Cuando el profesor Klaus Schwab presenta el nuevo Manifiesto de Davos, un conjunto de principios que sustentará la Reunión Anual 2020 del Foro Económico Mundial, echemos la vista atrás al primer Manifiesto, firmado en 1973.
A. La finalidad de la gestión profesional es servir a los clientes, los accionistas, los trabajadores y los empleados, así como a las sociedades, y armonizar los distintos intereses de las partes interesadas.
B. 1. La dirección debe servir a sus clientes. Debe satisfacer las necesidades de sus clientes y ofrecerles el mejor valor. La competencia entre empresas es la forma habitual y aceptada de garantizar que los clientes reciban la opción de mayor valor. El objetivo de la dirección es traducir las nuevas ideas y los avances tecnológicos en productos y servicios comerciales.
2. La dirección debe servir a sus inversores proporcionando un rendimiento de sus inversiones superior al rendimiento de los bonos del Estado. Este rendimiento superior es necesario para integrar una prima de riesgo en el coste del capital. La dirección es el fiduciario de los accionistas.
3. La dirección debe servir a sus empleados, porque en una sociedad libre el liderazgo debe integrar los intereses de quienes son dirigidos. En particular, la dirección debe garantizar la continuidad de los empleados, la mejora de los ingresos reales y la humanización del lugar de trabajo.
4. La dirección debe servir a la sociedad. Debe asumir el papel de fiduciario del universo material para las generaciones futuras. Debe utilizar de forma óptima los recursos inmateriales y materiales de que dispone. Debe ampliar continuamente las fronteras del conocimiento en gestión y tecnología. Debe garantizar que su empresa pague los impuestos adecuados a la comunidad, a fin de que esta pueda cumplir sus objetivos. La dirección también debe poner sus propios conocimientos y experiencia a disposición de la comunidad.
C. La dirección puede alcanzar los objetivos anteriores a través de la empresa económica de la que es responsable. Por esta razón, es importante garantizar la existencia a largo plazo de la empresa. La existencia a largo plazo no puede garantizarse sin una rentabilidad suficiente. Así pues, la rentabilidad es el medio necesario para que la dirección pueda servir a sus clientes, accionistas, empleados y a la sociedad.



