5 pasos para reactivar las empresas en la era de la COVID-19

A man arranges furniture at a restaurant preparing to reopen as Chile's government allows outdoor servicing in restaurants after easing some lockdown measures put in place during the coronavirus disease (COVID-19) outbreak, in Santiago, Chile August 31, 2020. REUTERS/Ivan Alvarado - RC27PI9JK9XW
“Reflect, Recommit, Re-engage, Rethink and Reboot.”Image: REUTERS/Ivan Alvarado
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  • Deloitte afirma que las empresas deben repensar sus estrategias a medida que avanzan hacia la fase de «recuperación» de la COVID-19.

  • Las cinco acciones que recomienda son: Reflexionar, Reafirmar el compromiso, Reconectar, Repensar y Reiniciar.

  • El personal debe estar en el centro de estos cambios, y sus necesidades y opiniones deben ser valoradas.

  • El Foro Económico Mundial pide a los líderes que adopten nuevos enfoques sostenibles para los negocios.

«Reflexionar, Reafirmar el compromiso, Reconectar, Repensar y Reiniciar.»

Mientras muchas empresas siguen lidiando con la primera fase de «respuesta» a la crisis de la COVID-19, aplicar estas cinco acciones puede servir de hoja de ruta a través de la segunda etapa, de «recuperación», y hasta la tercera fase, de «prosperidad», según la red de servicios profesionales Deloitte.

En el núcleo de estos pasos está la idea de que es importante que los líderes se tomen tiempo para detenerse y escuchar las voces de toda su organización, como parte de un enfoque de gestión de la plantilla más «centrado en las personas».

Esta idea, de que las empresas deben aprender a salir fortalecidas, es defendida por consultoras de gestión como McKinsey, que insta a los líderes a encontrar momentos para «detenerse, reflexionar y pensar en el futuro».

Las recomendaciones de Deloitte reflejan la ambición de la propia Cumbre de Impacto para el Desarrollo Sostenible y de la iniciativa Gran Reinicio del Foro Económico Mundial, que anima a los líderes a pensar en crear sociedades y ecosistemas más resilientes, además de las empresas.

Se necesita un pensamiento renovado a medida que las organizaciones pasan de la respuesta a la crisis a la recuperación.Image: Deloitte

Detenerse y reflexionar

Por supuesto, como las empresas – como las grandes cadenas minoristas – realizan miles de despidos, puede resultar difícil encontrar aspectos positivos o un momento para detenerse. Incluso los supermercados que se adaptaron con éxito a los confinamientos, orientándose al comercio electrónico, han comprobado que los costes de hacerlo han reducido las ganancias económicas.

Sin embargo, los estrategas de gestión afirman que este es el momento de dar un paso atrás y hacer balance de lo aprendido y lo logrado.

Por ejemplo, la Harvard Business Review afirma que las personas que han creado soluciones innovadoras y rápidas durante la COVID-19 deberían tomarse tiempo para pensar en cómo pueden convertirse en negocios viables – desde los estudiantes de Atlanta que reparten comidas en hospitales, hasta los ingenieros colombianos que fabrican respiradores desde cero.

Las empresas deben seguir utilizando herramientas de planificación como el clásico marco de «tres horizontes» de McKinsey, a pesar de la agitación provocada por la COVID-19, afirma el consultor de sostenibilidad corporativa Marco Albani, de albani.earth. Esto se debe a que se basa en el principio de que las empresas que crecen durante largos periodos replantean constantemente lo que hacen, incluso en tiempos de crisis.

El consejo de Deloitte

Entonces, ¿en qué deberían pensar las empresas? Deloitte afirma que las empresas deberían adoptar ideas como «propósito» y «potencial», con el objetivo de crear una cultura laboral sólida y resiliente. En el centro de sus recomendaciones para la fase de recuperación se encuentran cinco acciones:

1. Reflexionar

Se trata de detenerse a considerar qué ha funcionado durante la crisis, qué se ha pasado por alto y escuchar distintas perspectivas. Por ejemplo, mientras que la mayoría del personal de algunas organizaciones ha estado trabajando desde casa, las personas tienen experiencias muy distintas de lo que ha funcionado bien y de las deficiencias.

2. Reafirmar el compromiso

Las empresas deben intensificar su atención al bienestar y al propósito de su plantilla. Esto incluye las preocupaciones físicas, psicológicas y financieras, tanto en el lugar de trabajo como en casa (dos ámbitos que cada vez se confunden más). Durante el actual periodo de agitación existe una probabilidad de que el personal sufra agotamiento, a menos que se tomen medidas para abordarlo activamente, advierte The King’s Fund, un centro de estudios sobre políticas sanitarias.

3. Reconectar

Una forma de trabajo «ágil» se ha convertido en la norma para muchas empresas: pequeños equipos o «scrums» que trabajan intensamente en problemas urgentes fue habitual en el momento álgido de la crisis. Ahora, ignorar esta configuración «parece casi absurdo», afirma la consultora organizacional Elizabeth Doty.

La tarea ahora es asegurarse de que el personal se sienta cómodo al convertir esta forma de trabajo, productiva pero a veces disruptiva, en la nueva normalidad.

4. Repensar el trabajo, las plantillas y los lugares de trabajo

¿Pueden las empresas aprovechar las lecciones de su respuesta a la crisis de la COVID-19 y acelerar el futuro del trabajo? Eso ya se ha logrado en parte: los disparados valores bursátiles de las grandes tecnológicas reflejan la rapidez del giro hacia las oficinas virtuales. «Cambios que muchos de nosotros predijimos que ocurrirían a lo largo de décadas se están produciendo, en cambio, en el transcurso de semanas», afirma Anne-Marie Slaughter, presidenta de la New America Foundation.

Pero Deloitte insta a repensar de forma más fundamental, pidiendo a las organizaciones que «asuman riesgos». Esto incluye reformar la estructura física de las oficinas, cuestionar la idea de los turnos regulares e incluso reconsiderar cómo se valora la progresión profesional.

Tener una hoja de ruta clara puede hacer que el camino para salir de la crisis sea más fácil.Image: Deloitte

5. Reiniciar: prioridades de RRHH y operaciones con personas

«El proceso de recuperación puede no tener éxito si la función de RRHH no adopta un papel redefinido», afirma Deloitte. Esto incluye aprovechar las posibilidades del «aprendizaje ágil», ayudando al personal a aprender a usar rápidamente nuevas herramientas cuando sea necesario, por ejemplo, la videoconferencia.

Mientras persista la incertidumbre y más personas trabajen a distancia, RRHH también tendrá un papel crucial para ayudar a «integrar la necesidad de individualidad y pertenencia de la plantilla» con las necesidades de las empresas de «seguridad e innovación».

En otras palabras: debe trabajar estrechamente con el personal y mantenerlo a bordo si quiere superar un momento difícil.

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