Cómo reconstruir la confianza en los viajes internacionales

A view shows an almost empty international departure terminal of Haneda Airport, where fewer people than usual are seen during Golden Week holidays following the coronavirus disease (COVID-19) outbreak, in Tokyo, Japan April 29, 2020. REUTERS/Kim Kyung-Hoon - RC29EG9WA7RW
Passenger numbers fell by almost 70% between January and August 2020.Image: REUTERS/Kim Kyung-Hoon
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  • Los países han aplicado una serie de normas de entrada relacionadas con las pruebas de COVID y la cuarentena, con poca coherencia y rara vez teniendo en cuenta los resultados de las pruebas realizadas en otros países.

  • Para abrir las fronteras con más seguridad, los países, las aerolíneas y las personas tendrán que confiar en los resultados de las pruebas, los registros de vacunación y, posiblemente, otros datos sanitarios procedentes de otros países.

  • El riesgo de nuevos brotes y el aumento de la demanda de pruebas y restricciones exigen un marco internacional para reanudar los viajes y el comercio con más seguridad mientras esperamos las vacunas.

Con 34 millones de infecciones por COVID-19 en todo el mundo y más de 1 millón de muertes a nivel mundial hasta la fecha, la Cumbre de Impacto para el Desarrollo Sostenible del Foro Económico Mundial incluyó una sesión sobre cómo deben evolucionar los viajes internacionales para ser más seguros, a fin de recuperar la confianza pública.

Estas tasas de infección y de mortalidad han afectado significativamente a la salud pública y a la atención sanitaria, pero otros sectores e industrias también han sufrido la ralentización económica directa e indirecta debida a la reducción de los viajes y el comercio. Los asistentes a la sesión afirmaron que, para que los viajes y el comercio mundiales vuelvan a los niveles previos a la pandemia, los viajeros necesitarán una forma segura y verificable de acreditar su estado de salud al viajar y cruzar fronteras.

El impacto económico de la ralentización de los viajes y el comercio ha sido enorme en comparación con la situación anterior al brote del virus. En 2019, los viajes y el turismo representaron el 10 % del PIB mundial y dieron empleo a 1 de cada 10 puestos de trabajo en todo el mundo. Sin embargo, entre enero y agosto de 2020 se registró un descenso del 69 % en el número de pasajeros internacionales, según la Organización de Aviación Civil Internacional. Esto se ha traducido en pérdidas para las aerolíneas de entre 350 000 y 400 000 millones de dólares. La pandemia también ha provocado una disrupción sin precedentes en el comercio mundial, cuya caída, según previsiones de organismos como la Organización Mundial del Comercio, se situará entre el 13 % y el 32 % en 2020.

Image: York Aviation, «El impacto económico más amplio de las restricciones de viaje entre el Reino Unido y Estados Unidos», septiembre de 2020.

¿Necesitan los países aprender a confiar en los datos sanitarios de otros países?

Nueve meses después del inicio de la pandemia, la perspectiva de las vacunas puede suponer una luz al final del túnel. Pero para que los viajes y el comercio se reanuden, incluso con vacunas disponibles, los responsables políticos necesitan acceder a un marco común que les ayude a tomar decisiones basadas en datos sobre los requisitos de entrada en sus países.

Ante la imposibilidad de confiar en los datos sanitarios generados fuera de sus fronteras, muchos países insisten en realizar pruebas a la llegada o simplemente cierran sus fronteras. En su prisa por cerrar fronteras, los esfuerzos han sido a menudo dispares y descoordinados. Como resultado, existe una infinidad de enfoques en cuanto a normativas y restricciones por COVID, y casi tantas medidas de cuarentena diferentes como países. Solo una base común para la recuperación y el intercambio de registros sanitarios a través de las fronteras puede restaurar la confianza.

Recuperar la confianza de los viajeros

El problema de la confianza fue especialmente evidente en Europa durante el pico del verano, cuando muchas personas se arriesgaron a volar a destinos vacacionales. Mientras los turistas tomaban el sol en la playa, las restricciones de viaje se endurecieron como reacción al último nivel de contagios por COVID, lo que dejó a muchos ante una cuarentena inesperada al regresar a casa. La evolución de las medidas de cuarentena se ha vuelto cada vez más compleja de seguir para los viajeros, a medida que los estados, las subregiones, las ciudades y los pueblos se convierten en zonas de riesgo.

Para evitar estas situaciones, el mundo necesita una infraestructura digital unificada y un marco de confianza sanitaria, en el que los datos de salud puedan compartirse de forma segura entre fronteras, así como con las aerolíneas y otras partes interesadas. De lo contrario, la gente no se atreverá a subirse a un avión, y no por preocupación por el vuelo, sino porque no sabe qué ocurrirá antes o después de este. ¿Tendrán que presentar una prueba negativa de COVID-19 realizada en un laboratorio de su país? ¿Será este laboratorio fiable a ojos de los agentes de control fronterizo? ¿O tendrán que hacerse una prueba en el aeropuerto al aterrizar?

Por eso existe una necesidad tan urgente de soluciones como CommonPass para hacer que los viajes internacionales sean más seguros, mediante la confianza en los datos sanitarios y la transparencia de los requisitos de entrada. El objetivo es poner en marcha una infraestructura digital y un marco de confianza que acojan los registros de vacunación antes de que comience la distribución de vacunas. Sin una plataforma común para compartir información sanitaria, la confusa variedad de normativas y restricciones descoordinadas seguirá existiendo, incluso si una o varias vacunas están disponibles.

Primeros ensayos globales para compartir datos sanitarios entre fronteras

Los ensayos de este marco de confianza sanitaria se pondrán en marcha en octubre de 2020, en colaboración con las principales aerolíneas y aeropuertos, con los gobiernos desempeñando un papel de observadores. Los ensayos pretenden demostrar cómo se ha diseñado el marco CommonPass para proteger la privacidad y mostrar cómo los resultados de las pruebas de un laboratorio de confianza o el registro de vacunación pasan al marco y pueden presentarse en el aeropuerto a la llegada.

Con la aceptación mutua de las pruebas de cada uno, los países pueden permitir con confianza la reanudación de los viajes y el comercio. Una infraestructura sólida nos hará avanzar de nuevo.

Para alcanzar este objetivo ante el riesgo de nuevos brotes, también es fundamental que las pruebas no estén reservadas a los privilegiados, sino al alcance de todos. Y todos deben poder controlar sus propios datos sanitarios y almacenarlos de forma segura.

En última instancia, los países siempre controlarán sus propias fronteras. Probablemente no habrá una política aceptada por todos, pero el futuro de los viajes debería implementar un marco de confianza digital que pueda acoger distintos tipos de información sanitaria, para que los países tengan la flexibilidad de aplicar normas matizadas que puedan evolucionar con la ciencia y la pandemia, en lugar de tener que implantar nuevos procesos y sistemas con cada cambio.

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