25 años y medio mundo de distancia: así se reunieron una madre y su hija

A displaced boy who had fled his home waits outside Hammam al-Alil camp south of Mosul, Iraq April 25, 2017. REUTERS/Muhammad Hamed - RTS13TTA
Meet the pioneers reconnecting displaced people with their loved onesImage: REUTERS/Muhammad Hamed
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Es 2005 y un joven refugiado afgano llamado Mansour llega a Copenhague. Durante cuatro meses ha viajado por Rusia y Europa del Este tras huir de Kabul y de los talibanes con sus padres y sus cinco hermanos.

Pero ahora está solo.

En Pakistán, un traficante separó a Mansour de su familia, y él llegó a Dinamarca sin saber qué había sido de ellos.

Aquí es donde entran en escena David y Christopher Mikkelsen.

Una base de datos para las personas desplazadas

Los hermanos Mikkelsen conocieron a Mansour en Copenhague en 2005. Mientras lo ayudaban a buscar a su familia, se dieron cuenta de que no existía la tecnología necesaria para compartir información entre organismos y a través de las fronteras.

Para Mansour, hubo una buena noticia: ocho años después de la separación, localizó a uno de sus hermanos menores en el sur de Rusia.

Pero para cientos de miles de refugiados, intentar encontrar a sus seres queridos es una tarea casi imposible.

Así que los Mikkelsen crearon REFUNITE, una base de datos en línea en la que ahora más de 600.000 personas desplazadas buscan a sus familias.

Image: ACNUR

Reunidas después de 25 años

En 1991, en Somalia, Farhiyo dejó a su hija Rahma, de siete años, con una vecina y se fue a trabajar. No volvería a verla durante 25 años.

Los combates estallaron rápidamente en Mogadiscio, la capital somalí, y las familias se vieron obligadas a huir. Muchas quedaron separadas en medio del caos. Cuando Farhiyo volvió del trabajo, Rahma —como todos los demás— ya se había ido.

Farhiyo también se vio obligada a marcharse para ponerse a salvo. Vivió en campos de refugiados en Tanzania y Kenia, se casó y tuvo otros dos hijos.

Farhiyo y Rahma con el equipo de REFUNITE en Nairobi, Kenia (septiembre de 2016)Image: REFUNITE

En el campo de refugiados de Kakuma, en Kenia, Farhiyo oyó hablar de REFUNITE. Como no sabía leer ni escribir, recurrió a su hijo para que la ayudara a registrarse y a buscar a su hija.

Mientras tanto, Rahma creció en Estados Unidos. Separada de su madre a tan corta edad, no tenía idea de qué le había ocurrido. Entonces una amiga le contó que alguien llamada Farhiyo estaba buscando a su hija a través de REFUNITE.

Tras sus dudas iniciales, Rahma envió un mensaje y las dos comenzaron a comunicarse, de nuevo con la ayuda del hijo de Farhiyo. En septiembre de 2016, 25 años después de que la guerra las separara, madre e hija se reunieron en Kenia.

El poder de la voz

La historia de Farhiyo y Rahma pone de relieve el desafío al que se enfrentan las personas desplazadas que no saben leer ni escribir. Farhiyo pudo contar con la ayuda de su hijo, pero, dado que el 17 % de la población adulta mundial es analfabeta, y dos tercios de esas personas son mujeres, no todo el mundo tiene un familiar que pueda echarle una mano.

Pero ahora hay un plan para dar voz a estas personas, literalmente.

Imagen 3Image: REFUNITE

Inspirada en servicios como Siri, de Apple, y Alexa, de Amazon, REFUNITE ha contado con la ayuda de mujeres pakistaníes para desarrollar un sistema de respuesta de voz interactiva (IVR). Este permitirá que los familiares que han quedado separados utilicen la plataforma con solo hablar en voz alta.

Una mano amiga del mundo tecnológico

REFUNITE se ha asociado ahora con Facebook para que la plataforma actual esté más ampliamente disponible. Free Basics es el plan del gigante de las redes sociales para hacer que internet sea accesible a más personas. Ofrece acceso gratuito a servicios básicos de internet, como noticias o información del gobierno local.

Otros sectores del mundo tecnológico también ofrecen ayuda y conocimientos especializados a las personas desplazadas. Hay escuelas en Berlín que enseñan a solicitantes de asilo y a refugiados a programar, y un sitio web que conecta a refugiados con habitaciones disponibles, al estilo de Airbnb.

Como tantos refugiados llevan consigo poco más que sus teléfonos móviles cuando huyen, el mundo tecnológico está en una buena posición para ayudar.

Sin embargo, la magnitud del desafío es enorme. Más de 65 millones de personas están desplazadas en todo el mundo. Más de 10 millones de sirios han sido desplazados dentro de su propio país. Otras 500.000 personas están a punto de abandonar sus hogares en Yemen, según el ACNUR.

Christopher y David Mikkelsen son dos de los Emprendedores Sociales del Año 2017 de la Fundación Schwab. Asistirán a la Cumbre de Soluciones del Foro Económico Mundial en Durban, Sudáfrica, del 1 al 3 de mayo, donde debatirán cómo ampliar a distintos países y sectores modelos de impacto social que ya han demostrado su eficacia.

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