La confianza en los gobiernos ha disminuido desde el inicio de la pandemia.
Sin embargo, la confianza en las empresas del sector sanitario sigue siendo sólida, y estas empresas tienen una oportunidad para reforzar esa confianza con sus acciones.
Esto dependerá de que el sector sanitario lleve soluciones innovadoras al mercado y, para ello, necesita poder trabajar bien con las autoridades sanitarias.
Los expertos especializados en la interacción con las autoridades sanitarias pueden desempeñar un papel clave en este ámbito.
A medida que avanzamos gradualmente hacia un mundo posterior a la pandemia, la relación del sector sanitario con las autoridades sanitarias nunca ha sido tan importante.
Poco más de dos años después de que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos declararan el primer caso oficial de COVID-19, sería comprensible no haber creído que aún pudiéramos encontrarnos en esta situación en marzo de 2022.
De hecho, uno de los temas más constantes que hemos observado durante este tiempo ha sido la subestimación general de la duración y la gravedad de la pandemia, lo que ha provocado que algunas de las respuestas regionales a la pandemia, inicialmente consideradas entre las mejores del mundo, se estén viendo ahora frustradas.
Los primeros referentes de Asia-Pacífico, como Singapur, Taiwán, Corea del Sur, Nueva Zelanda y Australia —que inicialmente registraron bajas tasas de infección y transmisión gracias a estrictos confinamientos y estrategias de protección fronteriza—, han ido encontrándose cada vez más con resistencia, decepción e ira por parte de sus residentes debido a un campo de batalla de variantes continuo, complejo y agotador.
La resiliencia inicial ha dado paso a una profunda desaceleración económica en algunos mercados y a una creciente tensión, lo que ha llevado a las comunidades a cuestionar las decisiones de sus líderes y, a su vez, ha disminuido la confianza en el liderazgo gubernamental.
La confianza en los gobiernos ha disminuido a nivel mundial desde el momento más álgido de la pandemia, y el 66 por ciento de los encuestados de todo el mundo teme que los líderes gubernamentales de su país intenten engañar deliberadamente a la población, según nuestro Barómetro de Confianza de Edelman de enero de 2022. Incluso las autoridades sanitarias, consideradas en nuestra publicación más reciente como la fuente más creíble en temas de salud, se enfrentan a una señal de alerta, según el Informe especial del Barómetro de Confianza de Edelman 2022: Confianza y salud, ya que más de la mitad de los encuestados de todo el mundo teme que la ciencia médica se utilice para respaldar una agenda política específica.
Las empresas tienen tanto la oportunidad como la responsabilidad de ocupar el vacío de confianza que deja el gobierno, con el fin de proteger vidas dando protagonismo a las autoridades sanitarias y a los hechos científicos. En particular, las empresas del sector sanitario deben asumir el reto de restablecer la confianza mediante la acción en medio de la turbulencia.
¿Por qué?
Pues bien, en primer lugar, porque nuestro informe más reciente muestra que, a nivel mundial, la confianza en las empresas sanitarias sigue siendo sólida: casi dos de cada tres personas afirman confiar en que harán lo correcto. Los líderes del sector sanitario tienen la responsabilidad de mantener y aumentar este nivel de confianza.
En segundo lugar, porque necesitamos que todas las poblaciones crean que existe equidad en salud y que, sea cual sea su situación, tienen derecho a acceder a información, soluciones y atención sanitarias. El sector sanitario tiene un papel primordial que desempeñar para que esto se haga realidad. Podemos lograrlo mediante estrategias de acceso colaborativas, iniciativas sociales emprendidas en colaboración con las comunidades, así como trabajando con portavoces representativos y fiables para transmitir los mensajes.
En tercer lugar, está claro que las autoridades sanitarias necesitan ayuda. La salud es compleja, evoluciona rápidamente y está en constante cambio, rasgos que no suelen caracterizar al gobierno. Pero la capacidad del sector sanitario para ofrecer soluciones sanitarias innovadoras solo será tan buena como su capacidad para trabajar con las autoridades sanitarias a fin de llevar la innovación al mercado.
Y, en cuarto lugar, nuestros empleados cuentan con que lo hagamos. Con la bien documentada lucha por el talento en plena efervescencia, nuestro informe más reciente revela que «mi empleador» es una de las fuentes de información sanitaria más creíbles, y más de tres cuartas partes de los empleados esperan que su empleador desempeñe un papel significativo para asegurarse de que se mantengan lo más sanos posible. Estamos obligados a cumplir con nuestra parte.
Está claro que ha llegado el momento de que los líderes del sector sanitario consideren seriamente el importante papel de los expertos especializados en la interacción con las autoridades sanitarias, así como de las comunidades de pacientes y profesionales. Como sector, necesitamos personas que, en primer lugar, comprendan las complejidades y los retos de ofrecer soluciones sanitarias y que, además, puedan trabajar con los responsables de las políticas públicas para tomar decisiones informadas y a largo plazo en beneficio de las comunidades de las generaciones venideras.
Y a medida que avanzamos —esperemos que sí— hacia un mundo posterior a la pandemia, nuestra capacidad para restablecer y proteger la confianza escuchando, interactuando y colaborando con las autoridades sanitarias nunca habrá sido tan importante.



