Existe una necesidad urgente de movilizar más financiación para las pequeñas empresas y las empresas en crecimiento (SGB), especialmente en el África subsahariana.
Será clave centrarse en reducir el riesgo del proceso de inversión y fomentar una mayor colaboración entre los agentes públicos y privados.
Varias iniciativas en África están allanando el camino con oportunidades concretas para acelerar la canalización de financiación hacia las SGB.
En África, las pequeñas empresas y las empresas en crecimiento (SGB) gestionan más del 60 % de la producción y el comercio de alimentos del continente; sin embargo, estas empresas reciben solo el 10 % del crédito bancario comercial. Esta situación absurda se produce en todos los sectores. Mientras que las SGB son un motor vital en la mayoría de las economías – representan más del 90 % de las empresas, emplean a más del 80 % de la fuerza laboral y generan el 70 % del PIB en algunos países –, pero existe un fallo sistémico histórico a la hora de hacer accesible el capital para ellas. Y, sin el combustible que necesitan para crecer, estas empresas se están asfixiando.
La COVID-19 ha agravado mucho esta situación, sobre todo en el África subsahariana, donde los mercados financieros son menos profundos y están menos desarrollados. Antes de la pandemia, la brecha de financiación de las SGB se estimaba en 1 billón de dólares al año. Ahora, una encuesta reciente realizada por la Collaborative for Frontier Finance entre 90 proveedores locales de capital en el África subsahariana revela una necesidad urgente de liquidez en el 96 % de dichos proveedores y de capital circulante para el 85 % de las SGB a las que apoyan, muchas de ellas empresas sanas y en crecimiento antes de la COVID-19.
¿Qué se puede hacer al respecto? Existe una comprensión cada vez mayor de las diversas barreras que impiden a las SGB acceder a la financiación a la escala necesaria. Un aspecto que destaca en todos los países es que, para las instituciones financieras, estas empresas resultan poco atractivas debido a los mayores riesgos percibidos. Esto se traduce en una reticencia a conceder préstamos, de modo que estos se otorgan a tipos de interés elevados, con plazos cortos y requisitos de garantía muy exigentes.
Reducir el riesgo de los préstamos, un punto de partida clave
Centrarse en reducir esta percepción del riesgo podría, por tanto, ser un paso importante para aumentar los flujos de financiación hacia estas empresas tan importantes. Y esto es precisamente lo que propone la Hoja de ruta de financiación por país (CFR) para los ODS, iniciada por el Gobierno de Ghana junto con la Sustainable Development Investment Partnership (SDIP), una iniciativa conjunta del Foro Económico Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), para lograrlo.
La CFR ha desarrollado una serie de soluciones específicas que incluyen la mejora de las políticas regulatorias y el aumento de fuentes innovadoras de financiación, como los bonos ODS. También hace especial hincapié en nuevos instrumentos que reducen los costes de financiación para los inversores del sector privado y transfieren el riesgo financiero a otros agentes. La combinación de financiación concesional (es decir, financiación que ofrece condiciones más favorables que las del mercado) y subvenciones de agentes públicos, como instituciones internacionales de desarrollo o gobiernos, con financiación privada puede ayudar a atraer capital institucional hacia las SGB, reducir los tipos de interés y flexibilizar los requisitos de garantía para ellas. En línea con esta premisa, el presidente de la República de Ghana, Nana Akufo-Addo, ha puesto en marcha la Agencia de Empresas de Ghana y un fondo de subvenciones de US$25 millones.
Otras soluciones de reducción del riesgo, como las garantías de crédito destinadas a fomentar la concesión de préstamos a empresas consideradas «demasiado arriesgadas», sin duda formarán parte de la solución. Por ejemplo, en Zambia, el Banco Central se encuentra en las fases finales de establecer un mecanismo piloto de garantía de 270 millones de dólares, respaldado por una línea de crédito asequible de hasta 1000 millones de dólares, para apoyar a las SGB afectadas por la COVID-19. Los mecanismos de reducción del riesgo no financieros también desempeñarán un papel fundamental, tal como detalla el último informe del Consejo Global del Futuro sobre Inversión en los ODS del Foro Económico Mundial.
Las soluciones deben ir más allá de los bancos
La evidencia demuestra, sin embargo, que los mecanismos de reducción del riesgo, como las garantías de crédito, son una solución insuficiente si se limitan a los bancos: es esencial prestar apoyo a los proveedores locales de capital no bancarios e intermediarios financieros. Con presencia sobre el terreno, estas entidades cuentan con el conocimiento local, el alcance y la capacidad necesarios para apoyar a las SGB y garantizar eficazmente que el progreso se impulse con base en los principios de colaboración entre múltiples partes interesadas e inclusión, en favor de soluciones sostenibles y justas.
Un número creciente de prestamistas no bancarios en África, entre los que se incluyen fondos de deuda locales, empresas fintech, proveedores de financiación de cadenas de suministro, entidades de arrendamiento financiero y otros intermediarios financieros, ya han acreditado un historial de prestación de los tipos de financiación flexible, asequible y a más largo plazo que necesitan las pequeñas empresas, a menudo combinando la financiación con asistencia técnica de apoyo. Han demostrado que comprenden y pueden gestionar los riesgos percibidos frente a los reales de la inversión en fases iniciales y que tienen la flexibilidad necesaria para adaptar los instrumentos financieros a las necesidades de capital circulante y de crecimiento de las empresas. Sin embargo, hasta la fecha, todavía tienen un acceso insuficiente al capital y a la experiencia técnica que les permita ampliar su impacto. Por ello, existen oportunidades sustanciales para desbloquear la financiación de las SGB mediante el desarrollo de mecanismos de reducción del riesgo más eficaces, combinados con un apoyo directo creciente a los proveedores locales de capital no bancarios.
Este mes se ha puesto en marcha una iniciativa de financiación para las SGB, en estrecha colaboración con el Foro Económico Mundial, para poner a prueba este enfoque mediante la cooperación entre distintos tipos de proveedores de capital. La iniciativa, que cuenta con el apoyo de la John D. and Catherine T. MacArthur Foundation, reúne el trabajo del Foro Económico Mundial COVID Response Alliance for Social Entrepreneurs, dos de sus miembros: la Collaborative for Frontier Finance (CFF) y el Global Steering Group for Impact Investment (GSG), y la Sustainable Development Investment Partnership (SDIP). Los iniciadores trabajarán de forma consorciada para apoyar la ejecución de pilotos de financiación de SGB dirigidos por agentes públicos y privados locales tanto en Ghana como en Zambia.
En Ghana, el consorcio apoya la ejecución de las soluciones descritas en la CFR en coordinación con el Gobierno y con Impact Investing Ghana, el Consejo Asesor Nacional de Ghana para la Inversión de Impacto, que trabaja en el desarrollo de un fondo de fondos de capital riesgo del sector privado para facilitar el acceso de los proveedores locales de capital a la financiación. En Zambia, el consorcio apoya al Consejo Asesor Nacional para la Inversión de Impacto (NABII) en su labor con el Banco de Zambia para poner a prueba una garantía destinada tanto a bancos como a proveedores de capital no bancarios.
Existe una necesidad urgente y masiva, pero también hay oportunidades concretas para acelerar la canalización de financiación hacia las SGB. A medida que crece la población, en las próximas décadas habrá que crear cientos de millones de empleos solo en el África subsahariana, y las SGB serán un camino esencial para generar dicho empleo y garantizar medios de vida sostenibles.
Invitamos a proveedores de capital de todo tipo, inversores privados e institucionales, y financiadores públicos y filantrópicos a colaborar con nosotros para intercambiar buenas prácticas, poner a prueba, implementar y ampliar soluciones concretas, tanto en África como a nivel mundial.

