25 puntos de inflexión que empujan a nuestros océanos más allá del punto de no retorno 

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Entire ocean systems are perilously close to irreversible tipping pointsImage: REUTERS/Marcos Brindicci
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Nuestros océanos son un conjunto interconectado de sistemas complejos y dinámicos. El rápido crecimiento económico de los últimos 50 años ha multiplicado en varios órdenes de magnitud la huella ecológica de la humanidad, que ha traspasado varios límites que representan condiciones estables para la civilización moderna.

En todo el mundo, diversos sistemas químicos, físicos y biológicos están cambiando a escala planetaria. Las presiones, como la pesca, el desarrollo costero a gran escala, la contaminación y el cambio climático, aumentan a un ritmo exponencial y hacen que sistemas oceánicos enteros se acerquen peligrosamente a puntos de inflexión irreversibles. Esto tendrá profundas repercusiones en el agua que bebemos, los alimentos que comemos y la estabilidad de los patrones meteorológicos mundiales.

Estos son 25 puntos de inflexión en los océanos que preocupan hoy a los científicos:

Menos oxígeno

En todo el mundo, nuestros océanos están perdiendo oxígeno y las zonas con poco oxígeno se expanden rápidamente en aguas profundas, lo que afecta a los animales marinos. En los últimos 50 años, las zonas con poco oxígeno se han extendido en 1,7 millones de millas cuadradas, y el calentamiento global ha reducido en un 2% la cantidad de oxígeno de nuestros océanos a escala mundial. Cada grado de calentamiento del océano reduce en la misma medida la concentración de oxígeno, al extraerlo del agua. Para finales de siglo, el oxígeno oceánico podría disminuir entre un 3% y un 6%. Esta reducción ha tenido efectos dramáticos en los animales marinos: algunos han muerto y la vida de otros se ha visto afectada, especialmente la de los que habitan en aguas profundas, donde los niveles de oxígeno son naturalmente bajos.

Más acidez

En los últimos 50 años, los océanos se han vuelto un 30% más ácidos. Cuando el dióxido de carbono (CO2) se disuelve en el agua de mar, se produce ácido carbónico y aumenta la acidez de los océanos. El agua de mar ácida ya está disolviendo las conchas de carbonato de calcio de especies planctónicas del océano Austral. Si no se frena, el aumento de la acidificación podría provocar el colapso de ecosistemas enteros al alterar las cadenas alimentarias.

Menos plancton

Las plantas planctónicas sustentan la red trófica marina, generan la mitad del oxígeno del mundo y también ralentizan el cambio climático al absorber CO2 del aire, pero sus poblaciones han disminuido un 40% desde 1950. Los científicos creen que el aumento de la temperatura en la superficie es responsable de su declive, pues altera su metabolismo de maneras que reducen la productividad.

Alteración de la circulación termohalina

Una red de corrientes recorre los océanos del mundo; cada una está impulsada por las diferencias en la densidad del agua (circulación termohalina, o THC, por sus siglas en inglés). La más conocida es la corriente del Golfo, en el Atlántico Norte. En los últimos 30 años, su flujo se ha ralentizado un 30% debido al aumento de las temperaturas. Una alteración de la THC mundial podría tener efectos dramáticos e impredecibles en el tiempo, el clima, la agricultura y la civilización.

Image: Foro Económico Mundial

Más extinciones y extirpaciones

Quince animales marinos ya se han extinguido por causa de los seres humanos, y hay otros en riesgo. Entre las poblaciones que muestran signos de colapso están las de atunes, tiburones, grandes rayas, tortugas marinas, mamíferos marinos, peces de aguas profundas, kril antártico, aves marinas y otras especies. Algunas son emblemáticas y tienen un significado cultural e incluso espiritual especial para las personas; el gran éxito de las iniciativas para «salvar a las ballenas» da esperanzas de que otras similares puedan devolver muchas de estas especies a su antigua abundancia e importancia, mientras que políticas sólidas y la ciencia podrían contribuir a recuperar las especies de importancia exclusivamente comercial.

Deshielo de glaciares y capas de hielo (Groenlandia)

El calentamiento global ha duplicado el ritmo de deshielo en Groenlandia desde la década de 1990. El agua de deshielo de Groenlandia —que alberga la segunda mayor masa de hielo, después de la Antártida— representa un tercio del aumento del nivel del mar. Si se derritieran las 660.000 millas cúbicas de hielo glaciar de Groenlandia, el nivel del mar mundial subiría más de 20 pies. El agua dulce del deshielo glaciar de Groenlandia también podría alterar la circulación termohalina, incluida la corriente del Golfo.

Deshielo de glaciares y capas de hielo (Antártida Occidental)

El casquete antártico, que alcanza hasta 9.000 pies de espesor, contiene el 70% del agua dulce superficial del mundo y más del 90% del hielo de agua dulce del planeta. La capa de hielo de la Antártida Occidental (WAIS), de 530.000 millas cúbicas, es especialmente vulnerable al deshielo porque gran parte de ella se encuentra bajo el nivel del mar. La pérdida de la WAIS elevaría el nivel del mar mundial más de 15 pies, con efectos sociales y económicos catastróficos.

Deshielo del Ártico (hielo marino)

El hielo marino del Ártico ha disminuido un 13% por década. Se espera que la región quede sin hielo en verano para 2025, por primera vez en 100.000 años. La disminución del hielo marino alterará drásticamente los ecosistemas marinos, especialmente la fauna que depende del hielo, como los osos polares y las focas, y algunas pesquerías.

El futuro aumento del nivel del mar podría tener consecuencias sociales y económicas catastróficas Image: Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos

Tormentas más intensas

El calor de los océanos impulsa los sistemas meteorológicos y la formación de tormentas. Es posible que, desde la década de 1970, el calentamiento de los océanos haya aumentado un 50% la fuerza y duración de los huracanes, tifones y tormentas destructivas que se forman en los trópicos. Los cambios en la temperatura de la superficie del océano también están provocando patrones meteorológicos más erráticos en todo el planeta, con efectos generalizados en la salud humana, la agricultura y las actividades económicas.

Sobrepesca

Alrededor del 30% de las pesquerías del mundo están sobreexplotadas o agotadas. Los métodos de pesca perjudiciales también destruyen hábitats y dañan las poblaciones de peces. En los últimos 40 años, las poblaciones de algunas especies, como el atún rojo, que puede vivir entre 20 y 50 años, han caído más de un 90% y tardarán décadas en recuperarse por completo. Una parte importante del problema es que las prácticas pesqueras no declaradas y no reglamentadas representan capturas de más de 11 millones de toneladas de pescado al año.

Migración de los peces hacia los polos

A medida que aumenta la temperatura del mar, las poblaciones de peces se desplazan hacia aguas más frías. Según las previsiones actuales de aumento de temperatura, se calcula que las poblaciones avanzarán hacia los polos unos 10 millas cada década. Las especies que no puedan adaptarse o desplazarse disminuirán o desaparecerán. El desplazamiento de los peces podría tener consecuencias económicas para las comunidades humanas que han dependido tradicionalmente de ellos.

Extinción de los arrecifes de coral

Para 2050, el 90% de todos los arrecifes tropicales estarán amenazados de extinción debido al calentamiento, la sobrepesca y el desarrollo costero. Los arrecifes de coral podrían sobrevivir en lugares especiales, como zonas enfriadas por afloramientos o corrientes, pero sufrirán grandes pérdidas en la mayoría de las regiones tropicales, al igual que las comunidades humanas que dependen de ellos. Además, el aumento de la acidez oceánica (véase más arriba) podría inhibir cada vez más la formación del carbonato de calcio que forma el coral.

Naciones sumergidas

Es probable que, para finales de este siglo, el nivel del mar mundial haya subido entre 1 y 3 metros. Las naciones insulares con una elevación media de alrededor de 3 metros —como Kiribati, Maldivas, las Islas Marshall, Tuvalu y Tokelau, territorio de Nueva Zelanda— quedarán inhabitables por la sumersión o por el embate de las tormentas, a menos que se adopten estrategias de adaptación radicales. En todo el mundo, más de mil millones de personas serán desplazadas de las regiones costeras bajas.

Colapso del ecosistema del mar Negro

La sobrepesca en la década de 1970, seguida por la contaminación y la llegada de una especie invasora epidémica en la década de 1980, provocó el colapso del ecosistema del mar Negro. Más de 80 millones de personas de seis países viven alrededor del mar Negro, una masa de agua de 436.400 kilómetros cuadrados (km2) que separa Europa oriental de Asia occidental. Desde la década de 1990, las medidas de control de la contaminación y otras medidas de gestión han dado resultados positivos.

Colapso del ecosistema del mar Báltico

El mar Báltico, el mayor sistema de agua salobre del mundo, comparte muchas similitudes con el mar Negro y ofrece muchas de las mismas lecciones. La contaminación por nutrientes, la pesca del bacalao, los efectos del transporte marítimo, la contaminación industrial peligrosa y los riesgos que representan las municiones de la Segunda Guerra Mundial afectan al ecosistema báltico.

Minería del fondo marino

La industria tiene una gran demanda de elementos de tierras raras (níquel, cobalto, manganeso y otros). También son abundantes y tienen una ley mineral más alta en el fondo marino que en tierra. La extracción es difícil en lugares donde las minas están a miles de pies bajo el agua y el marco ambiental aún está en desarrollo. Ya se han concedido licencias para explorar el fondo marino en una zona del tamaño de México, incluida la zona de fractura Clarion-Clipperton, en el océano Pacífico, y los alrededores de respiraderos hidrotermales inactivos.

Expansión de las zonas muertas oceánicas

Desde la década de 1960, la frecuencia de las zonas muertas oceánicas se ha duplicado cada década. La principal causa es la contaminación de origen terrestre, incluida la escorrentía agrícola, los desechos de las explotaciones ganaderas intensivas y las aguas residuales humanas, que estimulan el crecimiento explosivo de plantas planctónicas. Estas acaban muriendo y descomponiéndose, y consumen todo el oxígeno disuelto del agua, lo que crea una zona muerta. Es probable que el calentamiento global agrave las zonas muertas en todo el mundo.

Más especies invasoras

Las especies introducidas en zonas donde no son nativas y que llegan a establecerse ecológicamente son invasoras y pueden tener consecuencias ecológicas, económicas o sanitarias negativas. Los barcos son un vector importante de especies marinas invasoras, principalmente porque cargan agua de lastre en un lugar y la descargan en otro. Las especies también pueden viajar adheridas a los cascos de los barcos, en escombros flotantes o en basura. El reciente aumento de los peces león, venenosos y no autóctonos, en el Atlántico es uno de los ejemplos más conocidos.

Salinidad del golfo Pérsico

El golfo Pérsico, de 240.000 km2, se encuentra en el extremo norte del mar Arábigo y está rodeado por Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudí, Baréin, Catar y los Emiratos Árabes Unidos. Las plantas desalinizadoras de estos países áridos suministran más de 5 millones de metros cúbicos de agua potable al día a los 43 millones de habitantes de la región. La descarga de salmuera procedente de la desalinización podría afectar a toda la vida marina de la región.

Más episodios de El Niño

El número de episodios de El Niño ha aumentado cada década y se prevé que su frecuencia se duplique como resultado del calentamiento global. El Niño comienza cuando la luz solar y la temperatura ambiente del aire calientan el agua superficial del océano Pacífico occidental, cerca de Indonesia, entre 3 y 5 grados Celsius por encima del promedio. Este pulso de agua cálida acaba desplazándose hacia el este, hasta la costa de Sudamérica, donde altera el afloramiento, lo que afecta a las pesquerías, las poblaciones de aves marinas y los patrones meteorológicos a escala mundial.

Contaminación acústica

El transporte marítimo se ha cuadruplicado en los últimos 20 años, con el consiguiente aumento del ruido submarino. También se producen sonidos intensos durante los estudios sísmicos para la búsqueda de petróleo y por el sonar militar de baja frecuencia. El sonido generado por los estudios sísmicos en el Ártico está aumentando, ya que el deshielo marino permite el acceso para la exploración petrolera. Sin iniciativas eficaces para un «océano silencioso», el ruido de origen humano aumentará de forma constante en todo el océano y afectará a muchos animales marinos de gran tamaño, como ballenas y delfines.

Contaminación por plásticos

Hay más de 5 billones de fragmentos de residuos plásticos en los océanos, y la cifra aumenta a razón de 8 millones de toneladas al año. Se prevé que el aumento de 20 veces registrado en los últimos 50 años vuelva a duplicarse en los próximos 20 años. El plástico se degrada lentamente y se convierte en microplástico, que ingieren los animales marinos, algunos de los cuales comemos. Un estudio reciente calcula que para 2050 habrá más fragmentos de plástico que peces en el océano.

Colapso de los bosques de manglares costeros

El desarrollo costero ha destruido más del 60% de los manglares del mundo. Cada año perdemos otro 1%. A este ritmo, todos los manglares desprotegidos podrían desaparecer en los próximos 100 años. Como los manglares ralentizan el calentamiento global al capturar dióxido de carbono, ofrecen zonas de cría para la fauna marina y protegen las costas de la erosión y las inundaciones, su pérdida tendría diversas consecuencias negativas.

Floraciones de algas nocivas

Debido al calentamiento global, las floraciones de algas nocivas (FAN) han aumentado en frecuencia, gravedad y distribución geográfica. Las FAN producen toxinas peligrosas que matan organismos marinos, contaminan los mariscos, causan irritación en la piel y los pulmones y contaminan el aire. En 2016, las FAN mataron al 20% de los salmones de cultivo de Chile, lo que provocó pérdidas de más de 1.000 millones de dólares al segundo mayor exportador mundial de salmón.

Liberación de gas metano

El calentamiento de las aguas oceánicas a profundidades intermedias podría estar aumentando la liberación de metano de los sedimentos marinos en todo el mundo. Un estudio en el noroeste del Pacífico muestra que el calentamiento del océano en esa zona ya está convirtiendo hidratos de metano en gas, en cantidades que, a lo largo de un año, equivalen al metano liberado por el reventón de Deepwater Horizon de 2010 en el golfo de México. El metano es 30 veces más potente como gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento que el CO2, y también se estudia como posible fuente de combustible en alta mar.

Los autores agradecen al Dr. Steven Katona su revisión de este material

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