El ecosistema del Sudeste Asiático está en graves problemas

An aerial view shows a tract of Amazon rainforest which has been cleared by loggers and farmers for agriculture, near the city of Santarem, Para State April 20, 2013. The Amazon rainforest is being eaten away at by deforestation, much of which takes place as areas are burnt by large fires to clear land for agriculture. Initial data from Brazil's space agency suggests that destruction of the vast rainforest - the largest in the world - spiked by more than a third over the past year, wiping out an area more than twice the size of the city of Los Angeles. If the figures are borne out by follow-up data, they would confirm fears of scientists and environmental activists who warn that farming, mining and Amazon infrastructure projects, coupled with changes to Brazil's long-standing environmental policies, are reversing progress made against deforestation. Environmental issues will be under the spotlight as a United Nations Climate Change Conference opens in Warsaw, Poland, on November 11. Picture taken on April 20, 2013. REUTERS/Nacho Doce (BRAZIL - Tags: AGRICULTURE POLITICS ENVIRONMENT) ATTENTION EDITORS: PICTURE 02 OF 55 FOR PACKAGE 'AMAZON - FROM PARADISE TO INFERNO' TO FIND ALL IMAGES SEARCH 'AMAZON INFERNO' - RTX158ZG
Southeast Asia’s biodiversity is under serious threat.Image: REUTERS/Nacho Doce
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Rico en fauna, el Sudeste Asiático alberga al menos seis de los 25 «puntos críticos de biodiversidad» del mundo: zonas que contienen una concentración excepcional de especies y están excepcionalmente amenazadas. La región alberga el 20 % de las especies de vertebrados y plantas del planeta y el tercer bosque tropical más grande del mundo.

Además de esta biodiversidad existente, la región registra un ritmo extraordinario de descubrimiento de especies, con más de 2.216 especies nuevas descritas tan solo entre 1997 y 2014.

Las comparaciones mundiales son difíciles, pero parece que la región del Mekong registra un ritmo de descubrimiento de especies más alto que otras zonas de los trópicos, con cientos de especies nuevas descritas cada año.

Pérdida de hábitat

La biodiversidad del Sudeste Asiático está gravemente amenazada; se prevé que algunas zonas pierdan hasta el 98 % de los bosques que les quedan en los próximos nueve años. También se considera que es la región del mundo más amenazada en cuanto a los mamíferos.

Lamentablemente, los medios de comunicación mundiales suelen olvidar la frágil biodiversidad de la región. Además, registra menos publicaciones que otras regiones tropicales sobre ecología e investigación sobre biodiversidad. Quizá no sorprenda, entonces, que el Sudeste Asiático tenga algunas de las tasas de deforestación más altas del planeta: ha perdido el 14,5 % de sus bosques en los últimos 15 años.

Algunas zonas, como Filipinas, han perdido hasta el 89 % de su cubierta forestal original. Los avances recientes en imágenes satelitales hacen que esta pérdida resulte especialmente patente; por ejemplo, la secuencia temporal de Google Earth muestra que muchas regiones se han transformado de bosques vírgenes en tierras agrícolas en la última o las dos últimas décadas.

La pérdida de bosques es uno de los principales factores que impulsan la pérdida de especies en la región, y la producción de pasta y papel, caucho y aceite de palma son las causas principales de la tala de bosques. El Sudeste Asiático exporta el 86 % del aceite de palma del mundo y el 87 % del caucho natural del mundo. Se prevé que las zonas de cultivo de estos productos se amplíen entre 4,3 y 8,5 millones de hectáreas para satisfacer la demanda de aquí a 2024.

La mayoría de las nuevas plantaciones se establecen directamente tras talar la selva tropical, y las empresas que invierten en el Sudeste Asiático están clasificadas entre las menos sostenibles del mundo. La iniciativa Forest & Finance creada recientemente ha informado que, entre 2010 y 2015, la inversión en sectores con «alto riesgo de deforestación» en el Sudeste Asiático superó los 38.760 millones de dólares estadounidenses.

En la práctica, es casi imposible evitar estos productos. Con 61,1 millones de toneladas, el aceite de palma fue el aceite más consumido del mundo en 2015, y la cifra va en aumento. La certificación destinada a evitar que continúe la deforestación y garantizar la sostenibilidad del aceite de palma certificado también ha resultado difícil, y no ha logrado detener la deforestación.

Las dos iniciativas de certificación de la producción sostenible de aceite de palma y caucho natural —la Mesa Redonda sobre el Aceite de Palma Sostenible y las iniciativas de «caucho sostenible»— no han cumplido sus compromisos de proteger los hábitats naturales.

Las nuevas plantaciones han seguido impulsando la destrucción de las selvas tropicales naturales y de las especies que dependen de estos ecosistemas para sobrevivir. En algunos casos, las iniciativas han terminado recurriendo a «incentivos perversos» que, en realidad, alientan la deforestación. Entre ellos hay subsidios que facilitan la tala de bosques al financiar su conversión en tierras de cultivo, o la entrega gratuita de semillas de caucho para reemplazar los bosques naturales.

Image: The Conversation

Presas, humedales y minería

La deforestación no es el único factor que impulsa la pérdida de hábitat en la región; el Sudeste Asiático también tiene más presas planificadas que cualquier otra zona del planeta. Aunque a menudo se las considera «energía verde», las presas provocan una pérdida de biodiversidad y debilitan las economías rurales al destruir medios de vida.

Actualmente hay 78 presas planificadas para el delta del Mekong. Si se construyen, se prevé que reduzcan entre un 20 % y un 70 % el número de peces migratorios en el Mekong, además de inundar hábitats esenciales y causar sequías regionales. El Mekong tiene la mayor diversidad de agua dulce del mundo, y la posible extinción de tantas especies sería una catástrofe mundial.

También se prevé que las pesquerías del Mekong alimenten a más de 65 millones de personas. La disminución de las poblaciones de peces tendrá consecuencias directas para los ingresos y la alimentación en toda la región.

El drenaje de los humedales de Asia plantea otros peligros, sobre todo por su importancia para más de 50 millones de aves limícolas migratorias que dependen de ellos para migrar y reproducirse.

Alrededor del 80 % de los humedales del Sudeste Asiático está amenazado por su conversión en tierras agrícolas o por el desarrollo mediante drenaje. Ya se ha perdido hasta el 45 % de los humedales intermareales. Hasta ahora, esto ha provocado reducciones poblacionales de hasta el 79 % en algunas especies de aves limícolas.

La minería es otro problema a menudo desatendido que supone una amenaza importante para la biodiversidad, especialmente para los karsts (afloramientos de piedra caliza y cuevas), que cubren alrededor de 800.000 km² del Sudeste Asiático. Se sabe que cada uno de estos ecosistemas alberga más de diez especies que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta.

Sin embargo, la mayoría de estos lugares nunca se han estudiado, y se estima que hasta el 90 % de las especies de cuevas de China aún no han sido descritas científicamente. Es probable que en el resto de la región haya tasas similares de especies sin clasificar.

Estos ecosistemas kársticos están gravemente amenazados. El cemento se obtiene directamente de los ecosistemas kársticos y, tan solo entre 2011 y 2013, China utilizó más cemento (6,6 gigatoneladas) que Estados Unidos en toda su historia documentada. El consumo anual aproximado de China, de 1,5 toneladas per cápita, equivale a más del 60 % de la demanda mundial de cemento cada año.

Dado que los karsts están infrarrepresentados en las áreas protegidas y que la mayoría de las especies que los habitan se limita a un único lugar, es imposible saber cuántas especies se extinguen cada año como consecuencia.

Caza y comercio

Otra amenaza para la biodiversidad de la región es el comercio ilegal de fauna silvestre. Su valor asciende aproximadamente a 20.000 millones de dólares estadounidenses al año, y es el cuarto mayor comercio ilegal del mundo.

En el Sudeste Asiático, la caza representa la mayor amenaza para la supervivencia futura de muchas especies; pocos mamíferos autóctonos de más de 2 kg sobreviven fuera de las áreas protegidas. La caza representa una amenaza para todas las especies: los cárteles criminales buscan y comercian con especies de alto valor, mientras que especies más pequeñas se comercian para obtener medicinas, alimentos o por deporte.

El comercio de fauna silvestre en Asia puede dividirse en tres tipos principales: con fines medicinales, por estatus (ya sea en restaurantes de fauna silvestre o como adornos) o para el comercio de mascotas, zoológicos y acuarios (principalmente aves, reptiles y anfibios).

La medicina tradicional en Vietnam y China amenaza a una enorme variedad de especies, pero sobre todo al pangolín, el animal más traficado del planeta. Lamentablemente, el uso de especies amenazadas en la medicina muestra pocas señales de disminuir.

Aunque algunas celebridades han hecho campaña en favor de especies perseguidas por su estatus o para fabricar adornos, como el marfil de elefante, muchos otros animales y plantas no han recibido la atención necesaria para evitar su explotación excesiva. Y varias especies se enfrentan ahora a la extinción.

El comercio de fauna silvestre como mascotas y para zoológicos, especialmente de reptiles y anfibios y aves, han recibido atención recientemente, ya que ahora se sabe que muchas especies que antes se creía que habían sido criadas en cautividad fueron capturadas en estado silvestre. Han sufrido graves descensos poblacionales como resultado de su explotación para el comercio.

La biodiversidad única del Sudeste Asiático está amenazada por algunas de las tasas más altas de pérdida de hábitat del mundo, así como por la sobreexplotación directa de especies. Incluso cuando los bosques permanecen intactos, se están vaciando poco a poco de su biodiversidad mediante la caza.

Aunque investigadores y conservacionistas comprometidos trabajan para prevenir estos problemas, el Sudeste Asiático verá la extinción de muchas especies endémicas en las próximas décadas. Cuántas sobrevivirán dependerá del éxito de las medidas de conservación y sostenibilidad.

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