La ausencia de papeleras en las calles de Japón resulta un misterio para muchos turistas. Hay numerosas publicaciones en foros en línea que preguntan por ello, y Tripadvisor incluso destaca que los visitantes pueden tener dificultades para deshacerse de su basura.
Por supuesto, hay una razón para esta escasez de papeleras.
Con la rápida industrialización de Japón en los años de posguerra, los residuos empezaron a convertirse en un problema importante. Tokio, en particular, generaba tantos residuos que se estaba quedando sin espacio en los vertederos.
Una serie de leyes de gestión de residuos abordó el problema en la década de 1990 e introdujo estrictas leyes de reciclaje y restricciones sobre lo que podía acabar en los vertederos.

No tirar basura se ha convertido en parte de la cultura japonesa: la mayoría de los japoneses se lleva la basura a casa en lugar de deshacerse de ella cuando está fuera.
No camines mientras comes
Otra peculiaridad cultural también influye: los japoneses no caminan mientras comen. El país mantiene una especie de idilio con las máquinas expendedoras, que ofrecen una variedad de alimentos difícil de imaginar. La comida callejera también es popular, y la mayoría de la gente se queda quieta para comer donde la ha comprado.
A menudo hay papeleras cerca de las máquinas expendedoras y no es raro devolver los envases al vendedor de comida callejera.

Papeleras por todas partes
Pero no te dejes engañar: eso no significa que Japón rechace las papeleras; todo lo contrario. En casa, forman una parte importante de la rutina doméstica.
Los japoneses son los reyes y reinas del reciclaje, y gran parte de sus residuos se clasifica y subdivide en distintos tipos. Las «guías de gomi» de cada localidad indican qué se puede reciclar, dónde y cuándo, y pueden tener decenas de páginas.
Japón recicla alrededor del 77 % de sus plásticos, según su Instituto de Gestión de Residuos Plásticos, casi el doble que Gran Bretaña y muy por encima del 20 % que se gestiona actualmente en Estados Unidos.
De hecho, una pequeña localidad ha adoptado el reciclaje hasta tal punto que se ha convertido en una pequeña atracción turística.
Kamikatsu, que tiene poco más de 1.700 habitantes, aspira a convertirse en una localidad de «residuo cero» para 2020.
Gracias al reciclaje cuidadoso, la localidad ya evita que el 80 % de sus residuos no orgánicos acabe en vertederos, y sus habitantes separan la basura en más de 40 categorías distintas.
Y, como cabría imaginar, en las calles de Kamikatsu apenas hay basura.

