Las empresas que quieran ayudar a las personas pobres o sin hogar deben trabajar directamente con ellas

A homeless person sleeps outside a currency exchange shop with posters announcing a general strike action on April 30th in Buenos Aires' financial district, in Buenos Aires, Argentina April 25, 2019. REUTERS/Agustin Marcarian - RC13645914A0
A real understanding of social issues often requires first-hand experience.Image: REUTERS/Agustin Marcarian
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Confieso que ayudo a las empresas a resolver problemas sociales que nunca he experimentado. Nunca me he quedado sin hogar, nunca he vivido en la pobreza ni he pasado hambre. Y, durante los casi veinte años que he pasado en salas de juntas con personas que quieren que sus empresas contribuyan más a mejorar el mundo, nunca ha habido presente alguien con «experiencia vivida». Creo que por eso la responsabilidad social corporativa ha sido en gran medida ineficaz. También creo que la única manera de que las empresas impliquen eficazmente a sus empleados, consumidores e inversores en este ámbito es incluir de forma significativa a personas con experiencia vivida.

«La historia pone de manifiesto el poder de las personas y las comunidades que han trabajado para resolver los problemas sociales que han experimentado directamente», afirma Baljeet Sandhu, abogada de derechos humanos y directora fundadora de la Unidad Jurídica para Niños Migrantes y Refugiados. «Pensemos en el movimiento por los derechos de las mujeres; el movimiento por los derechos civiles; Alcohólicos Anónimos; o el primer refugio seguro del mundo para mujeres y niños, Refuge, creado por una niña superviviente de violencia doméstica».

Image: Rebuild Foundation

Lo cierto es que los profesionales empresariales con una elevada formación y años de experiencia no han hecho un trabajo muy bueno. No debería sorprender. Al fin y al cabo, ¿por qué estaría cualificada una persona con un MBA para desarrollar una solución al hambre? Lo sorprendente es que se haya excluido a quienes mejor pueden resolver estos problemas sociales. No faltan ejemplos que muestran por qué los mejores resultados sociales surgen de personas corrientes.

El Springboard Collaborative es un programa de lectura de verano en Filadelfia. El éxito de Springboard se basa en implicar el recurso menos aprovechado del sistema de escuelas públicas: padres y madres de bajos ingresos, en su mayoría afroamericanos o latinos, un grupo al que a menudo se considera incapaz o poco dispuesto a ayudar a sus propios hijos. Rebuild Foundation fue fundada y está dirigida por Theaster Gates, un ceramista estadounidense negro originario del West Side de Chicago. En colaboración con otros artistas y miembros de la comunidad, Rebuild Foundation ha transformado el South Side de Chicago mediante un desarrollo urbano centrado en la comunidad y guiado por el arte. Edificios abandonados se han renovado y transformado en centros comunitarios que conectan e inspiran a quienes aún viven allí. Se han utilizado materiales abandonados o rotos para crear espacios culturales de renombre nacional.

Uno de los ejemplos más extraordinarios de lo que pueden lograr las personas con experiencia vivida se encuentra en Zambia, un país del tamaño de Texas que cuenta con solo seis cirujanos en sus zonas rurales. En una región donde la atención sanitaria esencial simplemente no está disponible, los «oficiales clínicos» cursan un programa de cirugía de tres años para aprender las operaciones más necesarias, como cesáreas, histerectomías, apendicectomías y cirugía para tratar obstrucciones intestinales.

¿Quién puede ayudar mejor a jóvenes que han vivido sin hogar a encontrar trabajo? ¿Un especialista en inserción laboral de los servicios sociales o un joven que también ha vivido sin hogar y después ha conseguido un empleo significativo y una vivienda estable? Mi experiencia al contratar a un joven que había vivido sin hogar para ayudar a desarrollar HireUp, la plataforma nacional de Canadá que conecta a empresas con jóvenes que han vivido sin hogar, demostró que es este último. Cameron, el joven que contratamos para ayudarnos con HireUp, dijo lo siguiente: «La experiencia vivida no solo aporta la comprensión profunda necesaria para analizar y responder eficazmente a un problema social, sino también una pasión que sería difícil reproducir en otras circunstancias». Cameron ahora tiene su propia casa y está matriculado en la universidad.

Es importante que todas las personas que trabajan en el cambio social comprendan y tengan empatía con las circunstancias y perspectivas de las personas a quienes intentan ayudar. He constatado que, en gran medida, así es, pero no basta. El cambio social eficaz solo es posible cuando las personas con experiencia vivida participan desde el diseño hasta la implementación de las iniciativas destinadas a mejorar sus vidas. Hay cuatro maneras de que las empresas lo hagan de forma eficaz para ellas y respetuosa con las personas a las que incorporan.

Debe establecerse un proceso para garantizar que las personas afectadas por el problema participen desde el principio. Entre las formas de hacerlo está crear una alianza con una entidad local de servicios sociales donde puedan celebrarse reuniones sobre la iniciativa propuesta. Al celebrar las reuniones en lugares donde ya se reúnen personas con experiencia vivida, se garantiza que el transporte no sea un obstáculo para participar. Además, debe asignarse a una persona con experiencia vivida un cargo formal, como la copresidencia del proyecto, y remunerarla por desempeñarlo.

Todo programa corporativo de cambio social debería cocrearse con personas con experiencia vivida. Entre las formas de hacerlo está organizar sesiones de diseño de programas facilitadas en parte por personas con experiencia vivida, con la participación de integrantes de la comunidad afectada y ofreciendo apoyo, como cuidado infantil gratuito.

Por lo general, las empresas recurren a sus agencias de publicidad —organizaciones integradas por personas con formación y privilegios— para elaborar los materiales de los programas. Los materiales del programa deberían ser creados por personas con experiencia vivida o, como mínimo, elaborarse teniendo en cuenta sus aportes. Cuando desarrollamos un programa para atender las necesidades financieras de las mujeres indígenas emprendedoras, contratamos a una mujer indígena con un negocio de diseño gráfico para diseñar el informe final.

Las personas que experimentan los problemas sociales deberían definir los indicadores para medir y evaluar los programas concebidos para ayudarlas. Además, también deberían participar en la propia medición y evaluación. A esto lo llamamos «evaluación de programas basada en la comunidad».

Es importante reconocer que la participación de personas con experiencia vivida también puede requerir ayuda en ámbitos como la comunicación y las habilidades organizativas; además, las empresas deben ser sensibles a las necesidades de quienes han vivido situaciones traumáticas. Mediante estos enfoques, las empresas desarrollarán programas de cambio social más eficaces e implicarán con mayor eficiencia a empleados, consumidores y otros públicos importantes.

Creo que las empresas tienen la oportunidad y el imperativo de superar una responsabilidad social corporativa ineficaz y excluyente, contribuyendo a reducir los estereotipos sobre las personas de bajos ingresos y las minorías. «El cambio social es participativo», afirmó el Dr. Larry Brilliant, epidemiólogo y director ejecutivo fundador de Google.org. «Eso es lo que lo hace social».

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