ESG: ¿cómo podemos medir lo «buenas» que son las empresas?

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  • ESG son las siglas en inglés de cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza.

  • Cada vez más, los inversores destinan dinero a empresas que afirman tener un buen desempeño en materia de ESG.

  • Pero ¿cómo lo medimos? Un experto lo explica en este episodio de Radio Davos podcast.

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ESG es un acrónimo que está en boca de todos en el mundo empresarial. Pero ¿qué queremos decir exactamente con el desempeño «ambiental, social y de gobernanza» de una empresa, y cómo podemos medirlo de manera significativa?

En este episodio de Radio Davos, Nadja Picard, responsable global de informes de PwC en Alemania, nos explica qué es ESG y cuánto falta para contar con formas claras de medirlo en todo el mundo.

¿Qué es ESG?

Nadja Picard, socia y responsable global de informes de PwC en Alemania: ESG es un término global relativamente nuevo que se centra en cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza que afectan a diversos grupos de interés de la sociedad. Sin embargo, a menudo también se distingue de la sostenibilidad y, al mismo tiempo, se usa como sinónimo de ella. En realidad, lo que buscamos son resultados sostenibles en el comportamiento empresarial y social, y en aquello de lo que se ocupan los gobiernos.

Robin Pomeroy: Y las métricas son la forma de medirlo. Porque está muy bien que una empresa diga, en materia ambiental, social y de gobernanza, «Estamos haciendo un gran trabajo», pero no lo creemos hasta que lo vemos, ¿verdad? ¿Puedes contarnos cómo se mide o darnos algo de contexto histórico? ¿Dónde empezó y qué ha ocurrido hasta ahora?

Nadja Picard: Creo que la pandemia realmente ha acelerado la atención que se presta a algunas de estas cuestiones por diversos motivos. Hemos visto que las cadenas de suministro son vulnerables. Hemos visto cómo la inclusión en nuestra sociedad se va desmoronando poco a poco. También estamos viendo que el crecimiento y la prosperidad económicos no siempre bastan para las personas y nuestras sociedades. Todo eso ha contribuido a centrar la atención en la sostenibilidad y sus cuestiones.

De ahí a examinar cómo abordan estas cuestiones las empresas hay solo un paso. Y el cambio climático, una de esas cuestiones, es hoy muy evidente. Queda poco debate científico sobre el hecho de que el cambio climático es una realidad y de que la sociedad, los gobiernos y también las empresas, como parte de la sociedad, deben abordar estas cuestiones. Por eso todo el mundo tiene presente la información sobre ESG o sostenibilidad.

Los inversores, que a veces tienen dificultades para invertir en empresas a largo plazo, también deben asegurarse de que las empresas en las que invierten tengan un futuro sostenible y un largo camino por delante. Por un lado, quieren asegurarse de que esas empresas actúen de manera responsable en cuanto a su conducta ambiental, a cómo consideran a su plantilla y a sus empleados y a cómo los tratan; así, su inversión resistirá el escrutinio, tendrá perspectivas a largo plazo y no se verá amenazada por riesgos físicos, regulatorios u otros. Así es como surgió todo esto.

Quienes utilizan la información de los informes corporativos —ya sean inversores, empleados o gobiernos— se están dando cuenta de que todo el entorno debe aunarse para acordar información comparable, fiable y sólida, respaldada por normas fáciles de aplicar y verdaderamente comparables en todo el mundo.

Nadja Picard, socia y responsable global de informes de PwC en Alemania

De algún modo hay que medir todo esto. Hace quizá un año, teníamos diversas normas, marcos y protocolos para medirlo, porque es complejo, ¿verdad? Medir el comportamiento y el impacto en relación con el cambio climático es complejo; medir el valor de la diversidad, la equidad y la inclusión, o incluso qué significan, también lo es; y medir cómo se comportan las empresas para aumentar la prosperidad de las comunidades donde viven también. Son cuestiones muy complejas. Esto ha dado lugar a diversas métricas e informes selectivos que las empresas utilizan según lo que se les haya pedido informar. Quienes usan la información de los informes corporativos —ya sean inversores, empleados que eligen dónde trabajar o gobiernos— se están dando cuenta de que todo el entorno debe aunarse para acordar información comparable, fiable y sólida, respaldada por normas fáciles de aplicar y comparables en todo el mundo.

Y sigo diciendo «información», que abarca más que las «métricas», porque creemos que es fundamental que las empresas expliquen no solo dónde se encuentran según las métricas actuales o las del período pasado, sino también adónde quieren llegar, qué quieren lograr y cómo piensan hacerlo. ¿Cuáles son las estrategias, los objetivos, los hitos y las acciones necesarios para alcanzar esas metas?

¿Habrá algún día normas globales de ESG?

Robin Pomeroy: ¿Llegará el día en que se pueda comparar una empresa de una parte del mundo con otra de la otra punta? Fabrican un producto u ofrecen un servicio similar, y se podría decir que esta es un 50 % mejor en materia de ESG. ¿Será posible algún día? ¿O es que hay distintas jurisdicciones y diferentes requisitos sobre lo que las empresas deben informar y hacer público?

Nadja Picard: Lo que vemos ahora es la aparición de normas comparables y armonizadas a escala mundial. Tenemos el ISSB, el Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad anunciado en la conferencia sobre el clima de Glasgow, COP26. Es un consejo que establece normas, al igual que en el ámbito de los informes financieros, y promueve su adopción global. Se propone establecer normas armonizadas y comparables a escala mundial sobre cómo informar, por ejemplo, acerca del clima, la brecha salarial de género y las métricas de diversidad, equidad e inclusión.

Y necesitamos que eso ocurra al «ritmo Apolo», como dice nuestro presidente global, porque las sociedades realmente lo quieren.

Aunque las reglas sobre lo que se considera «bueno» sean distintas, seguiría habiendo información objetiva muy comparable que permitiría comparar, por ejemplo, una empresa alemana con una argentina.

Nadja Picard, socia y responsable global de informes de PwC en Alemania

Por otro lado, ¿podemos determinar realmente qué empresa es mejor que otra? Las reglas sobre cuál es la conducta deseable dependen, por un lado, de los inversores, que juzgarán el desempeño de una empresa más allá de sus resultados financieros. Pero también dependen de los gobiernos, que determinarán qué conductas son aceptables y cuáles no. Eso puede variar mucho de una parte del mundo a otra, en buena medida por las diferencias entre las sociedades, sus contextos culturales y las necesidades de sus economías y comunidades. Pero, de nuevo, aunque las reglas sobre lo que se considera «bueno» sean distintas, seguiría habiendo información objetiva muy comparable que permitiría comparar, por ejemplo, una empresa alemana con una argentina.

Robin Pomeroy: ¿Cómo están reaccionando las empresas? ¿En general están adoptando este enfoque? ¿Se resisten?

Nadja Picard: Depende mucho de la parte del mundo en la que uno se encuentre. Europa lleva tiempo exigiendo a sus empresas que informen sobre sostenibilidad. En los últimos años, los debates sobre el endurecimiento de esas reglas han sido muy transparentes y culminaron con la publicación, en abril del año pasado, de la Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad. Ahora vemos que se publican los requisitos de las normas de información al amparo de esta directiva. Por eso podría decirse que, en Europa, las empresas ya lo veían venir y probablemente empezaron a prepararse mucho antes que en otras partes del mundo.

¿Será obligatorio informar sobre ESG?

Robin Pomeroy: Cuando dices que ya lo veían venir, ¿te refieres a que sabían que habría requisitos obligatorios para informar sobre algunas de estas métricas?

Las empresas deberían asegurarse de que la calidad, solidez y rigor de esta información estén al nivel de los informes financieros, porque tiene la misma importancia.

Nadja Picard, socia y responsable global de informes de PwC en Alemania

Nadja Picard: Así es. La directiva exigirá que se informe de manera obligatoria. Hay cierto debate sobre cuándo ocurrirá. El primer borrador decía que estos informes debían estar ya implantados en 2023. Hay indicios de que podría aplazarse un año para dar a las empresas algo más de tiempo para prepararse para estos requisitos, porque reunir los datos de forma muy sólida y controlada es bastante complejo. Las empresas deberían asegurarse de que la calidad de esta información esté al nivel de la calidad, solidez y rigor de la gobernanza de los informes financieros, porque tiene la misma importancia.

Robin Pomeroy: Entonces, ¿el resto del mundo seguirá el mismo camino?

No solo los reguladores exigen esta información; está muy claro que los inversores tienen mucho interés en ella... Más del 70 % de los inversores quieren normas sólidas y armonizadas a escala mundial que sirvan de base para informar globalmente sobre cuestiones ESG.

Nadja Picard, socia y responsable global de informes de PwC en Alemania

Nadja Picard: Por ejemplo, en Estados Unidos se presta mucha atención a los datos sobre diversidad, equidad e inclusión, y la SEC ya ha impuesto la obligación de informar sobre capital humano. Actualmente, Estados Unidos está considerando —la Comisión de Bolsa y Valores, la SEC— imponer la obligación de informar sobre el clima.

Ya trabajamos con muchas empresas que operan a escala mundial y las ayudamos a prepararse para estos requisitos de información. Pero, si nos detenemos a reflexionar, no solo los reguladores exigen esta información: está muy claro que los inversores tienen mucho interés en ella. Hace poco realizamos una encuesta a 325 inversores de unos 43 territorios, complementada con más de 40 entrevistas en otros 11 territorios, para entender qué quieren realmente en cuanto a la información sobre sostenibilidad. Hay algunas diferencias regionales. En Europa, los inversores se centran sobre todo en la información relacionada con el clima. En Estados Unidos, la información sobre salud y seguridad de los trabajadores y sobre diversidad, equidad e inclusión ocupa puestos mucho más altos entre las prioridades de los inversores. En general, está muy claro: más del 70 % de los inversores quieren normas sólidas y armonizadas a escala mundial que sirvan de base para informar globalmente sobre cuestiones ESG.

ESG: ¿por qué les importa a los inversores?

Robin Pomeroy: ¿Por qué crees que es así? ¿Por qué les importa esto a los inversores? Si inviertes dinero, eres un fondo de pensiones o un fondo de cobertura y tienes miles de millones de dólares para invertir, seguramente lo único que te importa es el rendimiento porcentual anual de tu inversión. ¿Por qué habría de interesarle esto a alguien?

Nadja Picard: Existe una fuerte interconexión entre las cuestiones de sostenibilidad y el desempeño financiero de las empresas. Por un lado, está claro que el cambio climático supone un riesgo para las empresas. Hay riesgos físicos —inundaciones y fenómenos meteorológicos extremos— que las ponen en peligro. Pero también existe el riesgo de medidas regulatorias y de fijación de precios del carbono, factores que los inversores querrán tener en cuenta al tomar decisiones.

Los fondos de pensiones administran el dinero de los trabajadores de un sector determinado, y esas personas también tienen interés en un futuro sostenible.

Nadja Picard, socia y responsable global de informes de PwC en Alemania

Y, francamente, los inversores suelen administrar o invertir dinero que la sociedad, las personas, les confían. Los fondos de pensiones administran el dinero de los trabajadores de un sector determinado, y esas personas también tienen interés en un futuro sostenible. Así que, a mi juicio, los inversores siempre reflejan en cierta medida a la sociedad, y la sociedad está prestando cada vez más atención a estas cuestiones. Francamente, algunos todavía se centran en asegurarse de que sus inversiones no corran peligro, así que esto sí tiene que ver con el desempeño financiero. Pero va mucho más allá de los resultados financieros.

Robin Pomeroy: Hay escépticos que dirán que las empresas quieren mejorar su imagen, recurrir al ecoblanqueo y quizá esto forme parte de ello. Dirán que pueden publicar un folleto atractivo que muestre lo bien que les ha ido en cuestiones ambientales, sociales o de gobernanza, y que han manipulado las cifras para quedar mejor; pero que, si se mira más a fondo, quizá no estén haciendo nada. ¿Qué le dirías a alguien escéptico que dijera eso de todo este empeño?

Nadja Picard: Todos vivimos en un entorno en el que vemos que la confianza es fundamental para las empresas. Las empresas deben ganarse la confianza de sus clientes, de sus empleados y, por diversos motivos, de sus inversores. Quieren contratar al mejor talento, vender sus productos —posiblemente dentro de la cadena de valor— y atraer a los mejores inversores para que las ayuden a cumplir sus ambiciones de crecimiento y mejorar sus resultados empresariales. Por eso, las empresas no pueden permitirse engañar. Les conviene adoptar una perspectiva integral sobre estas cuestiones de sostenibilidad, sin elegir solo las que les favorecen, y examinar realmente qué cuestiones esperan que las empresas aborden todos estos grupos de interés.

El Foro Económico Mundial ha elaborado un documento que identifica 21 métricas como un buen punto de partida para que las empresas las examinen.

Nadja Picard, socia y responsable global de informes de PwC en Alemania

Eso es bastante difícil porque no está definido, y expone a las empresas al riesgo de omitir información sin querer o de divulgarla sin querer con una solidez inferior a la de los informes financieros. Por eso creo que todo el ecosistema —inversores, clientes, empleados y empresas— se beneficiaría de normas claras al preparar la información. Estas normas les ofrecerían un marco para entender la materialidad, las cuestiones importantes que deberían abordar y cómo hacerlo, además de definir las métricas. ¿Qué métricas deben preparar? ¿Cuáles pueden elegir, según la importancia que tengan para su sector concreto o su modelo de negocio? Si se dispone de ese marco, como ocurre hoy con los informes financieros, también se podrán elaborar informes honestos y completos sobre cuestiones de sostenibilidad.

Robin Pomeroy: ¿Adónde puede acudir la gente para aprender más sobre ESG y sus métricas? ¿Habrá próximos hitos en este camino hacia las métricas ESG y formas estandarizadas a escala mundial de medir estas cuestiones?

Nadja Picard: Permíteme empezar por el Foro Económico Mundial.

Como es un ámbito muy complejo y todavía no hay normas definidas, el Foro Económico Mundial ha elaborado un documento que identifica 21 métricas como un buen punto de partida para que las empresas las examinen. Esas 21 métricas abarcan ámbitos como la gobernanza, la prosperidad, las personas y el medio ambiente, y son un muy buen comienzo para que una empresa examine las cuestiones de sostenibilidad y empiece a preparar sus informes.

A escala mundial se están preparando normas en el marco de dos grandes iniciativas, que es lo que las empresas deben seguir de cerca. Por un lado, la Unión Europea está a punto de concluir su Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad y las normas que la sustentan. Los borradores preliminares ya están disponibles en sus sitios web, así que las empresas pueden consultar los requisitos propuestos. Estos requisitos también se extienden más allá de la Unión Europea. Según la redacción de la legislación, se aplican a empresas en Europa que pueden pertenecer a corporaciones de fuera de Europa; por tanto, estas quizá también tengan que examinar estos requisitos de información, aunque no estén radicadas en la Unión Europea.

Y luego está el Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad, que depende de la Fundación de las Normas Internacionales de Información Financiera, y se propone elaborar normas para los informes ESG sobre sostenibilidad con la esperanza de que las adopten las bolsas de valores de todo el mundo y quienes exigen informes corporativos. Comienzan con el clima como primer tema y con una norma general de información, que ya están disponibles, también como documentos de trabajo que orientan a las empresas sobre la dirección que tomarán estos requisitos de información. Pero también estamos presionando a este consejo, el Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad, para que aborde con rapidez cuestiones que van más allá del clima: otros asuntos ambientales y también sociales, así como cuestiones de diversidad, equidad e inclusión, y que siente las bases para un conjunto completo de normas de información.

Otros contenidos de audio y vídeo sobre ESG:

Capitalismo de las partes interesadas | Episodio 5
Capitalismo de las partes interesadas | Episodio 5
30:43

Métricas ESG en el videopódcast sobre el capitalismo de las partes interesadas:

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