La directora de cine islandesa Hrund Gunnsteinsdottir reflexiona sobre cómo el arte puede conectar con nuestro yo interior para ayudarnos a dar sentido al mundo’.
En los tiempos inciertos que vivimos, el poder sanador del arte es más importante que nunca.
Este artículo se publica como parte de la serie Centred-Self, basada en las voces y perspectivas de los Líderes Culturales del Foro Económico Mundial y de la comunidad de la Fundación Schwab, para impulsar una cultura de bienestar en favor del cambio social.
A principios de la década de 1970, el artista John Baldessari hizo La historia del lápiz. Según explicó, su lápiz producía líneas borrosas e imprecisas, pero lo revivió afilándolo. Prestó más atención a aquello a lo que llevaba mucho tiempo prestando atención y, esta vez, actuó en consecuencia. Esta vez sintió la necesidad de afilarlo.

En los tiempos inciertos que vivimos, debemos afilar nuestros lápices en el espíritu de John Baldessari. Al tiempo que buscamos reparar y reinventar nuestros sistemas rotos, también podemos inspirarnos en Lucille Clerky su obra, Yesterday - Today - Tomorrow, que Clerk tuiteó en 2015 con la leyenda "break one, thousand will rise".

El arte para sanar y dar sentido al mundo
A lo largo de la historia, las personas han usado el arte para sanar y dar sentido al mundo. Para Leo Tolstói, el propósito del arte era crear un puente de empatía entre nosotros y los demás, y para Anaïs Nin, "una forma de exorcizar nuestro exceso emocional". En 2017, un grupo parlamentario multipartidista (APPG, por sus siglas en inglés) del Reino Unido publicó un informe en el que concluía que "las artes generan bienestar, que pueden contribuir a la recuperación y favorecer vidas más largas y mejores". Lord Howarth de Newport, copresidente del APPG, declaró: “Ha llegado el momento de reconocer la poderosa contribución que las artes pueden aportar a nuestra salud y bienestar.”
Dos ritmos...
El espíritu humano tiene su propio sistema de circulación para renovarse, recrearse y evolucionar. Imaginemos que funcionamos en la interacción de dos ritmos diferentes.
Un ritmo se caracteriza por un estado de flujo, atención plena y reflexión. Es el que respira profundamente. Se apoya en la presencia y en nuestra capacidad de prestar atención a aquello a lo que prestamos atención. Le gusta soltar el control y confiar en el proceso, si la sensación es la adecuada. Nos anima a estar abiertos al mundo y a dejar que nos afecte. En este ritmo, eres un artista en el fondo de tu ser.
El otro ritmo pertenece al mundo del pensamiento racional y analítico. Nos ayuda a llevar las ideas a la realidad, a organizar, analizar y ejecutar. En pocas palabras, nos ayuda a sacar las cosas adelante.
Cuanto más equilibrados estén estos ritmos, más afilado estará nuestro lápiz.
...equilibrados con la intuición
El arte surge de la intuición. La intuición pertenece a ambos ritmos. No tiene fronteras y es profundamente humana. Tiene muchos rostros y nos sirve de diferentes maneras según el contexto. En nuestra vida personal, el arte nos señala y nos guía hacia el crecimiento personal y el equilibrio, si nos molestamos en escucharlo. Asimismo, para las personas con más experiencia, a menudo funciona como una guía fiable e importante a la hora de tomar decisiones difíciles.
InnSæi: el mar interior
El documental de 2016 InnSæi – the Sea Within (o El poder de la intuición), que escribí y codirigí, explora cómo nuestra desconexión con el mundo interior afecta a nuestras vidas y, en última instancia, al mundo en el que vivimos.
"InnSæi" es la palabra islandesa para «intuición». Significa «el mar interior», «ver por dentro» y «ver desde dentro hacia fuera». Abarca la naturaleza sin fronteras y el conocimiento de nuestro mundo interior, que no puede compartimentarse. Nos recuerda que debemos mirar hacia dentro para conocernos a nosotros mismos, de modo que podamos expresarnos con autenticidad y ponernos en el lugar de los demás. Ver desde dentro hacia fuera es tener una brújula interior sólida, que nos permite establecer límites y navegar por el océano de la vida.
A juzgar por las reacciones que seguimos recibiendo de personas de todo el mundo, la película llegó en el momento oportuno y tocó una fibra sensible.
El arte y The Great Reset
El arte tiene la capacidad de regenerar y sanar nuestro espíritu y nuestras almas. Ser un artista en el fondo de nuestro ser significa que podemos vivir según sus principios, sean cuales sean los roles o trabajos que desempeñemos. El arte nos habla a través de nuestros distintos sentidos. Tiene la capacidad de crear en nuestros corazones y mentes un cosmos a partir del caos, y una sensación de asombro cuando creamos arte, cuando nos toca y nos conmueve.
Quizá el mensaje sobre la importancia de conectar con el yo interior, mostrar empatía y honrar el mundo de las artes sea un poco como el lápiz de Baldessari. Nacemos con estos superpoderes y siempre lo hemos sabido. Ahora solo necesitamos afilar nuestro lápiz para renovar la narrativa e integrarla, como si fuera uno de los dos ritmos al que bailamos, en nuestro mundo fragmentado y en rápido desarrollo.
Hrund Gunnsteinsdottir es Joven Líder Global del Foro Económico Mundial.

