El emprendimiento social ha pasado de ser un concepto de nicho a convertirse en un movimiento generalizado, impulsado por desafíos globales urgentes como el cambio climático, la desigualdad y la desconfianza sistémica.
Los innovadores sociales están desarrollando modelos transformadores y financieramente viables que abordan desafíos apremiantes en comunidades marginadas, al tiempo que impulsan la acción climática y la inclusión económica.
Este artículo se publicó originalmente en Caixin Global; léalo aquí.
Al comenzar el milenio, el emprendimiento social era, en gran medida, una preocupación marginal. La idea de que las empresas podían dedicarse tanto a superar los desafíos ambientales y sociales como a generar beneficios no formaba parte del discurso general.
A menudo se ignoraba a los primeros emprendedores sociales de este ámbito, mientras que el mundo empresarial y los medios de comunicación elogiaban a los emprendedores del auge de las puntocom.
Un cuarto de siglo después, la situación es muy distinta. El emprendimiento y la innovación sociales están pasando rápidamente de los márgenes a la corriente principal. Esto se debe, al menos en parte, a los desafíos y las oportunidades de la época en que vivimos.
La intensificación de las crisis climática y de la naturaleza, junto con el aumento de la desigualdad social y la creciente desconfianza en la democracia, ha llevado a cuestionar ampliamente los sistemas socioeconómicos sobre los que hemos fundado nuestra civilización. Ya está en marcha la búsqueda de alternativas mejores.
Parte del poder del emprendimiento social reside en su versatilidad. En efecto, adopta muchas formas en distintas organizaciones y sectores. Abarca desde personas emprendedoras que exploran enfoques innovadores hasta innovadores sociales del sector público —en gobiernos u organizaciones internacionales— que crean bienes públicos.
Entre los emprendedores sociales se cuentan líderes de empresas multinacionales o regionales que impulsan el desarrollo de nuevos productos, servicios, iniciativas o modelos de negocio para abordar desafíos sociales y ambientales. También incluyen innovadores sociales colectivos que reúnen a múltiples grupos de partes interesadas para resolver problemas complejos.
El emprendimiento y la innovación sociales desde la primera línea
Considerar que las empresas dependen de sus ecosistemas sociales y ambientales se ha convertido en una verdad evidente. La mayoría de los líderes empresariales actuales entiende que sus organizaciones solo pueden tener éxito si también prosperan sus plantillas, las comunidades locales y los paisajes.
Sin embargo, algunas de las innovaciones más inspiradoras han surgido de quienes viven en la primera línea de los desafíos globales actuales.
Emprendedores e innovadores sociales han creado modelos de negocio audaces y financieramente viables para abordar desafíos urgentes en zonas afectadas por la pobreza, fenómenos meteorológicos extremos, sequías, incendios forestales, inundaciones y la falta de infraestructuras resilientes al clima.
Estos innovadores sociales están mejorando la atención sanitaria, la educación, la agricultura y la gestión del paisaje al crear medios de vida para quienes están excluidos de los mercados y las economías, y demostrar la acción climática en colaboración con las comunidades locales.
Esta poderosa transformación queda demostrada por el trabajo de los 18 galardonados de la Fundación Schwab, reconocidos en una ceremonia celebrada durante la Reunión Anual 2025 del Foro Económico Mundial en Davos.
Entre ellos figuran Cecilia Corral y Vineet Singal, cofundadores de CareMessage, una organización sin ánimo de lucro con sede en Estados Unidos que busca mejorar la equidad en salud mediante su plataforma tecnológica de participación de pacientes.
Trinh Thi Huong, subdirectora de la Agencia para el Desarrollo Empresarial del Ministerio de Planificación e Inversión de Vietnam, quien está creando un entorno normativo propicio para las microempresas y las pequeñas y medianas empresas del país, también ha sido galardonada.
Otra galardonada es Madeleine Ballard, directora ejecutiva de la Coalición para el Impacto en la Salud Comunitaria, una red de trabajadores de salud comunitaria y organizaciones de 60 países que busca formalizar el papel de los trabajadores de salud comunitaria.

Valor compartido
Una investigación elaborada por la Fundación Schwab y una coalición de socios calcula el tamaño y el alcance de las empresas sociales en todo el mundo. Los datos también ponen de relieve el potencial económico y de impacto del sector, que cuenta con un apoyo cada vez mayor de responsables políticos y empresas.
Muchas empresas ya colaboran con emprendedores e innovadores sociales. Reconocen cada vez más su papel fundamental para abordar problemas empresariales urgentes y ofrecer vías para alcanzar objetivos de sostenibilidad y ambientales.
Por ejemplo, Google —a través de Open Health Stack y en colaboración con la Organización Mundial de la Salud— ofrece un conjunto de componentes de código abierto que permite a los desarrolladores crear soluciones digitales de salud basadas en datos e impulsadas por IA, que ayudan a abordar las desigualdades en el acceso a la salud en todo el mundo.
En este espíritu, más de dos docenas de empresas ya han firmado el Compromiso Rise Ahead y se han comprometido a aumentar sus inversiones en innovación social.
Las empresas sociales son ejemplos destacados de nuevos enfoques para abordar los complejos problemas de nuestro tiempo, como impulsar la adaptación climática, la equidad social y económica y el uso positivo de la IA.
Al mostrar cómo se manifiestan en la práctica una mayor cooperación e inclusión, señalan caminos a seguir muy necesarios. Sus modelos innovadores demuestran que la creación de valor económico puede coexistir con avances sociales y ambientales significativos.
Desplegar todo el potencial del emprendimiento y la innovación sociales
Estos emprendedores e innovadores sociales cubren carencias de los mercados y del sector público, por ejemplo, en la prestación de atención sanitaria.
Al abordar desafíos sistémicos y promover oportunidades económicas sostenibles e inclusivas, la innovación social contribuye directamente a una de las prioridades de la Reunión Anual 2025, «Reimaginar el crecimiento», dentro del tema general «Colaboración en la era inteligente».
El camino hacia un mundo más inclusivo, sostenible y equitativo pasa por que los emprendedores e innovadores sociales profundicen sus alianzas y colaboraciones con todos los sectores, se beneficien de una inversión diversificada y obtengan reconocimiento político de su potencial.
Juntos podemos alcanzar objetivos comunes mediante la acción colectiva y abrir un camino mejor hacia el futuro.

