3 características definitorias de la innovación social liderada por jóvenes

A person scans the QR code of the digital payment services WeChat Pay at a fresh market in Beijing, China August 8, 2020. REUTERS/Thomas Peter - RC2H9I9YYSZD
Funding needs to be equal whether the project is tech-led or not, and global or local in reach.Image: REUTERS/Thomas Peter
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  • Muchas áreas de la innovación social liderada por jóvenes están infraexplotadas.

  • Las innovaciones lideradas por jóvenes suelen inspirarse en problemas locales que pueden ser tan urgentes como los globales, pero suelen recibir menos financiación.

  • Los jóvenes innovadores pueden contribuir a combatir el desempleo juvenil, ya que tienden a contratar a sus pares.

Deténgase un momento y piense en un joven innovador. ¿Qué le vino a la mente? ¿Cuál era la innovación? ¿Qué aspecto tenía el innovador? Y ¿dónde se encontraba en ese momento?

No se puede invertir en lo que no se ve, y no se puede sentir inspiración si los referentes no se parecen a uno. Mostrar a los jóvenes que aspiran a ser innovadores la verdadera diversidad de ideas y de líderes de proyectos que existen les permite encaminarse hacia la obtención de la financiación y el apoyo que necesitan para prosperar.

En abril de 2019, Eidos Global puso en marcha el Social Innovation Warehouse, un programa creado para desarrollar la capacidad de los jóvenes innovadores sociales con proyectos de impacto, de modo que puedan convertirse en empleadores en una economía mejor.

Tras tres cohortes del programa, comenzaron a detectar algunas tendencias inesperadas y a explorar las razones que las explican.

Estas son algunas tendencias menos observadas en la innovación social liderada por jóvenes:

1. El contexto pesa más que la tecnología

Al menos en lo que respecta a las ideas revolucionarias.

El grado de «habilitación tecnológica» o de «base tecnológica» de un proyecto suele depender del lugar de origen del innovador. En muchas comunidades de todo el mundo hay poco o ningún acceso a la tecnología en general, ni siquiera a una conexión a internet adecuada.

Esto influye directamente en el tipo de soluciones que puede generar un joven y reduce sus posibilidades de resultar «atractivo» para los inversores o las entidades concedentes de subvenciones.

No cabe duda de que los proyectos de baja tecnología pueden seguir siendo sorprendentes. Tomemos el caso de Madiba&Nature, fundada por Ismael Essome Ebone Madiba, de 30 años, para ayudar a preservar el sustento de los pescadores y, al mismo tiempo, abordar el problema de la contaminación marina por plásticos.

La iniciativa construye barcas con botellas de plástico en Camerún, de modo que los pescadores puedan seguir saliendo al mar cuando los recursos escasean.

2. El deseo de mejorar el acceso a la educación motiva a muchos

Según los datos de nuestro proceso de nominación, los problemas más acuciantes para los jóvenes son la educación de calidad (42 %) y el trabajo decente y el crecimiento económico (38 %), que corresponden a los Objetivos de Desarrollo Sostenible 4 y 8, respectivamente.

Esto fue evidente en todas las convocatorias de candidaturas, y la razón es sencilla: los jóvenes de 20 años están inmersos en la transición de la educación al trabajo, y presencian y experimentan los desafíos y las desigualdades presentes en esos ámbitos.

Necesitamos definir nuevos criterios de éxito e impacto para aquellos casos en los que las grandes cifras y la escala no son relevantes.

Lucía Burtnik

Impulsados por la necesidad de transformar estas realidades, muchos proyectos buscan mejorar la calidad de la educación que se imparte en la comunidad local.

Desde dotar a los niños de conocimientos, competencias y habilidades mediante las STEM, como Marisol Torrez, de 25 años, con su Peque Innova en Bolivia, hasta la iniciativa letona Learn IT, en la que Elina Ingelarnde, de 30 años, impulsó un club de programación de alcance nacional, los jóvenes innovadores son conscientes de que las competencias son fundamentales para crear mejores oportunidades para sus pares.

3. Primero, los problemas locales

No es de extrañar que los problemas locales y las historias de vida sean grandes catalizadores para que los jóvenes innovadores decidan trabajar en un proyecto. Ello se traduce en una enorme pasión y en soluciones muy localizadas y de gran impacto.

Tomemos el caso de Nicole Ryan, de 23 años, que puso en marcha Alex's Adventure tras perder a su hermano por el consumo de drogas. Actualmente educa a miles de jóvenes en Irlanda sobre el consumo y el abuso de drogas.

La iniciativa de Randa Sandhita, Katalisator Muda Indonesia pretende cambiar las percepciones sobre el conflicto en un país en el que las distintas comunidades aún tienen trabajo por hacer en cuanto a aprender a aceptar sus diferencias.

Un problema local es tan urgente como los grandes problemas globales, pero suelen recibir menos cobertura mediática y una financiación mínima, lo que hace muy difícil que estas iniciativas sobrevivan. Necesitamos definir nuevos criterios de éxito e impacto para aquellos casos en los que las grandes cifras y la escala no son relevantes.

Empleo juvenil: un camino a seguir

A menudo oímos estadísticas desalentadoras sobre el desempleo juvenil, como que los jóvenes tienen aproximadamente tres veces más probabilidades de estar desempleados que los adultos, o que la pandemia y sus consecuencias económicas van a golpear con más fuerza a los jóvenes.

Las cifras anteriores a la COVID-19, de 2019, lo demuestran, con uno de cada cinco menores de 25 años clasificado como NINI (ni empleado, ni estudiando ni recibiendo formación).

Ante perspectivas tan sombrías, nuestra experiencia reveló que los jóvenes innovadores tienden a contratar a sus pares, convirtiéndose en actores clave para reducir el desempleo juvenil. Pero necesitan apoyo para lograrlo, tanto jurídico como financiero.

Existen referentes, y sus trayectorias son tan diversas como sus ideas. Los innovadores sociales tienen muchos rostros, ya sean negros, musulmanes, latinos o no binarios, y provienen de todos los rincones del mundo. Necesitan y merecen estar en el centro de atención.

Si queremos crear un mundo más sostenible y justo mientras afrontamos la crisis de la COVID-19, debemos empezar a mostrar una imagen más diversa, para que más jóvenes, responsables políticos e inversores puedan conocer las oportunidades que podría traer una nueva economía, basada en la búsqueda de un impacto positivo por encima del beneficio.

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