En la cumbre COP 26 se constituyó el Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad (ISSB).
El nuevo consejo ha creado un conjunto de disposiciones para promover la transparencia y la integridad en la divulgación corporativa de información sobre sostenibilidad.
Aunque los países no están obligados a seguir las nuevas disposiciones, se espera que su adopción sea mundial.
El recién creado Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad (ISSB) ha publicado para consulta pública el primer conjunto de directrices mundiales sobre la divulgación corporativa de información sobre sostenibilidad. Leer más
¿Qué es el ISSB?
Se puso en marcha en la cumbre climática COP 26 de las Naciones Unidas, en noviembre de 2021, tras el llamamiento de líderes mundiales, inversores y reguladores a adoptar un enfoque más riguroso para la divulgación empresarial de información climática y combatir el blanqueo ecológico, o la exageración de las credenciales ambientales. Es un organismo hermano del Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad, cuyas normas contables se utilizan en más de 140 países.
¿Cuáles son sus proyectos de normas?
El objetivo general de estas normas, divididas en dos partes, es mostrar a los inversores cómo los riesgos y las oportunidades relacionados con la sostenibilidad que se derivan de factores ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) afectan al valor empresarial de una compañía, es decir, a sus acciones y a su deuda neta.
La primera parte establece divulgaciones financieras generales relacionadas con la sostenibilidad mediante la evaluación de todos los tipos de riesgos y oportunidades, y de cómo se gestionan y controlan.
La segunda norma se centra en el clima y abarca los alcances 1, 2 y 3: respectivamente, las emisiones directas de dióxido de carbono de una empresa, en toneladas métricas; las emisiones indirectas derivadas de la energía que ha comprado; y todas las demás emisiones indirectas, como las de sus proveedores.
Las empresas podrían evaluar riesgos sociales y de gobernanza específicos utilizando normas de otros organismos reconocidos.
¿No habrá duplicaciones?
El tiempo lo dirá.
La Unión Europea tiene su propia directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD), que entrará en vigor en enero de 2023; se espera que el primer conjunto de informes anuales obligatorios sobre sostenibilidad se presente en 2024.
La CSRD va más allá del ISSB al incluir la «doble materialidad», es decir, el impacto de una empresa en el medio ambiente, y no solo cómo afecta el clima a una empresa.
Al igual que el ISSB, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) ha propuesto exigir a las empresas cotizadas estadounidenses que divulguen una serie de riesgos relacionados con el clima y sus emisiones de gases de efecto invernadero, incluidos los alcances 1-3. Es probable que se finalicen más adelante este año.
El ISSB espera que todas las jurisdicciones reconozcan sus normas como una referencia mundial para las empresas extranjeras, como ya está señalando la SEC, a fin de que encajen con sus propias reglas.
¿Cómo se aplicarán las normas del ISSB?
El objetivo es combinar la información cualitativa de la primera norma del ISSB con los datos cuantitativos y los objetivos de emisiones de la segunda norma en un único informe de sostenibilidad, publicado al mismo tiempo que la información financiera, es decir, al menos una vez al año, con orientaciones para quienes deseen actualizarlo cada semestre.
Las empresas tendrán que proporcionar información en un formato verificable, es decir, que pueda ser comprobado por auditores externos, algo fundamental para generar confianza entre los inversores en las nuevas normas.
¿Son obligatorias las normas del ISSB?
Cada país decidirá si adopta las normas del ISSB. Se espera que IOSCO, el organismo mundial que agrupa a los reguladores de valores de Estados Unidos, Europa, Asia y otras regiones, respalde las normas, lo que debería fomentar su adopción. Fijar una fecha de inicio forma parte de la consulta pública, aunque las empresas podrían adoptarlas antes de forma voluntaria.
¿Qué viene ahora?
El ISSB consultará más adelante este año qué otras normas podrían ser necesarias, por ejemplo, en materia social o de gobernanza, o en otras áreas ambientales como la biodiversidad.



