Buenos Aires se ha propuesto alcanzar 1 millón de viajes diarios en bicicleta para 2023.
La capital argentina está extendiendo sus ciclovías protegidas hasta el mismo centro de la ciudad.
Ciudades de todo el mundo están construyendo nuevas rutas ciclistas, muchas como respuesta a la pandemia.
Los carriles para bicicletas ayudan al distanciamiento social y reducen las emisiones de gases de efecto invernadero.
Buenos Aires está extendiendo su red de carriles para bicicletas hasta el corazón mismo de la ciudad, en un audaz movimiento para impulsar un millón de viajes diarios en bicicleta para 2023.
La capital argentina ya cuenta con 250 km de carriles para bicicletas, pero el nuevo plan creará carriles protegidos en 17 km adicionales de algunas de las vías más transitadas del centro de la ciudad.
Movilidad sostenible
Antes de la pandemia, Buenos Aires figuraba como la 66.ª ciudad más congestionada del mundo con niveles de contaminación del aire en rápido aumento. Un sistema gratuito de bicicletas compartidas y las nuevas estaciones de subte ya han tenido un impacto.
Ahora la ciudad va más allá y extiende la red ciclista para incluir vías céntricas como la Avenida Corrientes.
Los nuevos carriles también crearán rutas directas desde los barrios periféricos hasta el centro de la ciudad. La mitad de todos los viajes dentro de Buenos Aires son de menos de 5 km, por lo que las autoridades municipales esperan que los vecinos encuentren fácil subirse a su bicicleta.
Además de fomentar una “movilidad equitativa, saludable, inclusiva y sostenible”, se espera que el hecho de que más personas usen la bicicleta reduzca la contaminación y alivie la presión sobre el transporte público.
Las autoridades de la ciudad afirman que la demanda de bicicletas en Argentina creció un 50 % el año pasado, y un mercado en línea registró un aumento del 130 % en las ventas de bicicletas.
Recorrer el mundo en bicicleta
Las ciudades de todo el mundo están fomentando el ciclismo como parte de su respuesta a la pandemia. Lo ven como una forma de fomentar el distanciamiento social que no es posible en autobuses y metros atestados.
La capital de Colombia, Bogata, ha añadido 117 km de carriles para bicicletas como respuesta de emergencia a la COVID-19. El alcalde de Londres, Sadiq Khan, declaró que el ciclismo es una solución a los problemas de distanciamiento social en el transporte público para el futuro previsible.
Otras ciudades también lo ven como una forma de reconstruir mejor y reducir la contaminación y la congestión. Nueva York está construyendo 400 km de carriles protegidos para bicicletas y rediseñando las intersecciones viales de la ciudad para hacerlas más seguras para ciclistas y peatones. Milán está construyendo 35 km de nuevas rutas ciclistas.
París está extendiendo su red urbana de carriles para bicicletas hacia los suburbios; la idea es que los viajeros usen la bicicleta en lugar del tren para ayudar a mantener el distanciamiento social y hacer más ejercicio en el proceso.
Mumbai ha designado a 24 defensores urbanos del ciclismo – uno por cada uno de los distritos de la ciudad – para fomentar que más personas se desplacen en bicicleta. La ciudad espera tener 100.000 ciclistas urbanos más para 2023.
El Informe de Directrices para la Movilidad Urbana del Foro Económico Mundial señala que, con 2.500 millones de personas adicionales que se espera vivan en ciudades para 2050, existe una necesidad urgente de desarrollar “sistemas de movilidad asequibles, habitables e inclusivos”, incluido el uso compartido de bicicletas.




