales– podrían ahorrar 870 000 millones de dólares al año para 2030.
Convertir la oportunidad empresarial en una realidad positiva para la naturaleza
Es hora de que las empresas aboguen por la naturaleza y aprovechen este momento único de disrupción mundial para impulsar el cambio. Con los gobiernos enfrentándose a graves restricciones presupuestarias y a los impactos inmediatos de la COVID-19, es vital que las empresas den un paso al frente de forma más proactiva.
Para liderar la transformación, los responsables empresariales deben identificar las transiciones más relevantes para sus operaciones y la combinación de factores habilitadores –incluida la nueva inversión de capital y las tecnologías inteligentes de la Cuarta Revolución Industrial – necesarias para lograr el éxito.
Política con las personas y el planeta en el centro
Si bien las empresas pueden aportar liderazgo, innovación y capital, este cambio solo puede sostenerse con medidas normativas y políticas complementarias. Una política audaz y un liderazgo político decidido enviarán la señal de que la forma habitual de hacer negocios ya no es viable.
La transformación positiva para la naturaleza requiere 2,7 billones de dólares en inversiones público-privadas para 2030 con el fin de catalizar el cambio a la escala necesaria. Es mucho dinero, pero compárese con el paquete de estímulo de 2,2 billones de dólares de Estados Unidos contra la COVID-19, o con los hasta 3,3 billones de dólares que se espera que pierda la industria turística mundial.
Un programa de estímulo mundial centrado en proteger y restaurar la naturaleza, impulsar la productividad de los recursos y ampliar nuevas cadenas de valor regenerativas podría generar empleo, crecimiento económico, salud pública y equidad social.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial por la naturaleza?
El Centro para la Naturaleza y el Clima ayuda a los líderes a comprender las interconexiones entre el clima, la naturaleza y el desarrollo económico. Ofrece una plataforma para explorar vías que favorezcan la resiliencia y la prosperidad dentro de los límites planetarios.
Al posibilitar la cooperación entre sectores y regiones, el Centro apoya a los socios en la traducción de una comprensión compartida en soluciones prácticas para el clima y la naturaleza.
Esta es una coyuntura crítica para la humanidad. Nuestra respuesta determinará la salud de nuestras empresas, nuestras sociedades y nuestros sistemas planetarios durante décadas. Las prioridades ecológicas, sociales y económicas no deberían ser intereses contrapuestos. La COVID-19, una enfermedad zoonótica que se propagó por la sociedad humana y sumió en crisis a la economía mundial, es un ejemplo crítico de nuestra interconexión.
Ahora necesitamos una visión audaz de un futuro más sostenible, inclusivo y seguro, en el que las empresas desempeñen un papel de liderazgo en la transición.




